Un informe de MSF documenta la violencia sexual generalizada y sistemática en carreteras, campos de cultivo y campos de desplazados, tanto en zonas de conflicto como lejos del frente.
En abril de 2026, Sudán entra en su cuarto año de guerra. Para la población civil, el conflicto ha significado una violencia implacable: ejecuciones masivas, tortura, detenciones y la destrucción de hogares, hospitales e infraestructura esencial.
"Este cambio refleja una priorización de las necesidades militares sobre la obligación de proteger a los civiles y mitigar los daños a la población civil", denuncia la ONG
El apoyo entre pacientes del Programa de Cirugía Reconstructiva de Médicos Sin Fronteras en Amán les ayuda a sobrellevar el dolor, el largo tratamiento y la distancia.
"No nos ha quedado más remedio que detener las actividades", aseguran desde la organización humanitaria, que sigue prestando servicio en el sur de la Franja.
Cada año, organiza varios bazares de Adviento, donde se venden artículos como almohadas, bolsas y delantales, todo fabricado por ella misma y para ayudar a la ONG.
"En los casi 54 años de operaciones de MSF, rara vez hemos visto tales niveles de violencia sistemática contra civiles desarmados (...). Los sitios de distribución de la GHF que se disfrazan de 'ayuda' se han transformado en un laboratorio de crueldad".
Israel "está privando a la población de sus necesidades más básicas, como alimentos, agua y medicamentos, lo que puede provocar un elevado número de complicaciones de salud y de muertes", señala la organización.
Un informe de MSF y el IECAH evidencia el fracaso de un planeta con poco corazón ante los 36 conflictos abiertos hoy. Intereses, dobles raseros y olvido que impiden proteger a los civiles y darles respuestas básicas. Un fracaso colectivo.
"La guerra en Sudán sigue atormentándonos, desgarrando familias. Quienes huyen comparten las mismas historias de pérdida e incertidumbre. Ya no hay esperanza de que algún día tengamos paz".
Un dispositivo de ambulancias de Médicos Sin Fronteras (MSF) traslada pacientes desde las regiones más expuestas a la guerra en Ucrania hacia centros con más capacidad y menos saturados.
Más de 43.000 personas están encerradas en campo de detención de Al Hol y el 65% de ellas son menores. No tienen ni con que jugar, se enfrentan a la violencia policial, la desnutrición o las enfermedades crónicas. Toca actuar.
Otras cinco personas, incluidos tres niños, mueren en el mismo ataque. Médicos Sin Fronteras ha lamentado la muerte de 6 miembros desde el 7 de octubre.
Médicos Sin Fronteras pregunta a las personas rescatadas en el Mediterráneo por su barco, el Geo Barents, sobre los objetos que les dan fuerza y esperanza.
A pesar del enorme impacto que tiene la guerra en la salud mental de las personas, sigue siendo un tema tabú. Los pocos psicólogos presentes en Ucrania luchan por combatir el estigma y prestan asistencia tanto a pacientes como a médicos.
La falta de agua limpia y de saneamiento añade sufrimiento a centenares de miles de personas y aumenta el riesgo de brotes de enfermedades en la franja, denuncia la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF).
Desplazadas, embarazadas y viviendo en una tienda de campaña: la guerra interrumpe la atención materna y expone a miles de mujeres embarazadas y recién nacidos palestinos a riesgos mortales.