Irene Narváez, cardióloga: "La industria solo necesita que haya un 1% de cereales para poder llamarlo multicereal"
La especialista desmonta los grandes mitos sobre el consumo de pan y advierte de las trampas comerciales y el marketing engañoso.
El pan es un alimento central dentro de la gastronomía española. Buena parte de los españoles lo consume a diario, e incluso a todas horas: desde las sagradas tostadas con aceite, tomate o jamón del desayuno, hasta el bocata de la merienda o el trozo de barra indispensable para rebañar el plato en la comida y en la cena.
En una sociedad cada vez más volcada en el cuidado de la alimentación, llevamos años asumiendo como dogma de fe que el pan integral es el más sano y la solución a todos los problemas. Sin embargo, la cardióloga Irene Narváez ha recurrido a su canal de YouTube para desmontar categóricamente estas falsas creencias y alertar sobre los abusos de la industria alimentaria.
El problema de abusar del pan y los picos de glucosa
Para empezar, la doctora corrige un error de base muy extendido: atiborrarse a pan no es una buena estrategia nutricional. “Si tomas mucho pan integral o tomas pan en todas las comidas, una costumbre tan mala y tan española, puede ser que no sea lo más interesante para tu dieta”, sostiene.
El gran problema es que ciertos panes de supermercado provocan que nuestro nivel de glucosa en sangre se dispare de forma abrupta en un lapso de tiempo muy corto. Esto se debe, fundamentalmente, al uso de harinas ultrarrefinadas disfrazadas bajo un marketing muy engañoso.
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A la hora de hacer la compra en el supermercado, los consumidores deben andar con mil ojos si no quieren caer en las trampas que las marcas les tienden en los estantes. Narváez subraya la importancia vital de ignorar la parte frontal del envase y revisar con lupa la lista de ingredientes de la parte trasera.
“Vemos algo con semillas y creemos que es saludable. Nada tiene que ver lo que pone en la etiqueta de delante. La industria solo necesita que haya un 1 % de cereales para poder llamarlo multicereal”, apunta.
Además, la cardióloga avisa sobre otro invitado indeseado que se cuela en las recetas industriales para hacerlas más palatables. “Cuando hay azúcar añadido en un pan, deséchalo, mejor no lo compres”, puntualiza.
La fórmula del pan perfecto
Entonces, ¿qué barra metemos en el carro de la compra? Narváez recuerda que el pan integral convencional que nos venden "tiene una carga glucémica elevada". Por ello, hace hincapié en que la única alternativa realmente saludable es buscar un pan que cumpla dos requisitos innegociables: estar elaborado con una harina 100% integral y con masa madre.
Según la experta, esta combinación es la óptima tanto para “la digestión del azúcar como para digestión y menos molestias intestinales, así como para beneficios de la fibra y de las microbiotas”, concluye. Y si a esta ecuación le sumamos que la harina elegida sea de centeno, tendremos para algunos expertos la opción de matrícula de honor para cuidar nuestro corazón.