Carlos Martínez (PSOE): "Meter a Vox en las instituciones es permitir que actúen como un caballo de Troya contra la democracia"
El candidato del PSOE a la presidencia de la Junta de Castilla y León mantiene hasta mañana la oferta dirigida a Mañueco para que gobierne la lista más votada: "Me gusta jugar con las reglas claras".
Carlos Martínez (Soria, 1973) lleva al frente de la alcaldía de su ciudad desde hace casi veinte años, incluso con varias mayorías absolutas. Este "convencido municipalista", como así se presenta, afronta ahora el reto de romper la hegemonía del PP en el gobierno de Castilla y León durante casi cuarenta años. "Es anormalmente democrático que la derecha lleve gobernando tanto tiempo", asegura en una entrevista para El HuffPost.
Martínez, que ha salido muy reforzado de los debates que se han celebrado durante esta campaña, está seguro de que será el candidato más votado en las elecciones de este próximo domingo. Por eso, ha retado a Alfonso Fernández Mañueco (PP) a pactar que gobierne la primera fuerza, aunque el actual presidente autonómico no ha recogido el guante. "Nosotros mantenemos la propuesta hasta mañana día 13. Después, si no hay acuerdo, ya será otro escenario... Me gusta salir al terreno de juego con las reglas claras".
- Muchos analistas consideran que ha salido fortalecido del debate a tres que mantuvo este pasado martes con Mañueco (PP) y Pollán (Vox). De hecho, en una encuesta publicada por Diario de Valladolid, el 98% de sus lectores le dio a usted por ganador. Al candidato del PP, sin embargo, se le vio muy incómodo. ¿Le sorprendió la actitud de Mañueco?
- Mañueco no sorprende a nadie porque es el fiel reflejo del modo en el que lleva gestionando esta CC.AA. los últimos siete años. Los que lo conocemos y los que lo sufrimos sabemos que es un hombre capaz de esconderse absolutamente de todo. Se esconde detrás de Sánchez, no contesta a las preguntas de los periodistas y hasta ha evitado tener un cara a cara conmigo en esta campaña. Y actúa así porque sabe que el modelo político que defiende está agotado. No propone nada y está muy alejado de los graves problemas que tiene nuestra región, como pueden ser la despoblación, la cobertura sanitaria, la vivienda o la educación.
- A lo largo de la campaña, le ha reiterado el acuerdo para que gobierne la lista más votada. Sin embargo, Mañueco no ha recogido el guante. Si el PP acaba ganando, ¿mantendrá usted esta postura para evitar un pacto con Vox?
- A mí me gusta jugar con las reglas del juego claras antes de saltar al campo, y no que luego se interpreten como quiera el PP. La historia me ha enseñado a ser así. Yo fui de aquellos que en el comité del 1 de octubre de 2016 apoyaron la abstención del PSOE para hacer presidente a Mariano Rajoy. Pero cuando en 2019 fue a la inversa y el PP debía abstenerse para dejar a Sánchez gobernar, Casado nos llevó a la repetición electoral.
Yo le llevo ofreciendo este pacto a Mañueco desde hace mucho tiempo como un cortafuegos a una extrema derecha que niega la violencia científica o la violencia machista, o que defiende un proyecto antieuropeo y anticomunidades. Si los metes en las instituciones actuarán como el caballo de Troya de la propia democracia y de la propia autonomía. Lamentablemente, sólo recibimos como respuesta por parte del PP el silencio y ahora dicen abiertamente que quieren pactar con Vox, vendiendo a Castilla y León, vendiendo el futuro de las mujeres y vendiendo el diálogo social. Nosotros mantenemos la propuesta hasta mañana día 13. Después, si no hay acuerdo, ya será otro escenario...
- ¿Cree que el apoyo que ha tenido el gobierno español a su "No a la guerra" le puede ayudar indirectamente a usted? ¿Va a servir para movilizar a un electorado de izquierdas que en Extremadura y Aragón, en parte, optó por la abstención?
- El posicionamiento que ha tenido el gobierno de España con respecto al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán no puede entenderse en clave electoral. Me niego a pensar que defender la legalidad y la ética sea visto como una estrategia. Para mí, lo que es anormalmente democrático es que la derecha lleve gobernando Castilla y León los últimos cuarenta años o que se presente de nuevo un pésimo candidato como es Mañueco, que nos ha llevado a esta situación tan negativa y sea incapaz de reconducirla.
Con respecto a Irán, el Gobierno ha sido coherente con sus principios y valores. Además, no podemos olvidar que la paz es la premisa fundamental para poder alcanzar después objetivos como la justicia social, la igualdad de oportunidades y un pleno sistema de libertades.
Lo que sí me sorprende es la falta de alma y de responsabilidad de un PP que va a la deriva. Y ahí tenemos a Feijóo, ese gran estadista - entiéndase la ironía - diciendo que el derecho internacional no puede estar por encima de los derechos humanos. ¡Es que sin ese derecho internacional no hay derechos humanos! Ahora que se han cumplido 22 años del atentado del 11-M nos damos cuenta de qué poco ha aprendido el PP en este tiempo sobre política internacional, derechos y democracia. O que el respeto a la legalidad internacional es lo único que garantiza la paz.
