Organismos europeos especializados en seguridad alimentaria y salud pública advierten de que el calentamiento de las aguas podría favorecer una mayor presencia de estas bacterias en los próximos años.
Todas las superficies de alto contacto que hay en los gimnasios pueden transmitirnos más bacterias que un inodoro público. La transmisión de enfermedades se puede minimizar llevando algunos objetos personales.
Estas bacterias, especialmente resistentes a los medicamentos, aumentaron casi un 70% entre 2019 y 2023 en Estados Unidos. Sólo dos antibióticos son eficaces contra estas infecciones y los medicamentos son caros.