'Otro día en Galicia': 500.000 metros cúbicos de lodos serán vertidos al mar a las puertas de un parque natural
A escasos tres kilómetros de la isla de Sálvora, perteneciente al Parque Nacional Illas Atlánticas e integrado en la Red Natura 2000, la Xunta prevé ejecutar una actuación que lleva 15 años en el aire y que ha vuelto a poner a más de una treintena de colectivos en pie de guerra. El punto de vertido tiene luz verde del Ministerio de Transición Ecológica.

Todavía con el grito de 'Altri non!' muy reciente en la memoria, la Xunta de Galicia —con el provisional visto bueno del Ministerio de Transición Ecológica (Miteco)— trata de desbloquear y ejecutar una actuación que no ha estado exenta de polémica en los últimos 15 años que se ha tratado de sacar adelante. Se trata del vertido de 500.000 metros cúbicos de lodos portuarios —cerca de 500 toneladas— procedentes del futuro dragado del fondo de la desembocadura del río Lérez, en la ría de Pontevedra. La intención —y el desenlace, si no prosperan las alegaciones al proyecto— es verterlos a unos tres kilómetros de la isla de Sálvora.
Sálvora es una de las cuatro islas que conforman el refugio natural con mayor nivel de protección medioambiental de Galicia, el Parque Nacional das Illas Atlánticas, conformado por las islas Cíes, Ons, Cortegada y esta última, localizada ante la costa de Aguiño (Ribeira, A Coruña). Todo el parque está dentro del territorio reconocido como Red Natura 2000, además de albergar una Zona de Protección Especial de Aves (ZEPA). Muchas de estas, especies acuáticas que dependen del alimento que pescan en el mar para subsistir.
Lo cierto es que el proyecto tendrá un impacto notable en lo económico, puesto que obligará al cierre temporal de bancos marisqueros y de pesca mientras se realizan las tareas de dragado, transporte y vertido de los lodos. No obstante, el mayor temor no es a una interrupción laboral que siempre está acompañada de ayudas económicas, sino a una afectación medioambiental que no acabe siendo temporal y se extienda en un momento en el que el marisqueo en las rías acusa grandes problemas de productividad. Problemas continuados.
El proyecto está marcado por los distintos cambios en el tiempo del que será el punto de vertido. En un comienzo, en 2017, se proyectó verter dichos lodos al sureste de la isla pontevedresa de Tambo, lo que desató una oleada de indignación al estar situada en medio de la ría de Pontevedra. Entonces, pasaron a buscarse emplazamientos alternativos que fueron objeto de análisis y estudios e incluso se valoró verter en la denominada zona E8, un punto que llevaba décadas acumulando vertidos —más de 3,8 millones de metros cúbicos desde 1997—. Tampoco salió adelante.
Sin embargo, el ente autonómico Portos de Galicia recibió el pasado mes de abril el informe remitido por parte de la estatal Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina en el que se permite el vertido de lodos en el punto conocido como zona B. Pero esta se encuentra a menos de dos kilómetros del antiguo punto de vertido marino E8 que fue descartado e incluso se sitúa un poco más cerca de la isla del parque nacional, a 2,93 millas náuticas.
¿Cuáles son las conclusiones del estudio medioambiental?
Según ese estudio de impacto ambiental, elaborado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), las manchas de turbidez estarán a 5,9 kilómetros de Sálvora y a 7,9 de Ons. Ese mismo trabajo asegura que "el vertido de material de dragado no conllevaría explícitamente una afección negativa significativa" en la ZEPA Corredor Migratorio Galaico-Cantábrico y que la afectación a estas aves será "de corta duración y en un espacio reducido".
Se refieren a cómo afectarán esas manchas de turbidez a la hora de alimentarse, valorando que "se considera un efecto de muy pequeña magnitud y de corta duración", pero dando por hecho que afectará a especies protegidas como el cormorán moñudo atlántico (Gulosus aristotelis), el colimbo grande (Gavia immer), la pardela balear (Puffinus mauretanicus), la pardela cenicienta atlántica (Calonectris borealis) y el colimbo chico (Gavia stellata). De hecho, en el propio informe se apunta a que deben evitarse los corredores migratorios costero y oceánico como zonas sensibles. La zona B está justo delante del corredor costero.

