Un mando militar fiel al presidente Arce pero destituido, los cuarteles en calma, las comunicaciones intantas. ¿Ha sido asonada o autogolpe? Sólo hay una conclusión clara: la crisis del país sigue intacta, mientras su mandatario se blinda con apoyos.
Aún así, el exmandatario suspende las "movilizaciones convocadas" tras retomarse "la calma" en el país, con la detención del cabecilla militar de la asonada.
La preocupación se generalizó cuando se reportó la llegada de los primeros uniformados del Ejército al centro político de Bolivia. En cuestión de minutos, los militares comenzaron a dar órdenes para que la gente abandonara el lugar.
El presidente, Luis Arce, frena el levantamiento y nombra un nuevo responsable militar después de destituir al general Juan José Zúñiga, líder de las tropas rebeldes.
"Lo que está en juego es más grande que todos nosotros, es la mierda de la libertad. Más claro imposible. Vamos a tener que actuar", se escucha decir al exmandatario brasileño en una reunión con sus ministros en 2020. Una investigación policial acorrala al político ultra y a su círculo de afines.
La ayuda de Washington fue clave para ahondar en la crisis económica del país y sustentar el poder militar posterior, bien visto para frenar al marxista Allende.
El periodista cordobés resumió en un libro las huellas de un suceso estremecedor ocurrido en 1973, en los inicios de la dictadura chilena, del que se cumplen 50 años.
El primer presidente marxista democráticamente elegido en el mundo cayó por el levantamiento de su ejército, animado por EEUU. Su suicidio, la represión posterior y el ordeno y mando marcaron la historia de la izquierda en América Latina.
La ONU, CEDEAO, la UE y Estados Unidos advierten que la iniciativa de la junta militar de procesar a Mohamed Bazoum puede considerarse una provocación.
La Comunidad Económica de Estados de África Occidental confiaba en que sus enviados, desplazados al país se pudieran reunir con los militares, pero no quisieron.
La junta golpista de Níger se niega a recibir a una misión tripartita de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental, Naciones Unidas y la Unión Africana.
Lo defienden como una manera de protegerse ante la posible "injerencia extranjera" en el país. En realidad, confirma la advertencia del Gobierno legítimo: que Putin iba a por el país y "toda la región podría caer bajo la influencia rusa" ahora.