Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
80.000 casos al año, hasta 50% de mortalidad si entran por una herida o por marisco contaminado y avance de 48 kilómetros al año: las bacterias carnívoras se expanden por el calentamiento del Atlántico

80.000 casos al año, hasta 50% de mortalidad si entran por una herida o por marisco contaminado y avance de 48 kilómetros al año: las bacterias carnívoras se expanden por el calentamiento del Atlántico

Los océanos han absorbido más del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

bacterias-marinas-infeccion-temperatura-mar
Una bióloga recogiendo muestras marinas para su análisis.Getty Images

Las llamadas “bacterias carnívoras” están dejando de ser un fenómeno aislado de aguas tropicales para convertirse en una amenaza cada vez más frecuente en zonas templadas del Atlántico. El aumento de la temperatura del mar provocado por la crisis climática está acelerando la expansión de las bacterias del género Vibrio vulnificus, capaces de provocar infecciones fulminantes tras entrar en contacto con una herida abierta o al consumir marisco contaminado, especialmente ostras crudas.

Los datos empiezan a preocupar seriamente a los investigadores. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en EEUU se producen alrededor de 80.000 casos anuales de vibriosis y unas 100 muertes relacionadas con estas bacterias marinas, cifras publicadas en un reportaje en The Guardian sobre el tema

Aunque la mayoría de infecciones son leves y causan gastroenteritis, la cepa más peligrosa, Vibrio vulnificus, tiene tasas de mortalidad de entre el 15% y el 50%, dependiendo del estado de salud del paciente y de cómo se produce la infección.

Y lo más inquietante es su velocidad de expansión. Un estudio publicado en 2023 concluyó que las infecciones se están desplazando hacia el norte de la costa atlántica de EEUU a un ritmo de unas 30 millas por año, es decir, cerca de 48 kilómetros anuales. 

Una bacteria que prospera con el calor del océano

La bacteria Vibrio vive de forma natural en aguas cálidas y salobres. Su presencia aumenta especialmente cuando la temperatura del mar supera los 16 grados. Cuanto más cálida está el agua, mayor concentración bacteriana existe. 

Los científicos llevan años observando cómo el calentamiento oceánico está creando el entorno perfecto para estas bacterias. Los océanos han absorbido más del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, y eso está alterando ecosistemas completos. 

En los últimos años, investigadores han detectado Vibrio en lugares donde antes era prácticamente imposible encontrarla, incluyendo zonas del norte de la costa este estadounidense como Maine o regiones templadas del Mar Báltico.

En Europa ya hubo una señal de alarma importante en 2014, cuando una ola de calor marina disparó los casos de Vibrio en el Báltico. Desde entonces, los científicos utilizan estas bacterias incluso como indicadores de calentamiento anómalo del mar.

La infección puede destruir tejido en horas

La peligrosidad de Vibrio vulnificus no reside tanto en su número de casos como en la rapidez con la que puede avanzar. La bacteria puede penetrar por un pequeño corte o rasguño al bañarse en agua salobre contaminada. También puede transmitirse al consumir mariscos crudos contaminados, especialmente ostras.

En los casos más graves, la piel comienza a inflamarse, amoratarse y necrosarse en cuestión de horas. La infección puede derivar en fascitis necrosante, una destrucción masiva de tejido que obliga muchas veces a amputar extremidades para salvar la vida del paciente.

Sin antibióticos rápidos y agresivos, el paciente puede sufrir un shock séptico mortal en menos de 24 horas. Las personas con enfermedades hepáticas, diabetes, inmunodeprimidas o de edad avanzada tienen mucho más riesgo de desarrollar cuadros graves.

Huracanes, olas de calor y más infecciones

Los investigadores han detectado además una relación cada vez más clara entre fenómenos meteorológicos extremos y repuntes de infecciones. En Florida, por ejemplo, las autoridades sanitarias registraron aumentos importantes de muertes relacionadas con Vibrio tras huracanes que arrastraron agua salobre tierra adentro. Solo en 2022 y 2024 se notificaron 17 y 19 fallecimientos, respectivamente asociados a exposición por heridas abiertas.

También se detectaron brotes en Nueva York, Connecticut y Carolina del Norte durante las olas de calor marinas de 2023. Los propios CDC han advertido de que “a medida que aumentan las temperaturas del agua costera, se espera que las infecciones por Vibrio vulnificus se vuelvan más comunes”.

El miedo a las ostras y el choque con la industria marisquera

La expansión de estas bacterias está generando además tensión con la industria pesquera y marisquera. Los productores de ostras temen que el impacto mediático de las llamadas “bacterias carnívoras” desplome las ventas.

En EEUU se consumen unos 2.500 millones de ostras al año y aproximadamente la mitad se comen crudas. Los protocolos sanitarios implantados desde 2010 obligan a refrigerar rápidamente los mariscos para evitar la proliferación bacteriana, algo que ha reducido significativamente el riesgo alimentario.

Aun así, el problema persiste porque muchas infecciones se producen directamente en el mar. Y porque las infecciones siguen estando infradiagnosticadas.

Sistemas de alerta para anticipar los brotes

Ante este escenario, investigadores de la Universidad de Florida y de la Universidad de Maryland están desarrollando sistemas predictivos capaces de anticipar con un mes de antelación qué zonas costeras tendrán más riesgo de infecciones.

EL HUFFPOST PARA EL INSTITUTO PULEVA DE LA NUTRICIÓN

El objetivo es crear alertas tempranas para hospitales y autoridades sanitarias antes de olas de calor marinas o temporadas de alto riesgo. Porque el verdadero temor de los científicos ya no es si estas bacterias seguirán expandiéndose, sino hasta dónde llegarán. “Dentro de 30 o 40 años estos modelos quizá ya no sirvan porque el riesgo será altísimo”, reconoce el investigador Bailey Magers, uno de los responsables del proyecto, en declaraciones en el mismo reportaje de The Guardian.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos