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"Moral" y "pragmática": la defensa de Sánchez en el 'New York Times' de la regularización de migrantes que no va a gustar a Trump

"Moral" y "pragmática": la defensa de Sánchez en el 'New York Times' de la regularización de migrantes que no va a gustar a Trump

El presidente español publica una tribuna en la que arremete contra los "líderes del estilo MAGA". "Para mí, la elección es clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y la dignidad humana, espero que muchos otros sigan el ejemplo", concluye.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste a una rueda de prensa tras reunirse con el rey Felipe VI en el Palacio de Marivent, el 29 de julio de 2025, en Mallorca.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asiste a una rueda de prensa tras reunirse con el rey Felipe VI en el Palacio de Marivent, el 29 de julio de 2025, en Mallorca.Carlos Álvarez / Getty Images

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha vuelto a viralizarse este jueves. No, esta vez no tiene que ver con su choque con X o Telegram por su propuesta de veto a las redes sociales para los menores de 16 años, sino con otra iniciativa que levantó una polvareda también importante la pasada semana: la regularización extraordinaria de medio millón de migrantes

Su apuesta, pactada con Podemos, generó un importante revuelo internacional, en un contexto que va a contracorriente: crecen las ultraderechas, se imponen los ultranacionalismos y se criminaliza a los migrantes. Por eso, el mandatario socialista ha tratado de explicar sus razones con una tribuna de opinión publicada en el que, posiblemente, es el periódico con más influencia planetaria: el norteamericano The New York Times. 

Como es marca de la casa en este tipo de columnas, el diario va a lo directo desde el titular: "Soy el presidente del Gobierno de España. Por eso Occidente necesita migrantes", se lee ya en el titular. Y es que Sánchez no sólo se refiere a la casuística española, sino que abre el prisma y defiende el papel esencial de los migrantes en las sociedades más desarrolladas. Y no elude el encontronazo más lógico, con el presidente de EEUU, Donald Trump, que con su ICE busca justo lo contrario. Así, no. 

"Imagina..."

"Imagina que eres el líder de una nación y te enfrentas a un dilema. Aproximadamente medio millón de personas cruciales para la vida cotidiana de todos habitan tu país. Cuidan de sus padres ancianos, trabajan en pequeñas y grandes empresas, cosechan los alimentos que hay en la mesa. También forman parte de tu comunidad. Los fines de semana, pasean por los parques, van a restaurantes y juegan en el equipo de fútbol amateur local", arranca Sánchez. Pero, ay, no tienen los famosos papeles. 

"Como resultado, no tienen los mismos derechos que los ciudadanos de tu país ni pueden cumplir con las mismas obligaciones. No pueden acceder a una educación superior, pagar impuestos ni contribuir a la Seguridad Social", expone.

Planteada la radiografía, viene el dilema: ¿se cierran los ojos ante esa realidad o se aborda? Hay políticos, dice que "han optado por perseguirlas y deportarlas mediante operativos ilegales y crueles". Pero no es su caso. "Mi Gobierno ha optado por una vía diferente: una vía rápida y sencilla para regularizar su situación migratoria", dice firme, antes de exponer las condiciones para dar el paso, que no es un coladero por muy cuñado que alguno se ponga y mucha desinformación que circule

Dos razones

Expuesto el nudo, Sánchez da sus razones al mundo. Dice que son dos. "La primera y más importante es moral", defiende. "España fue una vez una nación de emigrantes. Nuestros abuelos, padres e hijos se mudaron a Estados Unidos y a otros lugares de Europa en busca de un futuro mejor durante las décadas de 1950 y 1960, y tras la crisis financiera de 2008. Ahora, la situación ha cambiado. Nuestra economía prospera. Los extranjeros se están mudando a España. Es nuestro deber convertirnos en la sociedad acogedora y tolerante que nuestros propios familiares habrían esperado encontrar al otro lado de nuestras fronteras", escribe.

La segunda razón, señala el socialista, es "puramente pragmática". Y es que "Occidente necesita gente", básicamente. Hoy "pocos de sus países tienen una tasa de crecimiento poblacional creciente. Si no aceptan la migración, experimentarán un fuerte declive demográfico que les impedirá mantener a flote sus economías y servicios públicos. Su producto interior bruto se estancará. Sus sistemas públicos de salud y pensiones se verán afectados". 

Avisa el presidente: "Ni la IA ni los robots podrán evitar este desenlace, al menos no a corto ni a medio plazo. La única opción para evitar el declive es integrar a los migrantes de la forma más ordenada y eficaz posible".

