Giro en Perú: el heredero político de Pedro Castillo adelanta a Keiko Fujimori y acaricia la presidencia
Roberto Sánchez supera por unas décimas a la líder fujimorista cuando ya se ha escrutado casi el 94% de los votos, aunque el resultado sigue dentro del margen de empate técnico.
Las elecciones presidenciales de Perú vuelven a ofrecer un final de infarto. Cuando parecía que Keiko Fujimori mantenía una ligera ventaja, el recuento ha dado un vuelco en las últimas horas y sitúa en cabeza a Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú y heredero político del expresidente Pedro Castillo.
Con cerca del 94% de las actas contabilizadas, Sánchez alcanza el 50,012% de los votos frente al 49,988% de Fujimori. La diferencia es mínima, apenas unas décimas y unos miles de votos, pero suficiente para alterar por completo el escenario político peruano. De hecho, sería la menor diferencia de la historia de unas elecciones: 8.795.043 votos de Sánchez frente a 8.789.754 votos de Fujimori.
Pese al cambio de tendencia, nadie se atreve todavía a proclamar un vencedor. Queda aproximadamente un 6% del escrutinio y los expertos advierten de que los resultados definitivos podrían tardar varios días, como ya ocurrió en las elecciones de 2021 y decidirse por un puñado de votos, como en ese mismo año y también en 2016.
Un país dividido entre dos modelos opuestos
La segunda vuelta ha vuelto a reproducir la profunda fractura política que vive Perú desde hace años.
Por un lado, el fujimorismo representado por Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, que ha centrado su campaña en la seguridad, la estabilidad institucional y la recuperación económica.
Por otro, el denominado "castillismo", encarnado ahora por Roberto Sánchez, quien ha construido gran parte de su candidatura sobre el legado político de Pedro Castillo, destituido y posteriormente condenado tras intentar disolver el Congreso en diciembre de 2022.
La división reproduce casi exactamente el escenario de las elecciones de 2021, cuando Castillo derrotó a Fujimori por un margen mínimo gracias al apoyo masivo de las zonas rurales.
El voto rural vuelve a ser decisivo
El cambio de tendencia registrado durante el escrutinio no ha sorprendido a muchos analistas. Las zonas rurales de Perú suelen tardar más tiempo en remitir las actas electorales y tradicionalmente muestran una mayor afinidad con los candidatos de izquierda y con el legado de Castillo.
Por el contrario, las áreas urbanas y las grandes ciudades suelen inclinarse hacia el fujimorismo. Precisamente por eso la diferencia actual sigue siendo extremadamente frágil.
Aún quedan por contabilizar los votos procedentes de áreas rurales, las actas pendientes de regiones alejadas y parte del voto emitido por los peruanos residentes en el extranjero, que suele favorecer más a Keiko Fujimori.
Sánchez promete liberar a Pedro Castillo y "recuperar la democracia"
Uno de los aspectos más polémicos de la campaña ha sido la promesa de Roberto Sánchez de conceder la libertad a Pedro Castillo si alcanza la presidencia.
Aunque Sánchez se distanció inicialmente del autogolpe protagonizado por Castillo en 2022, durante la campaña ha reivindicado buena parte de su legado político y ha planteado la posibilidad de otorgarle la denominada "gracia presidencial".
La propuesta ha generado fuertes críticas por parte de la oposición y de sectores que consideran que supondría cuestionar las decisiones judiciales adoptadas tras la crisis institucional que sacudió al país.
Tras conocerse las últimas proyecciones, Roberto Sánchez salió al balcón de la Plaza San Martín para celebrar lo que calificó como una victoria provisional. "Este es el día de la recuperación de la democracia", proclamó ante sus seguidores. El candidato pidió además a sus representantes electorales que vigilen el recuento y exijan el respeto a la voluntad popular.
Fujimori conserva una baza clave: el Congreso
Aunque finalmente pierda la presidencia, Keiko Fujimori mantiene una ventaja estratégica importante. El fujimorismo conserva una enorme influencia dentro del Congreso peruano, donde ha desempeñado un papel determinante durante los últimos años.
La Cámara ha sido uno de los grandes focos de poder político en una etapa marcada por una extraordinaria inestabilidad institucional.
Perú ha tenido ocho presidentes en apenas ocho años, una situación que ha erosionado la confianza ciudadana y ha convertido la gobernabilidad en uno de los principales desafíos del país.
La extrema igualdad mantiene al país pendiente de cada nueva actualización del escrutinio. Todo apunta a que Perú volverá a resolver una elección presidencial por unos pocos miles de votos.