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El 90% del ácido araquidónico que llevan todas las leches infantiles del mundo se produce en China: si Pekín cierra el grifo, el sector se paraliza

El 90% del ácido araquidónico que llevan todas las leches infantiles del mundo se produce en China: si Pekín cierra el grifo, el sector se paraliza

La omnipotencia del gigante asiático se nota praćticamente en todas las facetas de nuestra vida: del control de las baterías al renacimiento nuclear y la IA industrial. 

Una mujer toma leche de fórmula para preparar un biberón, en una imagen de archivo.
Una mujer toma leche de fórmula para preparar un biberón, en una imagen de archivo.Getty Images

China ha dejado de ser definitivamente la "fábrica de ensamblaje" del mundo, como se le solía decir de forma despectiva, para convertirse, en cambio, en la potencia dominante. Controla los pilares de la economía del futuro, así que si ella bloquea... 

El gigante asiático ha diversificado y modernizado sus apuestas. Ya no se limita a fabricar iPhones o medicamentos genéricos, sino que ahora lidera sectores que van desde la inteligencia artificial (IA) industrial y la robótica hasta las biotecnologías, la energía nuclear y los aditivos alimentarios. 

Y a este último vamos. Según ha publicado el diario Le Monde, el gigante asiático copa aproximadamente el 90% de la producción mundial de ácido araquidónico (ARA), un ingrediente clave que se añade a las fórmulas infantiles para favorecer el desarrollo neurológico de los bebés. Son datos que se incluyen en una serie de investigaciones periodísticas recogidas bajo el epígrafe "Cómo China está devorando Europa", de enorme impacto en la política gala y en las redes sociales. 

Este dominio abrumador en un campo tan sensible como el de la alimentación de los bebés ya salió a la luz a principios de este año, durante un importante escándalo sanitario: lotes de fórmula infantil se contaminaron con la toxina cereulida (producida por la bacteria Bacillus cereus) y la investigación identificó el aceite de ARA importado de China como la fuente de esta contaminación.

Venían del proveedor dominante del sector, la empresa china Cabio Biotech, con sede en Wuhan, que ostenta una cuota de mercado dominante a nivel mundial. Suministra a gigantes de la industria como Nestlé, Danone Lactalis, que se vieron afectadas por el problema de este año. Tuvieron que quitar del mercado productos concretos hasta en 60 naciones. 

Tras conocerse el problema, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado de China ordenó la retirada de lotes específicos de leche infantil en la China continental, exigiendo controles más estrictos. Se produjo la retirada de lotes en varios países europeos y, a raíz de ello, la UE ha reforzado los controles aduaneros, exigiendo pruebas al 50% de las importaciones de la sustancia implicada procedentes de China.

Ahora, las aduanas comunitarias deberán controlar el 50% de los envíos de que lleguen de China. Las investigaciones realizadas en Europa a raíz de casos de bebés contaminados por esta toxina, la cereulida, "han aportado pruebas de que el aceite rico en ácido araquidónico originario de China y utilizado para fabricar leche en polvo constituía la fuente de esta contaminación", explica el texto.

Dos agencias de la UE especializadas en seguridad alimentaria y prevención de enfermedades precisaron que siete países europeos ya habían señalado casos de bebés que presentaban síntomas gastrointestinales tras haber consumido leche en polvo. Aún hay investigaciones en curso en Francia, por si hay relación con esta sustancia en la muerte de hasta tres bebés. 

El reportaje del diario galo subraya una creciente inquietud en las economías avanzadas por el poderío chino en la materia, más allá de estos incidentes. Hasta ahora, no llegaba a sectores aparentemente menores, como los aditivos alimentarios o los medicamentos innovadores (con base de biotecnología), que también están cayendo bajo la órbita china. Europa y Estados Unidos descubren ahora con preocupación que dependen de ellos para casi todas las tecnologías que definirán la próxima década. Alimentarias, también. 

Y el problema es que, temen, China no tiene los mismos estándares de seguridad y calidad que hay en estos otros países, aunque los protocolos han mejorado enormemente.

La apuesta

Le Monde expone que la "omnipotencia" china descrita en abril de 2026 no es fruto de la casualidad, sino de una planificación a largo plazo que ha sabido aprovechar la desindustrialización de Occidente. Con el control de los productos para niños, de las baterías, la energía del futuro y la inteligencia aplicada a la industria, Pekín ha dejado de seguir las reglas del mercado global para empezar a dictarlas.

Para imponerse en tantos frentes simultáneamente, se aplica una estrategia que los analistas describen como "implacable" que incluye investigación masiva y desarrollo (I+D), subvenciones públicas masivas dirigidas exclusivamente a sectores que el Gobierno considera estratégicos y un control total de la cadena de valor, especialmente en el suministro de materias primas críticas.

Mientras las economías occidentales externalizaron su producción desde la década de 1990, China aprovechó para asegurar el control de los minerales necesarios para las baterías y otras tecnologías de vanguardia, dice el citado medio. 

La presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, saluda al presidente chino, Xi Jinping, tras mantener una trilateral con el galo Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo, el 6 de mayo de 2024.Christian Liewig / Corbis via Getty Images

Los otros sectores afectados

Si se bloquean las exportaciones de estos bienes, por un conflicto armado o comercial o un choque diplomático, hay sectores que se verán especialmente afectados, bebés aparte. Por ejemplo el sector de los vehículos eléctricos (VE) es otro ejemplo claro de esta supremacía. En 2025, las marcas chinas ya controlaban aproximadamente dos tercios de las ventas mundiales. Aunque en 2026 el mercado interno chino de coches 100% eléctricos ha experimentado una ligera contracción -debido al fin progresivo de los subsidios a la compra-, sus exportaciones se han disparado de forma masiva.

Sólo en el mes de marzo de 2026, las exportaciones alcanzaron las 183.000 unidades, lo que supone haber duplicado las cifras en tan solo un año. Cui Dongshu, secretario general de la Federación China de Fabricantes de Automóviles Individuales, prevé que entre 2026 y 2028 las exportaciones hacia la Unión Europea crecerán a un ritmo anual del 20%. Empresas como BYD han llegado al extremo de adquirir su propia flota de barcos de carga para exportar de manera autónoma hasta un millón de vehículos al año.

La ventaja competitiva es estructural: según datos de la Agencia Internacional de la Energía actualizados en noviembre de 2025, los costes de producción en China son un 30% inferiores a los de las fábricas europeas o estadounidenses.

La ambición china no se detiene en los coches, no. En el ámbito de la Inteligencia Artificial, el enfoque se ha desplazado hacia la IA industrial y la robótica, optimizando las cadenas de producción para hacerlas casi inalcanzables en eficiencia para el resto del mundo.

En el sector nuclear, China está acelerando la construcción de reactores de nueva generación y explorando tecnologías disruptivas, como las "micro-baterías nucleares" y el uso de isómeros para el almacenamiento de energía. Investigaciones recientes destacan avances en baterías nucleares minúsculas que, aunque aún enfrentan retos de potencia, prometen una durabilidad de hasta 7.000 años, ideales para misiones espaciales de larga distancia o dispositivos sensores de difícil acceso.

Complicado competir con ese poder. 

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