Las comunidad, formada por 27 hermanas denunció el suceso a la policía local y el cura comunicó el suceso en la misa del domingo, pidiendo ayuda a los feligreses.
El Juzgado de Briviesca (Burgos) ha fijado la ejecución para el 10 de junio, justo un año después de que este grupo de religiosas anunciasen su salida de la Iglesia Católica.
Ofrecerá menús diarios como solución temporal a los problemas económicos mientras se resuelve la demanda de desahucio presentada por el Arzobispado de Burgos.