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04/12/2015 07:13 CET | Actualizado 03/12/2016 11:12 CET

Mujeres que renuncian a la baja maternal: sombras en la maternidad pública

maternidadÚltimamente es frecuente encontrar titulares con mujeres conocidas que deciden incorporarse a su trabajo tras un par de semanas de baja maternal. ¿Dónde queda la ternura compartida del tiempo con la pareja y el hijo? ¿Dónde queda la lactancia materna exclusiva doblemente beneficiosa? ¿Dónde queda el afecto, el descanso, el gozo de poder cuidar a tu bebé, de estar con él?

Foto: ISTOCK

"Hay millones de facetas de la verdad, pero una sola verdad". Herman Hesse

Hay renuncias y renuncias. No es lo mismo renunciar a la baja maternal por deseo que por necesidad. Paseando por la red he encontrado otra noticia más sobre lo mismo. Marissa Mayer, directora ejecutiva de Yahoo y embarazada de gemelos, ha contado que solo se tomará dos semanas de baja por maternidad.

Pienso en sus empleadas, pobres, mirándose unas a las otras con los ojos abiertos y los hombros caídos diciendo eso de, si la jefa se toma sólo dos semanas, y con gemelos, ¡qué vamos a hacer las demás!

Últimamente es frecuente encontrar titulares de este tipo. Políticas, actrices, empresarias, ministras, directivas, presidentas, arquitectas, periodistas... que deciden incorporarse a su trabajo tras un par de semanas de baja maternal.

Mujeres que tras un breve paréntesis regresan cual aves migratorias a la prensa coloreada lanzando un pobre mensaje. Podrían hacer campaña con su eslogan: Estamos en la cultura de la competencia, del poder y debemos mantener un alto nivel de productividad.

¿Dónde queda la ternura compartida del tiempo con la pareja y el hijo? ¿Dónde queda la lactancia materna exclusiva doblemente beneficiosa? ¿Dónde queda el afecto, el descanso, el gozo de poder cuidar a tu bebé, de estar con él?

La realidad la creamos nosotras. Somos lo que pensamos, lo que hacemos, lo que decimos.

"Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino que elige la mayoría". Demian. Herman Hesse

La sociedad invisibiliza a las madres. Y es que hay una gran diferencia entre ser mujer y ser madre. Entre lo visible y lo invisible, entre lo fuerte y lo frágil. Y por si esto fuera poco, las mujeres que pueden liderar un cambio, respetar lo logrado, auténticas privilegiadas, cruzan la acera y adiós.

Se llama derecho o baja maternal porque está demostrado que un bebé necesita biológica y emocionalmente a su madre. Una necesidad para el más frágil. Nos guste o no, es una evidencia científica incuestionable.

El único y exclusivo poder, indiscutible, que tenemos las mujeres es el de dar la vida. Cierto. Y sin embargo, de qué forma tan pobre cuidamos este poder, tan imprescindible para el que mundo siga.

He encontrado a mujeres sencillas, humildes, con lágrimas en los ojos por no poder dar lactancia materna y tener que incorporarse a su trabajo en unas semanas e incluso días. Supervivencia pura y dura. Necesidades básicas. Si no lo hicieran y reclamaran sus derechos y el de su hijo a ser cuidado por su madre, serían despedidas, puestas en la calle con cualquier excusa. De hecho, esto es algo que muchos empresarios hacen con total impunidad.

El único y exclusivo poder, indiscutible, que tenemos las mujeres es el de dar la vida. Cierto. Y sin embargo, de qué forma tan pobre cuidamos este poder, tan imprescindible para el que mundo siga.

Lo curioso es que miles, millones de mujeres se miran a diario, en el espejo de estas féminas que han alcanzado lo que ellas solo pueden imaginar. Quizás no sepan que son un modelo. Un referente de mujeres privilegiadas que a pesar de contar con mayores recursos económicos, horarios flexibles, jornadas cómodas, respeto social y un largo etc., mantienen esta masculinización del poder. Poder que aplaude lo económico por encima incluso de lo más sagrado; cuidar a un recién nacido y a su madre.

Tantos años de lucha para casi nada. Para saber con certeza que en el siglo XXI los hombres que toman permisos por paternidad ganan en imagen social. Tierno y conmovedor. Sin embargo, las mujeres que disfrutan de toda la baja maternal son infravaloradas, vistas como sospechosamente flojitas. Qué triste e injusto es el mapa de los géneros.

Mientras, habrá que esperar o soñar que el mundo cambie y estos derechos sean de obligado cumplimiento. Confiar que algún día estas mujeres líderes, privilegiadas, serán la voz de las mujeres invisibles, los frágiles, los bebés y sus madres.

"La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, la tentativa de un camino, la huella de un sendero. Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primordial. Alguno no llega jamás a ser hombre, y sigue siendo rana, ardilla u hormiga. Otro es hombre de medio cuerpo arriba, y el resto, pez. Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos orígenes comunes: las madres; todos nosotros venimos de la misma sima, pero cada tentativa e impulso desde lo hondo tiende a su propio fin.

Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno."

(Prólogo de Demian) Herman Hesse