Epsilon Indi Ab, el planeta gigante que huele a orina descubierto por el telescopio James Webb: su atmósfera contiene amoníaco y agua, los mismos componentes del pis humano
El planeta tiene además una masa estimada de 7,6 veces la de Júpiter.
El universo es tan descomunal que los astrónomos estiman que podrían existir billones de planetas, muchos de ellos todavía invisibles para nosotros. Algunos quizá sean parecidos a la Tierra, otros se acercan más a la imagen de un planeta helado envuelto en gases tóxicos y tormentas imposibles. En ese océano de mundos, la variedad es tal que lo extraordinario deja de ser excepción y pasa a ser, simplemente, otra posibilidad del cosmos.
En ese contexto surge Epsilon Indi Ab, un gigante gaseoso situado a unos pocos años luz de nosotros que el telescopio espacial James Webb ha conseguido analizar con un nivel de detalle inédito. Su atmósfera es rica en amoníaco y contiene indicios de nubes de hielo de agua, una combinación que está ayudando a entender mejor cómo funcionan estos mundos fríos y masivos que orbitan estrellas cercanas, y que hasta ahora permanecían prácticamente fuera de nuestro alcance.
El planeta tiene una masa estimada de 7,6 veces la de Júpiter, pero un tamaño similar, y orbita su estrella a una distancia mucho mayor que la de muchos exoplanetas, lo que causa un rango de temperatura relativamente frío, entre -70 °C y +20 °C, tal y como recoge Independent. Estas condiciones lo convierten en un gigante gaseoso atípico dentro de los mundos que ha logrado estudiar el telescopio James Webb.
El futuro en astronomía exoplanetaria
El aspecto menos atractivo de Epsilon Indi Ab reside en su composición atmosférica. El amoníaco y el agua son componentes principales de ciertos procesos biológicos humanos, y su presencia en grandes cantidades ha llevado a popularizar la idea de que este mundo podría “oler” a orina. Eso sí, lo que realmente revela es una atmósfera compleja y dinámica que está ayudando a los científicos a afinar los modelos con los que estudian este tipo de gigantes gaseosos fríos.
Ese avance encaja además con lo que se espera de la próxima gran misión en astronomía exoplanetaria. Para finales de esta década se prevé lanzar el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA, que permitirá observar con mayor sensibilidad mundos fríos y gigantes como este, y que podría llegar a detectar directamente nubes y estructuras atmosféricas gracias a su capacidad de captar luz reflejada con una precisión sin precedentes.
Por ello, Epsilon Indi Ab no meramente un chiste fácil por su supuesto olor, sino que se ha convertido en toda una pista de cómo serán las próximas décadas de la exploración exoplanetaria. Webb ha demostrado que ya se pueden estudiar atmósferas complejas en mundos gigantes cercanos; Roman, si todo sigue el calendario previsto, será el siguiente salto para detectar planetas todavía más difíciles.