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Todo lo que tienes que saber sobre el ICE: formación, facultades, sueldo y efectividad

Todo lo que tienes que saber sobre el ICE: formación, facultades, sueldo y efectividad

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de EEUU, encargado de la deportación masiva de migrantes que impulsa Trump, está en el centro de la polémica por sus excesos. "Ven a atrapar a lo peor de lo peor", es su reclamo. 

Agentes del ICE se llevan detenida a una mujer tras sacarla de su coche en una redada de inmigración en Minneapolis (Minnesota), el 13 de enero de 2026.
Agentes del ICE se llevan detenida a una mujer tras sacarla de su coche en una redada de inmigración en Minneapolis (Minnesota), el 13 de enero de 2026.Tim Evans / Reuters

"Es como si nos hubiera inundado un grupo paramilitar hostil que maltrata, insulta y aterroriza a nuestros vecinos". Habla Keith Ellison, el fiscal general de Minnesota. Su frase resume el ambiente generado en el estado norteamericano del Medio Oeste por la presencia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y la Guardia Nacional. 

En teoría, van a la caza del sinpapeles cargado de delitos. En la práctica, han instaurado el miedo a que cualquiera sea detenido, deportado, asesinado incluso. Desde que Donald Trump regresó a la Presidencia de Estados Unidos, hace sólo un año, el ICE se ha convertido en un puntal de su política migratoria: ha realizado miles de arrestos, por lo general en espacios públicos, y eso asusta más que los números, que tampoco son tan espectaculares para lo que prometió. Queda el miedo puro de la brutalidad vista en cada calle, el ejemplo en cabeza ajena. 

El republicano prometió un millón de deportaciones en sus primeros 12 meses de vuelta al Despacho Oval y, según estadísticas oficiales, se han quedado en unas 600.000. Y a pesar de insistir en que se busca echar a "lo peor de lo peor", las investigaciones periodísticas como las de la CNN han demostrado que buena parte de los detenidos, incluso en operativos extremadamente abultados y violentos, no tenían antecedentes penales. Los arrestados con delitos graves no llegan al 10% y hay un 75% que, de tener algo, sólo tiene delitos de tráfico (los de migración ya se sobrentienden).

En El HuffPost hacemos la radiografía de esos equipos encargados de una de las tareas más ingratas anheladas por el movimiento MAGA, de sus conocimientos a su salario, pasando por su efectividad y sus atribuciones, mientras crece la contestación social. 

¿Qué es el ICE?

El ICE no es un organismo de nuevo cuño, pero sí que está siendo notablemente amplificado para cumplir la promesa central de la campaña electoral de Trump: echar a migrantes sin estancia legal en EEUU. No sólo ha ampliado la plantilla, sino que ha disparado su presupuesto y ha hecho cambios normativos que respaldan aún más su labor. 

La agencia, explica en su propia web, "hace cumplir las leyes de inmigración de Estados Unidos en, dentro y más allá de nuestras fronteras". Su tarea "es crítica para la aplicación de las leyes migratorias contra aquellos que presentan una amenaza para nuestra seguridad nacional, son una amenaza para la seguridad pública o quienes de otra manera socavan la integridad de nuestro sistema migratorio", abunda. Y la expulsión de inmigrantes indocumentados de Estados Unidos es una de sus tareas esenciales, herramienta fundamentan en dicha política. 

El ICE se creó como parte de la Ley de Seguridad Nacional de 2002, en respuesta a los atentados terroristas de Al Qaeda del 11 de septiembre de 2001. Este articulado fue el que creó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), con el ICE como una de sus agencias subsidiarias. Hoy tiene unos 20.000 efectivos en sus filas -entre oficiales de deportación, agentes especiales, analistas y personal de apoyo-, distribuidos en más de 400 oficinas en el país y en el exterior.

¿Tiene competencias para arrestar?

El ICE considera que su misión abarca tanto la seguridad pública como la seguridad nacional. Sin embargo, sus facultades son diferentes a las de un departamento de policía local clásico en EEUU. Sus agentes tienen la facultad de detener y arrestar a personas sospechosas de estar en el país sin documentación legal, únicamente.

Pueden también detener a ciudadanos estadounidenses en circunstancias limitadas. Por ejemplo, si una persona interfiere en un arresto de los anteriores, agrede a uno de sus oficiales o sospecha que la persona está en EEUU sin documentos, aunque luego no sea el caso. 

