Karen Alarcón, gastroenteróloga: "Comer pan es 10 veces más saludable si se congela y luego se calienta cada rebanada"
La gente lo suele hacer para que dure más tiempo. Sin embargo, esa no es la única ventaja.
Cuando queremos que el pan no se ponga duro y se eche a perder lo metemos directamente al congelador, donde puede permanecer hasta seis meses. Sin embargo, poca gente conoce que este hábito no solo ayuda a su conservación o a que no tengamos que ir a comprar a diario, sino que además conlleva algunos beneficios en la salud.
Según explica la gastroenteróloga Karen Alarcón en un video compartido en redes sociales, congelar el pan mejora nuestra salud intestinal, hará que nuestra microbiota se beneficie (lo que contribuye a nuestra salud mental) y, además, nos ayudará a regular los niveles de glucosa en sangre. Para descongelarlo, la experta recomienda utilizar una sartén o un tostador.
"Si tu congelas el pan y luego sacas una rebanada para calentarla, ya sea en la sartén o en el tostador, gran parte del carbohidrato del pan va a convertirse en fibra prebiótica, que no solo beneficia tu microbiota, sino que también va a regular tu glucosa en sangre", señala la experta. "Recuerda además que el almidón por efecto del calor se digiere mejor, así que seguramente tendrás menos molestias de distensión abdominal y gases", agrega finalmente la especialista en un video compartido en Instagram, que cree que "comer pan es 10 veces más saludable si se congela y luego se calienta cada rebanada".
Por qué ocurren todos estos beneficios
Al congelar el pan y luego tostarlo, parte del almidón sufre una retrogradación que hace que la digestión sea más lenta, lo que provoca una liberación más gradual de glucosa y menores picos de azúcar en sangre. Cuando se enfría, el almidón se trasforma en almidón resistente, el cual llega prácticamente intacto al colon y sirve de alimento para la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de ácidos grados como el butirato, lo que actúa como un prebiótico natural.
No vale cualquier tipo de pan: "La clave está en la base del producto"
Eso sí, expertos como Cristina Barrois, quien conversa con la revista 'Vogue' del asunto, advierten que no vale cualquier tipo de pan. No es lo mismo utilizar un pan de molde, que uno de masa de madre, que ya de por sí tiene prebióticos y puede llegar a contener probióticos. "La clave está en la base del producto". En este sentido, la experta recuerda que "el pan no ha de contener azúcar ni conservantes estabilizantes (los peores son el E-471 y el E-472".