El pasado miércoles, según oficiales del país, embarcaciones de guerra de Irán realizaron maniobras peligrosas y amenazantes cerca de buques estadounidenses.
Un acuerdo que funcionaba, un líder que lo rompe, otro que amenaza con hacer lo propio, el Golfo que se llena de soldados y mucha tensión verbal. ¿En qué quedará?
Las autoridades han anunciado el cierre de puertos, aeropuertos y puestos fronterizos para evitar la entrada de qataríes y se ha ordenado la salida de diplomáticos.
El acuerdo nuclear alcanzado en Viena entre Irán y el P5+1, grupo de países formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania, ha provocado un gran alivio y optimismo en todo el mundo. Sin embargo, hay sorprendentes excepciones al entusiasmo general entre sectores muy importantes de EEUU y de sus aliados en la zona, Israel y Arabia Saudí.
La región del Golfo Pérsico está llamada a seguir conservando un alto interés tanto geopolítico como geoeconómico para actores tan notorios como Washington, Londres y París. Mientras tanto, los actores locales siguen demostrando su incapacidad para pasar de las palabras a los hechos.