- Ustedes no votaron a favor de los decretos-ley de Mañueco para reformular los operativos contra los incendios. ¿En qué hay que mejorar para la prevención?
- En este asunto, Mañueco también ha demostrado haber aprendido muy poco de unos incendios pavorosos que este verano sesgaron la vida de cinco personas y dejaron miles de hectáreas calcinadas. El PP sólo presentó una operación de maquillaje para intentar parecer que hacía algo, pero nadie le apoyó. Los partidos votamos en contra, los propietarios de los montes (públicos y privados) se opusieron, los agentes medioambientes no lo respaldaron, tampoco los bomberos forestales. El aislamiento social y político de Mañueco se visualizó en ese momento de forma muy nítida.
Nosotros proponemos un cambio estructural de la gestión y dejar de entender la prevención como un despilfarro. Hay que vigilar los 365 días del año. Y crearemos una mesa para sentar a esos colectivos que han sido desoídos hasta ahora para tomar medidas que puedan resolver lo más urgente en el corto plazo. Y, después, crear una nueva ley de prevención de incendios que incluya un operativo 24 horas y que sea sostenido desde lo público.
- ¿Qué pasa con la supresión del AVE en Sanabria? ¿A quién hay que echar las culpas de esto y a qué se compromete si usted gobierna?
- Para mí fue un error que vamos a corregir. La decisión política está tomada y se va a resolver en un muy corto plazo de tiempo. Las infraestructuras ferroviarias de la Administración General del Estado otorgan mayor competitividad al territorio, pero necesitamos también una buena infraestructura derivada de la labor autonómica. No es de recibo que tengamos un mapa de transportes con concesiones caducadas, poco competitivas y del siglo XX. Uno de cada tres castellanoleoneses vive fuera de nuestra CC.AA. Somos una tierra de emigrantes. Y tenemos que trabajar en tres conceptos básicos: el derecho a venir, a quedarse y a volver. Tenemos que ordenar el territorio para que la gente vuelva a vivir en nuestra región, y eso lo conseguiremos en parte con una buena red de infraestructuras y de transporte público.
- ¿Y qué pasa con la autonomía leonesa? ¿Está abierto a un referéndum? Usted dijo el otro día que León “es una Castilla dentro de la propia Castilla”...
- Lo que pretendía decir con esa frase es que la diversidad de una región como la leonesa es tremenda. La cultura, la paisajística, la medioambiental... Y esa identidad leonesa debe preservarse. Pero lo que nos jugamos este 15 de marzo no es convocar o no un referéndum, sino garantizar políticas publicas para cubrir derechos básicos como la sanidad, la educación, la vivienda... O que es lo mismo, dar continuidad a un proyecto obsoleto o cambiarlo por uno completamente nuevo y diferente. O una administración autonómica que entienda las singularidades de León, pero que aplique políticas públicas. Y es ahí donde, ahora, debemos tener el foco.
- El precio medio del suelo en Castilla y León ha alcanzado los 1.696 euros por metro cuadrado, lo que supone que una vivienda estándar de 80 metros cuadrados cuesta hoy casi 12.200 euros más que hace un año. ¿Cómo se frena esto?
- Mire, cuando comenzó a gobernar el PP hace cuarenta años, 80 de cada 100 viviendas que se construían tenían algún tipo de protección pública. Hoy, es una de cada cien. Es lo que pasa cuando un derecho se abandona en favor de promotores privados.
Nosotros planteamos un plan integral de vivienda junto a los ayuntamientos y las diputaciones que incluya una ayuda de 350 euros para garantizar una solución habitacional, una línea de ayudas para rehabilitar viviendas o la promoción de viviendas públicas, priorizando las zonas rurales y también las ciudades más pobladas. También sabemos que hay muchas viviendas vacías que deben salir al mercado, y eso se consigue incentivando y gravando. Con esto no estoy diciendo de gravar a quien tenga una segunda o tercera vivienda, pero sí a los grandes tenedores. Y a todos debemos asegurarles, además, de que van a cobrar. Por eso queremos crear una bolsa de alquiler que les garantice tanto el cobro como el mantenimiento de la vivienda.
Y también sabemos que en los entornos rurales no es fácil comprar una casa porque el valor de tasación no es el mismo que en las ciudades y los bancos no dan hipotecas. Por eso, la administración pública tiene que ejercer como avalista en estos casos.
- Finalmente, díganos si fue difícil tomar la decisión de dar el salto a la política autonómica y ya que ha sido alcalde de Soria casi veinte años, véndanos su tierra.
- Bueno, es que Soria hay que conocerla. Si enamoró a Machado, una figura de un pensamiento tan universal... con eso te digo todo. Soria es literatura, paisaje, oportunidad, inspiración... lo tiene todo.
Y con respecto a mi decisión de dar el salto a la política autonómica, lo primero que debo decir es que Soria es Castilla y León y Castilla y León es Soria. Todo es una cuestión de escalas. Pero nuestro territorio tiene que ser visto como una tierra de oportunidades y nuestra voz debe ser escuchada tanto en Madrid como en Bruselas. No es de recibo que sólo tengamos espacio en los medios de comunicación o en la agenda política cuando ocurren tragedias. Necesitamos una Castilla y León reconocible y recuperar todo ese tiempo que hemos perdido.