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09/10/2014 07:15 CEST | Actualizado 08/12/2014 11:12 CET

El riesgo de expansión del ébola en España es muy pequeño

El control de posibles futuros casos en España y en el mundo en general debe basarse en el control de la epidemia en su foco, en África Oeste. Hasta que éste no se resuelva y si continúa su expansión al ritmo actual, existirá el riesgo, bajo aunque no cero, de aparición de casos en nuestro país.

El riesgo de expansión de la Enfermedad por Virus Ébola (EVE) en España, en el sentido amplio, el de la afectación de muchas personas en tiempos y lugares diferentes, continúa siendo muy pequeño en el momento actual, a pesar de la sorpresa y conmoción causadas por la aparición del primer caso secundario ocurrido fuera de África de esta enfermedad.

Las evaluaciones del riesgo para España y/o Europa realizadas por organismos como el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI) o el European Centre for Disease Control and Prevention (ECDC) son documentos fiables, basados en el conocimiento y la evidencia científica actual y son evaluaciones en constante revisión, por lo que, si la situación cambia, aparecerán nuevas actualizaciones que pueden variar el nivel de riesgo actual. Las últimas versiones continúan valorando el riesgo como bajo, aunque sí incluyen la posibilidad de que ocurran casos aislados y de posibles contagios en algunas personas con estrecho contacto con el caso índice, generalmente familiares o personal sanitario.

Este es el caso de la auxiliar de enfermería aparecido el 6 de octubre del presente año, que, tras atender a los religiosos afectados de EVE en el Hospital Carlos III ha resultado contagiada por la enfermedad. Es concretamente un caso de exposición laboral, una de las exposiciones de mayor riesgo de contagio conocidas, aún minimizada por las medidas de protección estipuladas en los protocolos. Estas medidas no son sencillas, requieren medios adecuados, entrenamiento y disciplina. Y aún en estos casos, como en la atención sanitaria a otras enfermedades (y en prevención de riesgos laborales en general) el riesgo cero no existe.

A partir de ese contagio sí es posible que aparezcan nuevos casos relacionados con ella o, incluso, si se detectaran finalmente deficiencias en el protocolo inicial de atención a los dos religiosos repatriados, algún caso más de contagio relacionado con esos primeros casos. Pero el escenario previsible, en un país con las estructuras sanitarias de España, es que el brote se controle con intervenciones de Salud Pública, fundamentalmente de vigilancia epidemiológica, búsqueda y control de contactos y medidas de prevención adecuadas en relación a los contactos o futuros casos. Estas medidas incluyen vigilancia activa y/o pasiva de la aparición de fiebre y/u otros posibles síntomas compatibles (dolores musculares, cefalea intensa, vómitos, diarrea, manifestaciones hemorrágicas...), cumplimiento de las medidas de transporte a centros sanitarios de referencia, mediante coordinación del 112, y cumplimiento estricto de las medidas de protección a la llegada de estos casos sospechosos a los centros de tratamiento.

De cualquier forma y como resumen, el control de posibles futuros casos en España y en el mundo en general debe basarse en el control de la epidemia en su foco, en África Oeste. Hasta que éste no se resuelva y si continúa su expansión al ritmo actual, existirá el riesgo, bajo aunque no cero, de aparición de casos en nuestro país, ya sean casos primarios adquiridos en África o secundarios por contactos en nuestro país. Existe ese riesgo y se mantendrá.