A pesar de esto, según ProPublica, una agencia de noticias independiente sin ánimo de lucro, durante los primeros nueve meses de la presidencia de Trump se produjeron más de 170 incidentes en los que agentes federales retuvieron a ciudadanos estadounidenses contra su voluntad. Estos casos incluían a personas con pasaporte azul con su águila correspondiente, que los agentes sospecharon eran inmigrantes indocumentados.

Además, el ICE ha procedido a la detención de menores de edad, esta semana sin ir más lejos, cuando se ha conocido que se llevó a cuatro menores del distrito escolar de Columbia Heights, en el norte de Mineápolis; uno de los críos apenas tenía cinco años y su foto ha dado la vuelta al mundo. 

El pequeño Liam Conejo Ramos, de cinco años, detenido por el ICE junto a su padre ecuatoriamo en Mineápolis (EEUU), el 22 de enero de 2026.
El pequeño Liam Conejo Ramos, de cinco años, detenido por el ICE junto a su padre ecuatoriamo en Mineápolis (EEUU), el 22 de enero de 2026.Columbia Heights Public Schools / EFE

Aunque la política de ICE establece procedimientos para el manejo de menores, se ha documentado la detención tanto de menores acompañados por sus padres como de menores no acompañados en el pasado, lo que ha generado denuncias de diversas ONG locales. El organismo ha admitido que, en ocasiones, cientos de niños inmigrantes han sido retenidos por períodos más largos que el límite legal recomendado de 20 días debido a fallos logísticos o trámites. Propublica también ha desvelado, por ejemplo, que se envió a 600 niños migrantes a detención en albergues federales en 2025, "un récord".

¿Y cuánta fuerza pueden usar?

Las acciones de uso de la fuerza por parte del ICE, que son las más polémicas y, además, son cada vez más habituales, se rigen por una combinación de la Constitución de EEUU, la legislación estadounidense y las propias directrices de Seguridad Nacional.

Según el articulado, las fuerzas del orden "sólo pueden usar fuerza letal si la persona representa un peligro grave para sí misma o para otras personas, o si ha cometido un delito violento", según expone a la BBC Chris Slobogin, director del programa de justicia penal de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vanderbilt.

Sin embargo, históricamente la Corte Suprema ha concedido una amplia indulgencia a los agentes que toman decisiones en el momento sin el beneficio de la retrospectiva.

Así que los agentes del ICE pueden entrar en el hogar de alguien, generalmente, contando con una orden administrativa -a diferencia de una orden judicial-, cuando buscan a quien intentan expulsar del país. Esa orden administrativa no les permite entrar en una casa sin obtener permiso previo. Y quienes permiten que el ICE entre en su casa pueden cambiar de opinión. Si les dicen "fuera", tienen que irse. 

No obstante, múltiples videos en redes sociales han mostrado a agentes del ICE que rompen las ventanillas de los autos para sacar a alguien del vehículo y arrestarlo. Sus jefes se aferran a la Cuarta Enmienda, que no incluye el vehículo de una persona, por lo que entienden que agentes de deportación sí tienen la autoridad para arrestar a alguien en un turismo o camioneta. En el raro caso de que una persona se encuentre en una casa rodante, los agentes hablan primero con los abogados de la agencia para determinar cuáles son las protecciones que aplican. 

Un memorando de política del DHS de 2023 establece que los agentes federales "únicamente pueden usar fuerza letal cuando sea necesario" cuando tengan "una creencia razonable de que la persona a la que se aplica dicha fuerza representa una amenaza inminente de muerte o lesiones corporales graves" para sí misma o para otra persona.

Esta misma semana se ha sabido que, con un nuevo memorando de Inmigración y Control de Aduanas que permite a los agentes entrar en casas sin una orden judicial, el Gobierno de Trump busca usurpar las salvaguardas consagradas en la Cuarta Enmienda y que han protegido las libertades civiles de los estadounidenses durante siglos. Está por ver su alcance real con los días. 

Lo cierto es que, al combinar poderes de arresto, deportación y ejecución de leyes penales y migratorias dentro del territorio nacional de EEUU, su poder es formidable. Por eso tiene la capacidad de actuar en lugares de trabajo, cárceles o escuelas, donde han tenido lugar algunas de las redadas más polémicas de estos meses. 

¿Dónde opera?

Habitualmente, el ICE opera dentro de Estados Unidos, con algún personal en el extranjero. Su agencia hermana, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU, técnicamente patrulla las fronteras estadounidenses. 

Sin embargo, estas funciones se han desdibujado con el paso del tiempo, a medida que la Administración Trump retiró agentes de diversas agencias federales del orden público para participar en la aplicación de la ley migratoria. Un desplazamiento costoso, que ha dejado al aire otras necesidades de criminalidad. Las denuncias de los servicios y territorios por este cambio, por ahora, caen en saco roto. 