No son las únicas conclusiones o consideraciones extraídas del informe. Este admite que "el vertido del material de dragado causaría la entrada en la columna de agua de partículas en suspensión potencialmente acompañadas de materia orgánica y sustancias contaminantes" y que "el desplazamiento de esa pluma de turbidez a lo largo de la columna de agua y la consiguiente sedimentación del material" también podría derivar en impactos asociados como "la generación de turbidez, la alteración de la batimetría y el enterramiento de comunidades marinas".
Tampoco se descartan "cambios en la estructura, la composición y la funcionalidad de las redes tróficas locales, causando un empobrecimiento general de la biodiversidad y una pérdida y degradación del hábitat". De materializarse lo anterior, "podría afectar a las especies marinas protegidas, incluyendo a las aves objeto de conservación de la ZEPA". E incluso se contempla que tanto la embarcación que traslade los lodos como el propio acto de verterlos "podrán favorecer la propagación de especies exóticas invasoras que pudiesen existir en la zona de dragado".
Otro de los riesgos vendría de "los posibles vertidos accidentales ocurridos durante el transporte y el propio vertido que podrían dar lugar a la llegada de diferentes tipos de contaminantes químicos", así como que "el desplazamiento de embarcaciones hacia y desde las zonas de vertido podría suponer molestias para la fauna marina tanto por el ruido submarino generado como por su presencia física".

La plataforma y una treintena de colectivos presentan alegaciones al proyecto: "Es como hacerse una trampa al solitario"
"Realmente este tema llevaba desde 2009 intentando hacerse, pero no tuvo luz verde hasta 2024. De hecho él último intento fue en 2020, ya hubo uno anterior en el 2016", recuerda Xaquín Rubido, portavoz de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa, de un proyecto por el que "estaban preocupados desde su inicio". Rubido, biólogo de profesión, explica que "en el momento en el que el Miteco designa la zona B como punto de vertido alternativo en la boca de la ría a 1,08 millas náuticas del anterior, aquello fue lo que alarmó", pues "era evidente que iban a intentar echar ahí el material dragado".
Xaquín Rubido pone el foco en tratar de responder a la mayor incógnita que acompaña a los vaivenes de este proyecto. ¿Por qué no se busca un punto mucho más alejado, por qué no se transporta más lejos el lodo en lugar de tirarlo en las proximidades del parque natural gallego con el mayor grado de protección de toda la comunidad? Rubido explica que en el propio estudio del CEDEX, "ponen como límite de distancia las 25 millas náuticas" y apunta a que, aunque "se intenta explicar en función de [las emisiones] de dióxido de carbono" detrás de ello hay un "motivo económico puro y duro".
"Los costes económicos de los proyectos de dragado los tiene que pagar, en el caso de los puertos de Galicia, la Xunta de Galicia, y en el caso de los de interés general, Puertos del Estado", señala, precisando que "las dos administraciones están afectadas por el mismo problema económico, que es abaratar los costes de los dragados". En resumidas cuentas, el informe deja entrever que no se puede verter a una mayor distancia por el gasto de combustible que conlleva el transporte de los lodos en términos medioambientales y económicos. O, en otras palabras, se ha elegido verter lodos en un punto cercano a un parque natural nacional para no quemar tanto diésel.
Pero, ¿qué temen que suponga exactamente este vertido las cofradías, productores, asociaciones y ecologistas movilizados? Para responder a esa pregunta, Rubido pone el foco en el qué contienen esos lodos. "En la zona que se pretende dragar, la desembocadura del río Lérez, están los sedimentos de actividades industriales que, algunas ya se cerraron, y otras cambiaron la tecnología que ya no contamina tanto", desgrana el biólogo, precisando que "en eses sedimentos, sobre todo en las capas profundas, está grabada la contaminación peligrosa".
