Yang vive desde hace 50 años en su casa dentro de una cueva: "La ubicación es ideal"
El lugar elegido hace que la vivienda, en mitad de las montañas de China, tenga su propio aislante térmico natural y mantenga una temperatura constante todo el año.

Un hombre de la provincia de Hubei, China, tomó una decisión que cambió su vida cuando eligió vivir en una casa construida dentro de una cueva hace 50 años. Esta historia de Yang salió a la luz gracias a Qingyunji, un creador de contenidos que documenta la vida en las regiones montañosas de China y publica vídeos sobre ellos en su canal de Youtube. Qingyunji encontró la casa de Yang en una cueva encajada en el acantilado de las montañas del valle de Licuan, según ha publicado Iefimerida. Esta zona del país asiático está situada en la parte sur de la provincia de Hubei y es famosa precisamente por sus paisajes naturales, montañas y cuevas.
Puede parecer una decisión impulsiva, pero la casa donde vive Yang es completamente funcional y segura. La estructura está construida en la pared del acantilado y se construyó gradualmente, con el tiempo. "Nunca lo han renovado; para construirlas sólo usan la hierba que crece allí. Lo construyeron poco a poco", explica Qingyunji en su vídeo.
Una de las mayores ventajas del sitio es que la propia cueva actúa como aislante térmico natural, manteniendo una temperatura constante durante todo el año. "La ubicación es ideal: hace bastante calor en invierno y fresco en verano", afirma Yang. Aunque la casa está aislada, este hombre ha logrado ser completamente autosuficiente. Porque el agua proviene de filtraciones naturales en la cueva y tiene electricidad de un poste de luz cercano. También cultiva un pequeño huerto de plantas medicinales, que recolecta y vende a las aldeas cercanas.
Aunque ahora vive solo, este hombre solía hacerlo con su familia en esta casa tan especial. "Probablemente han pasado más de 100 años desde que mis padres vinieron a vivir aquí. Yo llevo viviendo aquí unos 50 años", dice. Tras la muerte de sus padres, sus cinco hermanos se mudaron a asentamientos vecinos. Sin embargo, la soledad no le preocupa. "El camino no está lejos, unos 300 metros. Es un sendero estrecho y luego se sale directamente a la carretera principal", dice, indicando que no está completamente aislado.
Y es que lejos de las costumbres más modernas, Yang se encuentra muy tranquilo viviendo en su cueva y, aunque su elección parece extraña o incluso peligrosa, él sostiene que "la cueva no es una trampa", sino su hogar.