Sobre todo, son los agentes de la Patrulla Fronteriza los que operan cada vez más dentro de EEUU, participando en redadas con el ICE, en las que son especialmente vistosos por sus imponentes uniformes y sus armas: prácticamente parecen soldados en una misión internacional. 

El ICE y otras agencias han desplegado cientos de agentes en ciudades como Los Ángeles, Chicago y ahora Mineápolis (donde se ha informado de la llegada de 2.000 agentes más), en colaboración con otras agencias federales del orden público. 

Una orden dada por Trump que afectan, sobre todo, a territorios gobernados por el Partido Demócrata, en un intento doble: de poner en evidencia la supuesta laxitud de sus opositores a la hora de meter mano a un tema tan sensible socialmente como la inmigración y de demostrar que lo prometido, se cumple. 

Una patrulla fronteriza de EEUU, actuando en Willowbrook (California) tras un tiroteo relacionado con un arresto del ICE, el 21 de enero de 2026.
Una patrulla fronteriza de EEUU, actuando en Willowbrook (California) tras un tiroteo relacionado con un arresto del ICE, el 21 de enero de 2026.Genaro Molina / Los Angeles Times / Getty

Así son sus agentes

El equipo de ICE se divide principalmente en cuatro grandes ramas:

  • 1) Operaciones de Deportación y Ejecución (ERO): estos oficiales, que son muy fáciles de identificar por sus petos obligatorios, son los encargados de ubicar, arrestar y deportar personas que violan leyes migratorias o representan una amenaza a la seguridad pública.
  • 2) Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI): son agentes especiales con capacitación federal y policial, enfocados en delitos transnacionales como narcotráfico, trata de personas, terrorismo, ciberdelitos, lavado de activos y explotación infantil. Trabajan desde más de 90 oficinas en el exterior, colaborando con gobiernos locales para desarticular redes criminales internacionales. Junto al anterior grupo, emplea sistemas biométricos y bases de datos compartidas para rastrear objetivos migratorios y criminales.
  • 3) Oficina del Asesor Jurídico Principal (OPLA): se trata de abogados que defienden los casos del DHS en cortes de inmigración.
  • 4) Gerencia y Administración (M&A): es el personal no policial que sostiene operaciones logísticas, recursos humanos, finanzas y gestión.

En el área de Capacitación y requisitos aparecen los agentes especiales, que reciben entrenamiento federal en academias del Servicio Secreto, FBI o el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos y están autorizados para emitir órdenes, realizar arrestos y manejar vigilancia encubierta en ambientes complejos.

ICE reúne perfiles diversos: desde investigadores capacitados en delitos internacionales hasta agentes de ejecución migratoria, abogados federales y personal administrativo. Su trabajo impacta la seguridad pública, la política migratoria y las relaciones internacionales.

Por otro lado, los oficiales de ERO, siguen un riguroso proceso de formación sobre leyes migratorias, supervisión de detenciones, transporte y procedimientos de deportación; y personal de apoyo, que incluye analistas criminales, técnicos, administrativos y expertos en análisis de datos y operaciones internacionales.

ICE trabaja en conjunto con el FBI, CBP, agencias estatales, fuerza policial local, INTERPOL y similares tanto en EEUU como en países aliados.

En total, trabajan en unas 400 oficinas, entre las domésticas y las internacionales. 

Medios y salarios

Tras años en los que el número de agentes de deportación se mantuvo prácticamente sin cambios, tanto en Gobiernos republicanos como demócratas, la agencia ahora está contratando personal rápidamente, casi a lo loco. 

Este verano, el Congreso aprobó una ley que otorga al ICE 76,5 billones de dólares en fondos nuevos para ayudar a acelerar el ritmo de las deportaciones. Eso representa casi 10 veces el presupuesto anual que la agencia tiene actualmente. Cerca de 30 de esos billones de dólares son para personal nuevo, directamente. 

El salario de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas varía, lógicamente, según las atribuciones, pero los agentes nuevos pueden ganar entre 49.700 y 89.500 dólares anuales como salario base, con acceso a pagos por ubicación, horas extras, y bonos de contratación que pueden ser de hasta 50.000, alcanzando sueldos superiores a los 100.000 o más con experiencia y compensaciones, según datos de 2025

El plan de Trump era contratar a unos 10.000 efectivos más antes de finales de 2025, pero aún no se ha revelado si se ha llegado a cubrir toda la oferta, destinada puramente a agentes de deportación, de los que ahora tiene 6.500, indica la agencia Associated Press (AP). El plan es llegar a los 18.000 en el presente 2026. 