Los distintos colectivos movilizados que han presentado alegaciones al proyecto superan la treintena. Xaquín Rubido explica que son 33, entre los que "está prácticamente todo el sector del mejillón, seis cofradías y las mariscadoras", lo que "refleja la honda preocupación social que existe sobre las dudas razonables que tenemos sobre ese material que pretenden colocarnos en la boca de entrada de la ría [de Arousa]". Y pasa a explicar en qué se basan esas "dudas razonables".

"La manera de hacer el estudio de impacto ambiental ya nos indica lo que pretenden ocultar porque la caracterización que hacen del material a dragar la hacen mediante la toma de muestras, en más de un 90%, superficiales", concreta Rubido, aludiendo a que por muestras superficiales "estamos hablando de una mini draga que toma uno con una cuchara con una muestra del perfil superior de 20 centímetros y, normalmente, eso coincide con los depósitos de los últimos tres años, aproximadamente". Sin embargo, el biólogo recuerda que en esas zonas que serán dragadas las actividades abarcaron décadas.
"Estamos hablando de cotas de dragado [la profundidad de las capas de lodo que se retirará] que van desde un metro, que no son preocupantes, pero la mayoría son de tres metros. Después hay de dos metros, algunas de 2,5 metros, pero luego hay unas pocas que son fosos de siete metros", explica el portavoz de la plataforma, exponiendo que para el caso mayoritario "cuando vas a dragar hasta tres metros el problema es que no puedes caracterizar un material con una muestra superficial de 20 centímetros".
"Eses 20 centímetros no son representativos, no puedes deducir, como hacen ellos, que lo que hay abajo guarda las proporciones de contaminación que hay en los 20 primeros centímetros. Pero es que no guarda ni la proporción de contaminación ni la de granulometría, porque la sedimentación se produce por capas", desarrolla el biólogo, quien subraya que no se puede dar por hecho que los sedimentos superiores sean más finos que los que haya debajo.
"Depende de muchos factores, de la meteorología de la escorrentía que hubo cada año y, por tanto, de la cantidad de turbidez que llevaba el agua del río, de las mareas...", profundiza Rubido, identificando la zona como "un sitio de encuentro entre las aguas fluviales y las aguas costeras, por tanto, sometido a las corrientes fluviales y a las corrientes de las mareas". Es decir, si se quiere saber cuál es la concentración de contaminantes a un metro, hay que recoger la muestra a un metro. "Es como hacerse una trampa al solitario", ironiza.
Rubido también recuerda que "aunque en el fondo de la ría la intensidad del afloramiento es menor, las corrientes de marea sí son potentes y eso traslada más fácilmente materiales fines y, en condiciones de mayor turbulencia, como borrascas, puede haber un mayor transporte de áridos". De hecho, el biólogo pone el foco en que "el propio CEDEX, cuando describe el punto de vertido alternativo de la zona B, a 1,07 millas náuticas del anterior, cuando describe su fondo están describiendo el canal de entrada de afloramiento de la ría" y, a pesar de ello, "no hacen ninguna reflexión".
No se queda ahí el portavoz de la plataforma, quien, con el mapa batimétrico de la ría de Arousa en la mano, expone que entre la isla de Sálvora y la península de O Grove —en Pontevedra— se encuentra la zona más profunda del área. Xaquín Rubido explica que se debe a que existe "una conexión uniforme, como si fuese una autopista que procede de la plataforma continental y que va ascendiendo en la medida en la que penetra en la ría de Arousa" y que está descrita en el propio estudio del CEDEX.
"Precisamente cuando el CEDEX describe el punto de vertido de la zona B dice 'canal con líneas simétricas en dirección suroeste-noreste de profundidad en 103-110 metros, con pendiente uniforme del 4,5%'. ¿Qué me está diciendo? Está diciéndome que fue la corriente de afloramiento la que labró ese canal, lógicamente no fue el espíritu santo a trabajar ahí de noche, eso tiene siglos de arrastre y erosión constante", esgrime el experto, evidenciando que lo que se vierta en esa localización no tiene por qué quedarse estático y puede acabar llegando a otras zonas no contempladas.

