Más de 700 bomberos se han desplazado hasta la zona para intentar apagar las llamas del incendio -clasificado como nivel cinco, el más grave de la ciudad- en Wang Fuk Court, donde se alojaban unos 4.600 residentes.
Las llamas han rodeado un complejo de edificios en reformas, rodeado completamente de andamios de bambú, un material altamente inflamable. En él viven hay 1.984 viviendas, que albergan a unos 4.000 residentes aproximadamente.
Hong Kong amaneció paralizada por vientos huracanados y el sureste chino se prepara para el impacto con medidas de emergencia y suspensión de actividades.
El Gobierno además ha recordado que la venta de alimentos con dosis peligrosas de este metal comporta una multa de 46.000 euros y hasta seis meses de prisión tras una condena.
La persecución a los musulmanes uigures o la represión en Hong Kong y Tíbet sólo han provocado un mini boicot diplomático, que dejará paso al espectáculo y la propaganda.
Un año después de su entrada en vigor, la disidencia se resiente con una mordaza que puede acabar en cadena perpetua. Queda callar, rebelarse o exiliarse.