Por poner en perspectiva los datos, cabe recordar que el FBI, el Buró Federal de Investigaciones, que es la principal agencia federal de policía y servicio de inteligencia nacional, cuenta con 13.700 y poco menos de 40.000 empleados totales, incluyendo puestos administrativos. 

La agencia ha creado un nuevo sitio web de reclutamiento, en el que ofrece bonificaciones por contratación de hasta 50.000 dólares (el promedio es de 33.000, no obstante) y se anuncia en ferias de empleo. Se han recibido unas 200.000 solicitudes de ingreso. No sólo se trata de atraer a los aspirantes con billetes verdes, sino con reclamos ideológicos como "vamos a atrapar a lo peor de lo peor, traficantes de droga, pandilleros, depredadores", como se lee en un anuncio en Seattle

Alimentándose de otros

Salarios muy altos que no se pueden pagar en otros cuerpos policiales, lo que está llevando a que se robe personal a municipios y condados, cuando ya ni siquiera lograban cubrir las jubilaciones porque los salarios no son buenos. Eso de que en EEUU un policía o un profesor son prácticamente pobres es una realidad. 

El Gobierno Trump también ha ordenado a miles de funcionarios de otras agencias federales, como la Administración de Control de Drogas (DEA) o Seguridad Nacional, que pasen a trabajar en la cruzada de deportaciones, lo que ha generado un enorme malestar porque supone desvestir un santo (o sea, descubrir un problema) para vestir a otro. 

David J. Bier, director de inmigración del Cato Institute, elaboró un informe el pasado septiembre que acusa a la actual Casa Blanca de desviar miles de agentes de otros cuerpos al ICE. Según la Oficina de Operaciones de Control y Expulsión, el ICE está recibiendo ayuda de casi 17.000 agentes ajenos, entre los que se incluyen 14.500 agentes federales encargados de hacer cumplir la ley penal. 

El Marshall Project, una organización de noticias no partidista que se enfoca exclusivamente en el sistema de justicia penal de EEUU, valora que ese reclutamiento en casa externa está perjudicando la dotación de personal en las agencias locales. Habla de correos mandados personalmente a mandos para ofrecerles un cambio de uniforme, con suculentas ofertas. "Esta ofensiva está dificultando que las agencias policiales locales y estatales recluten y retengan a sus oficiales, un problema que ya les afectaba desde antes de la pandemia de covid-19", expone.

Por otra parte, el Departamento de Seguridad Nacional reveló en una publicación ahora eliminada que el ICE ya había formado y desplegado a 8.501 policías estatales y locales como agentes de la Fuerza Especial 287(g) -un acuerdo entre la agencia migratoria y policías locales, que pueden llevar a cabo detenciones del ICE de forma independiente.

Caleb Vitello, quen dirige la capacitación del ICE, constata a AP que se han reducido los requisitos del idioma español para acortar el entrenamiento en cinco semanas, y que ha buscado maneras de optimizar la capacitación para que los reclutas realicen más en las oficinas locales donde están asignados. También se ha decretado que "ya no hay límites de edad" para entrar, cuando antes se buscaban agentes sólo de entre 21 y 40 años. Ahora se puede entrar con los 18, con la mayoría de edad, y siendo más que adulto.

Los nuevos reclutas son capacitados en el Centro Federal de Capacitación para las Fuerzas del Orden (FLETC), en Brunswick (Georgia). Son unas instalaciones extensas cerca de la costa donde residen y se capacitan los agentes federales de las fuerzas del orden, no sólo agentes del ICE, de todo el país. Ahora ellos son los protagonistas, por su presencia masiva, eso sí. 

Lo que se hace con los detenidos

La magnitud de las deportaciones durante la era Trump ha sido significativa, pero no la prometida. La Administración afirmó haber deportado a 605.000 personas entre el 20 de enero y el 10 de diciembre de 2025, lo que supone casi 400.000 personas menos de las garantizadas por el magnate neoyorquino cuando inició su temporada dos en la Casa Blanca.

También indicó que 1,9 millones de inmigrantes se habían "autodeportado voluntariamente", tras una agresiva campaña de concienciación pública que animaba a las personas a abandonar el país por su cuenta para evitar ser arrestados o detenidos.