Transición Ecológica defiende que el punto B no entra en la zona de protección del parque
Fuentes del Ministerio de Transición Ecológica han trasladado a El HuffPost que "el punto de vertido habitual no se consideró viable por su afección a la ZEPA 'Espacio Marino de las Rías Baixas', por lo que se instó a la elaboración, por parte del CEDEX, de un estudio de alternativas para analizar el estado de la zona de vertido histórico conocida como E8 'Villagarcía / Marín-Pontevedra/ Meloxo/ O Grove/ Moaña/ Rianxo/ Ulla/', así como la búsqueda de otros posibles emplazamientos que permitieran dar continuidad a las labores de vertido de material dragado".
Desde Transición Ecológica también han recordado el cambio de emplazamiento realizado posteriormente. "El pasado verano, y tras el estudio del CEDEX, la Subdirección General de Biodiversidad del ministerio envió un informe a la Xunta en el que se da prioridad a otro punto, cercano al E/8 y similar a este, para depositar los lodos". Con todo, y a la pregunta de si no se temen afecciones medioambientales, esas mismas fuentes esgrimen que esa nueva localización "se trata del punto B y no entra en la zona de protección del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas".
La oposición política al proyecto: el BNG reclama el tratamiento de los lodos en tierra
La cuestión del dragado del río Lérez y el depósito de los lodos portuarios es una cuestión que no ha sido pasada por alto en el ámbito de la política. Desde el partido que lidera la oposición al PP en Galicia, el Bloque Nacionalista Galego (BNG), ya alertaron de los riesgos medioambientales de este proyecto desde que este comenzó a tomar forma. En junio de 2019 se arrancó un acuerdo unánime en O Hórreo, el Parlamento gallego, para que se instase a la Xunta a elaborar una propuesta alternativa y sostenible para el depósito de lodos del dragado y que esta no afectaran a ninguna de las rías gallegas.
Rosana Pérez, diputada autonómica del Bloque explica a El HuffPost que la postura de su formación ha sido siempre la de que es necesario que esos lodos se traten en tierra, como se ha realizado anteriormente en actuaciones similares de dragado. Lamenta que "el PP desecha ahora ese acuerdo parlamentario", pero asegura que "nosotros nos mantenemos en la misma postura". Lo hacen porque tienen claro que sí que ha cambiado algo: "Lo importante es la situación de pérdida extrema de la productividad de las rías, menos que nunca se podría consentir que las rías sigan recibiendo este tipo de vertidos".
Rosana Pérez señala que "no queda clara la afectación que tendría sobre la productividad de las rías", en un escenario en el que se ha registrado una "curva descendente de productividad, después de los temporales del 2023 que fueron graves y arrasaron con todos los bancos".
La diputada, natural de A Pobra do Caramiñal, un importante punto marisquero de la ría de Arousa, recuerda que la flota del arrastre ha alegado contra los últimos emplazamientos. Lo han hecho a través de la Organización de Productores de Pesca do Porto e Ría de Marín (Opromar), desde donde han denunciado ante la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina que la zona B es "una playa de trabajo diaria" para los arrastreros y que allí se faenan especies de alto valor comercial como la raya, el lenguado o el pulpo.
Los nacionalistas gallegos también han llevado esta cuestión a instancias estatales, a través de preguntas parlamentarias en el Congreso y en el Senado. En una respuesta del Gobierno, con fecha de septiembre de 2025 y a instancias del diputado Néstor Rego, se expone que "el análisis efectuado por el CEDEX-CEPYC, basado en múltiples informes previos, ha permitido determinar que el empleo del denominado punto B será compatible con la preservación de la integridad de la ZEPAES0000554 Corredor migratorio galaico-cantábrico occidental".
En esa misma línea, y en la misma fecha, respondió también el Ejecutivo central a la senadora del BNG, Carme da Silva. "Los análisis efectuados por el Centro de Estudios de Puertos y Costas del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) para Puertos del Estado y los trabajos aportados por Portos de Galicia al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico estiman que, con el cumplimiento de las medidas establecidas, los proyectos de vertido en las nuevas zonas no tendrán efectos significativos sobre la biodiversidad en el punto de vertido al emplear el punto B", reza la contestación, que también subraya que "en cualquier caso, cada uno de los proyectos de dragado que pretendan emplear este punto de vertido será objeto de una evaluación independiente".
