La coherencia de Zapatero
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La coherencia de Zapatero

Lo verdaderamente soprendente no son los nuevos descubrimientos acerca de José Luis Rodríguez Zapatero, sino que haya alguien sorprendido por los nuevos descubrimientos acerca de José Luis Rodríguez Zapatero.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a su llegada este miércoles a la Audiencia NacionalEFE

No hay contradicción. Hay coherencia. No hay disonancia. Hay continuidad. Lo verdaderamente soprendente no son los nuevos descubrimientos acerca de José Luis Rodríguez Zapatero, sino que haya alguien sorprendido por los nuevos descubrimientos acerca de José Luis Rodríguez Zapatero. Y es sorprendente porque hay un encadenamiento perfecto, una correlación casi matemática entre ser un presidente de Gobierno carente de teoría del Estado —"lo que sea una nación es algo discutido y discutible" dijo, preguntado acerca de la posible nación catalana, ¡siendo presidente del Gobierno de una nación!— y veinte años después ser un expresidente de Gobierno carente de un comportamiento acorde a la responsabilidad histórica de quien ha sido presidente de Gobierno.

¡Quién podría imaginar que alguien cuyos fundamentos de teoría política están extraídos de camisetas compradas en mercadillos jipis estire un poco la mano cuando los que viven en el lado bueno de la Historia comienzan a pasarle millones y millones por delante de su progresista jeta! ¡Cómo suponer que tras haber tomado Imagine como la "Suma Teológica" y a John Lennon como el Santo Tomás del socialismo, este tío iba a tener las profundas raíces y los sólidos principios necesarios para mantenerse firme entre tanta adulación y presunto cohecho impropio! ¿Para qué leer a Hume, a Marx, a Arendt, a MacIntyre, al mismísimo Habermas si me apuras, si con repetir frases sacadas de estribillos de U2 ya hay un país dispuesto a considerarte su faro moral y a colocarte un nimbo sobre la tonsura?

"Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho", you know. La extrañeza que muestran los comentaristas ante el hecho de que el autor de esa frase pueda haberse corrompido se vuelve en mi caso elemental previsión: el autor de semejante bo-ba-da, digna de cantautor pánfilo con muy poco talento y coronada por una sonrisa de catequista, no iba a pasar el examen que distingue ser honrado de ser panoli —honrado: no te has corrompido, a pesar de poder haberlo hecho; panoli: no te has corrompido, aunque tampoco pudiste haberlo hecho—. Me sorprendería que se corrompiera alguien que dice "la historia de todas las sociedades existentes hasta hoy es la historia de la lucha de clases". Me sorprendería que no se corrompiera alguien que dice "Ser socialista es tener muy poco y bla bla bla".

Armado con una prosodia parroquial, una poética del que se ha hecho budista ayer por la tarde y una seguridad en sí mismo digna de una profecía autocumplida, Rodríguez Zapatero comprobó lo barato que resulta conseguir la impunidad moral en la sociedad del entretenimento. Confundida la consigna con la reflexión, la respuesta emocional con el pensamiento y el quiasmo con la filosofía, la audiencia deslumbrada carece ya de la posibilidad de ver lo que tiene ante sus narices. No hay contradicción sino continuidad entre ser hippie y ser yuppie, entre ser okupa a los quince años y fundar una empresa dedicada a la Comunicación Estratégica Global Corporativa a los treinta, entre decir "a cada exageración, una sonrisa" y tener un montón de joyas millonarias a la vista dentro de una caja fuerte.

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MOSTRAR BIOGRAFíA

Licenciado en Filosofía y doctor en Psicología. Es profesor titular de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo desde antes de que nacieran sus alumnos actuales, lo que le causa mucho desasosiego. Durante las últimas décadas ha publicado varias docenas de artículos científicos en revistas nacionales e internacionales sobre psicología, siendo sus temas más trabajados la conformación del yo en la ciudad actual y la dinámica de las emociones desde una perspectiva contextualista. Bajo la firma de Antonio Rico, ha publicado varios miles de columnas de crítica sobre televisión, cine, música y cosas así en los periódicos del grupo Prensa Ibérica, en publicaciones de 'El Terrat' y en la revista 'Mongolia'.

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