Un inmigrante que se encuentra con el ICE puede enfrentar diversas consecuencias, en realidad: 

  • En ocasiones, una persona es retenida temporalmente y luego liberada tras un interrogatorio. 
  • En otras circunstancias, el ICE la detiene y la traslada a un centro de detención más grande, de los cuales existen varios en todo EEUU.
  • Aunque muchos inmigrantes continúan luchando por su estatus legal mientras están detenidos, si no lo logran podrían ser deportados.
  • Una vez que el ICE detiene a una persona, a veces puede llevar días para que las familias o los abogados averigüen dónde se encuentra, lo que ha llevado a escenas dramáticas de desesperación ante los centros de arresto. 

Alrededor de 65.000 personas se encontraban detenidas por el ICE a 30 de noviembre de 2025, según datos obtenidos por el proyecto de inmigración del Transactional Records Access Clearinghouse, un compendio de datos gubernamentales de la Universidad de Syracuse.

El ICE se ha planteado una media de 3.000 arrestos diarios y, aunque no se ha llegado aún a ese pico, el promedio mensual está siendo ya el triple del registrado en tiempos de Joe Biden.

Críticas y oposición

Muchas comunidades han respondido cuando el ICE y agencias asociadas, como la Patrulla Fronteriza, realizan operativos. Tanto vecinales como estudiantiles, tanto ayuntamientos como condados y estados. Tan sin control están siendo sus acciones que han generado un levantamiento popular importante. 

Ahora es común que los residentes filmen a los agentes del ICE mientras realizan arrestos. Algunos encuentros entre los agentes y el público se han tornado agresivos o violentos y es la única manera de que no sea la voz de un uniformado con autoridad contra la de un civil woke, y punto. 

Durante unos operativos del ICE en Chicago (Illinois), un colectivo de organizaciones de medios de comunicación demandó incluso a la Patrulla Fronteriza, alegando que los agentes usaron fuerza indebida contra periodistas, líderes religiosos y manifestantes. Un juez federal falló a favor del grupo, antes de que un tribunal de apelaciones revocara la decisión. El goteo de casos similares empieza a ser un riachuelo. Visto cómo ha recrudecido su pelea contra la prensa, más estos casos, Trump "va camino de convertirse en un depredador de la libertad de prensa en el mundo", sostiene la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF)

El tiroteo en Mineápolis, que mató a Renee Nicole Good y se ha convertido en bandera de la causa anti ICE, o es el primero en que una persona resulta herida por disparos durante un operativo de control migratorio. En octubre hubo dos incidentes en Los Ángeles en los que los agentes dispararon a conductores. Seguridad afirmó en ambos casos que los conductores habían amenazado a los oficiales con sus vehículos. Sin pruebas. 

Los oficiales del ICE y otros agentes de inmigración han sido criticados por usar máscaras para ocultar su rostro mientras realizan sus operativos. Hasta Trump defiende esta práctica, argumentando que protege a los agentes de la divulgación de información personal o el acoso.

Manifestantes contra el ICE y contra Donald Trump, en una concentración en San Francisco (California), el 20 de enero de 2026.
Manifestantes contra el ICE y contra Donald Trump, en una concentración en San Francisco (California), el 20 de enero de 2026.Tayfun Coskun / Anadolu via Getty Images

A los estadounidenses les parece... 

Las encuestas más recientes sugieren que los estadounidenses tienen una visión compleja de los planes de Trump para controlar la inmigración. Poco más de la mitad cree que es necesario algún nivel de deportación, según una encuesta realizada en octubre de 2025 por el Centro de Investigación Pew, una entidad no partidista de referencia en cuestiones demoscópicas. Esta cifra es aproximadamente la misma que Pew encontró en marzo del año anterior.

Sin embargo, la misma encuesta sugiere que ahora hay un matiz importante, que antes no se destacaba: a los estadounidenses les preocupan los métodos de Trump. La mayoría de los adultos estadounidenses (53%) creía que la administración Trump estaba yendo "demasiado lejos" para deportar a inmigrantes indocumentados. Alrededor del 36% apoyó este enfoque.

Mientras, los derechos de los migrantes se ven profundamente limitados cada día, como las libertades individuales de los norteamericanos, que parecían intocables. Es la lección del caso de Renee Nicole Goog, que puede tocarle a todos con el ICE, un mensaje que la Administración Trump ha lanzado sin compasión. Total, era "una alborotadora". 

"Todos nosotros, ciudadanos e inmigrantes por igual, estamos siendo gobernados por personas que piensan que la vida es un privilegio otorgado por la autoridad, y que la muerte es una pena justa por la desobediencia", concluye en el New York Times la columnista Michelle Goldberg.

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Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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