Es oficial: comienza el juicio por el misterio de la Primitiva en A Coruña que descubrirá si hay o no ganador de los 4,7 millones de euros premiados en 2012
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Es oficial: comienza el juicio por el misterio de la Primitiva en A Coruña que descubrirá si hay o no ganador de los 4,7 millones de euros premiados en 2012

Catorce años después tendrá lugar la celebración de uno de los juicios más insólitos de las últimas décadas en nuestro país.

Administración de Loterías y Apuestas del EstadoGetty Images

Más de una década después, el conocido como "boleto fantasma" de A Coruña llega por fin a los tribunales. El premio, validado en 2012 y valorado en 4,7 millones de euros, sigue sin adjudicarse oficialmente. Este lunes arranca el juicio en la Audiencia Provincial, con dos acusados clave: el lotero que aseguró haber encontrado el resguardo y su hermano, que por entonces ocupaba un puesto relevante dentro de Loterías y Apuestas del Estado.

El caso, que ha sido objeto de investigaciones periodísticas, libros y documentales, se ha convertido en una de las historias más insólitas vinculadas a la lotería en España.

Un proceso que se ha eternizado

Una de las grandes incógnitas no tiene que ver con el boleto, sino con el tiempo. ¿Cómo es posible que hayan pasado 14 años hasta llegar a juicio? El periodista Xaquín López, que ha seguido de cerca el caso, lo tiene claro: la demora responde a una cadena de fallos difícil de justificar.

Según explica, el procedimiento ha estado marcado por decisiones erráticas, retrasos acumulados y una investigación especialmente enrevesada. La complejidad fue tal que incluso responsables de alto nivel dentro de Loterías llegaron a ser investigados en su momento, aunque finalmente quedaron fuera del proceso.

Dos acusados y penas elevadas

La Fiscalía sostiene que el origen de todo no fue un hallazgo casual, como defendió el lotero, sino una apropiación indebida. Esa es la base de la acusación contra él. En cuanto a su hermano, el Ministerio Público considera que pudo participar posteriormente para encubrir la operación, lo que justificaría el delito de blanqueo de capitales o encubrimiento.

Ambos se enfrentan a peticiones de seis años de prisión. No es un caso menor: afecta directamente a la credibilidad del sistema y a la gestión de un premio millonario que nunca llegó a manos de su supuesto dueño.

La clave estaba en la máquina

Durante mucho tiempo, la versión del lotero no fue cuestionada en profundidad. Sin embargo, la investigación policial introdujo un elemento decisivo: el registro digital de la terminal de apuestas.

Ese sistema permitió reconstruir con precisión lo ocurrido el día en que se validó el boleto ganador. Según los investigadores, un cliente acudió con varios resguardos para comprobarlos. Tras la revisión, se llevó los que no tenían premio, pero no el que sí lo tenía.

El detalle que terminó de encajar las piezas fue que, inmediatamente después, ese mismo cliente volvió a jugar con una combinación de números habitual. Esa secuencia quedó grabada, lo que permitió seguir su rastro.

Un rastro que lleva a una familia

A partir de ahí, la Policía tiró del hilo. Solicitó datos a Loterías sobre dónde se había jugado esa combinación concreta en distintos puntos del país. Los registros mostraban que se repetía en zonas turísticas, lo que llevó a cruzar esa información con movimientos de viajeros.

Así se llegó a un perfil concreto: un hombre que coincidía con esos desplazamientos y que, además, falleció poco después. Desde entonces, su familia —viuda e hija— reclama el premio, convencida de que el boleto era suyo.

El juicio que comienza no resolverá directamente quién es el legítimo propietario del dinero. Su objetivo es determinar si hubo delito. Es decir, si los acusados actuaron de forma ilegal al quedarse con el boleto o gestionar su cobro.

Si son condenados, se abriría la puerta a un nuevo proceso, esta vez en el ámbito civil, para adjudicar el premio. Solo en el caso poco habitual de que la sentencia penal incluya alguna referencia explícita sobre la titularidad, el camino podría simplificarse.

Un desenlace aún incierto

Pero no todo está escrito. Existe un escenario que podría cambiar por completo el rumbo del caso: la absolución de los acusados. Si eso ocurriera, el lotero podría defender que el boleto era suyo por haberlo encontrado, lo que reabriría el debate desde otra perspectiva.

Mientras tanto, el resguardo sigue bajo custodia oficial. Su estado físico se ha deteriorado con los años, pero su valor ha hecho justo lo contrario. A los 4,7 millones iniciales se suman los intereses acumulados, lo que sitúa la cifra cerca de los 8 millones de euros.

Además, hay un detalle no menor: al haberse sellado antes de los cambios fiscales, el premio estaría exento de impuestos. El juicio arranca ahora, pero la historia —llena de giros, dudas y versiones enfrentadas— sigue lejos de cerrarse. Porque más allá de la sentencia, la gran pregunta permanece intacta: ¿quién es realmente el dueño de ese boleto?

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