"La única opción para evitar el declive es integrar a los migrantes de la forma más ordenada y eficaz posible"
Un migrante, tras su llegada al puerto de Málaga tras ser rescatado por Salvamento Marítimo, en una imagen de archivo.Jesús Mérida / SOPA Images / LightRocket via Getty Images

Quien no se arriesga, no gana

La tribuna de Sánchez no es naif ni elude los retos. "No será fácil. Lo sabemos", remarca. Pero ve el vaso medio lleno y a eso se aferra. "La migración trae oportunidades, pero también enormes desafíos que debemos reconocer y afrontar", dice, poniendo un poco de calma, además, en un contexto en el que la inmigración está en el centro de los programas de la extrema derecha, que tantos votantes están conquistando. 

Sin embargo, aún por encima de esos matices, "es importante comprender que la mayoría de estos desafíos no tienen nada que ver con la etnia, la raza, la religión o el idioma de los migrantes". Están impulsados "por las mismas fuerzas que afectan a nuestros propios ciudadanos: pobreza, desigualdad, mercados no regulados, barreras de acceso a la educación y la atención sanitaria". Somos iguales y esos son los problemas a abordar, recuerda. 

El presidente asume que su política migratoria no gusta a todos, pero defiende que gusta a más gente de lo que parece, empezando por su propia sociedad. "El esfuerzo de regularización en marcha en España comenzó como una iniciativa ciudadana respaldada por más de 900 organizaciones no gubernamentales, incluida la Iglesia Católica, y cuenta con el apoyo de asociaciones empresariales y sindicatos por igual", recuerda, al hilo de la iniciativa elevada al Congreso

"Y lo que es más importante, cuenta con el respaldo de la ciudadanía: según una encuesta reciente, casi dos de cada tres españoles creen que la migración representa una oportunidad o una necesidad para nuestro país", dice, apuntalando su relato.

Haciendo amigos con Trump

Siendo el New York Times un medio de EEUU y ante la sensibilidad social de las últimas semanas en el país a propósito del ICE y los migrantes, Sánchez no se corta y lanza mensajes que se entienden, también, en esa clave doméstica. 

Haciendo amigos con el republicano (con el que ya lleva varios encontronazos por las inversiones del PIB en Defensa, por ejemplo), Sánchez carga contra la corriente MAGA, en el seno del Partido Republicano, la de "Hacer América (sic) grande de nuevo". "Los líderes con un enfoque en MAGA pueden decir que nuestro país no puede soportar acoger a tantos migrantes, que se trata de una medida suicida, la desesperada acción de un país en colapso. Pero no se dejen engañar. España está en auge", dice mirando a Trump, pero sin citarlo expresamente. 

"Durante tres años consecutivos, hemos tenido la economía de más rápido crecimiento entre los países más grandes de Europa. Hemos creado casi uno de cada tres nuevos empleos en la Unión Europea, y nuestra tasa de desempleo ha caído por debajo del 10 % por primera vez en casi dos décadas. El poder adquisitivo de nuestros trabajadores también ha aumentado, y los niveles de pobreza y desigualdad han caído a su nivel más bajo desde 2008. Esta prosperidad es el resultado del trabajo duro de los ciudadanos españoles, del esfuerzo colectivo de la UE y de una agenda inclusiva que considera a los migrantes como socios necesarios", recuerda.

Sánchez sabe que cada país o bloque tiene sus necesidades y servidumbres, pero también cree que "lo que funciona para nosotros puede funcionar para otros", por eso expone al mundo sus ideas, por si hay contagio. "Ha llegado el momento de que los líderes hablen con claridad a sus ciudadanos sobre el dilema al que nos enfrentamos todos. Nosotros, como naciones occidentales, debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas, o en sociedades abiertas y prósperas". 

"Nosotros, como naciones occidentales, debemos elegir entre convertirnos en sociedades cerradas y empobrecidas, o en sociedades abiertas y prósperas"

Lo resume en "crecimiento o repliegue: Esas son las dos opciones que tenemos ante nosotros. Y con crecimiento, no me refiero solo a ganancias materiales, sino también a nuestro desarrollo espiritual".

Los Gobiernos, prosigue "pueden adoptar el pensamiento de suma cero de la extrema derecha y replegarse en el aislamiento, la escasez, el egoísmo y el declive. O pueden aprovechar la Las mismas fuerzas que, no sin dificultades, han permitido que nuestras sociedades prosperen durante siglos".

"Para mí, la elección es clara. Y por el bien de nuestra prosperidad y la dignidad humana, espero que muchos otros sigan el ejemplo", concluye.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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