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Y todavía quedan 15 días: la regularización de inmigrantes alcanza un récord de 900.000 solicitudes

Y todavía quedan 15 días: la regularización de inmigrantes alcanza un récord de 900.000 solicitudes

Las cifras de peticiones ya pulverizan el récord histórico de Zapatero en 2005. La Moncloa saca pecho, mientras la derecha se atrinchera en el discurso del "coladero".

Colas en el inicio de la atención a los inmigrantes en sus trámites de regularización extraordinaria en el Puerto de Almería, el 27 de abril de 2026.
Colas en el inicio de la atención a los inmigrantes en sus trámites de regularización extraordinaria en el Puerto de Almería, el 27 de abril de 2026.Marian León / Europa Press via Getty Images

La burocracia española se ha tensionado de nuevo, pero esta vez por una causa histórica y transformadora. A sólo dos semanas de que se cierren las ventanillas el próximo 30 de junio, el Gobierno ya ha recibido 900.000 solicitudes de extranjeros que buscan regularizar su situación en España. Lo adelanta esta mañana el diario El País

La cifra no solo es un récord absoluto, sino que deja en pañales las previsiones más optimistas del propio Ejecutivo, que calculaba en sus documentos internos un máximo de 750.000 interesados (y medio millón en sus declaraciones públicas). De momento, la Administración ya ha admitido a trámite 360.000 expedientes (un 40% del total), pisando el acelerador en la gestión tras un arranque más lento.

Un salvavidas político para Sánchez y el "efecto Papa"

Para Pedro Sánchez, este proceso no es solo una medida social; es la gran apuesta política para el cierre de la legislatura. En pleno tsunami judicial por los frentes que salpican al PSOE, el presidente ha utilizado la regularización para exhibir sintonía internacional, logrando incluso el respaldo explícito del Papa León XIV durante su reciente visita a España. Un balón de oxígeno frente a las cuerdas.

Sin embargo, el consenso inicial se ha agrietado en el Congreso. Como recuerda la información, firmada por Carmen Morán, la iniciativa nació de la calle, avalada por 700.000 firmas en una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) y apoyada por sindicatos, la patronal y la Iglesia. 

Aunque los conservadores populares no bloquearon el trámite al principio por la presión católica, con los meses se han desmarcado para abrazar el discurso de Vox, exigiendo la "prioridad nacional" en las comunidades donde gobiernan juntos.

Los tres baches de la "operación papeles"

Hacer aflorar a casi un millón de personas en tiempo récord no está siendo fácil, constata el diario del Grupo Prisa. El proceso ha sufrido varios tropezones logísticos que han desquiciado a solicitantes y funcionarios. Por ejemplo, la exigencia de un informe de vulnerabilidad colapsó durante semanas los servicios sociales municipales y las ONG, se expone. 

A eso se suma el colapso consular: conseguir una cita en los consulados de origen para validar los antecedentes penales se ha convertido en una misión imposible. Y más: la Seguridad Social no ha ido especialmente rápido y el envío por correo postal del número de afiliación provisional ha ralentizado las admisiones.

A pesar de los obstáculos (esperados, por otro lado, dado el volumen del proceso) en el camino y de los recursos presentados ante el Supremo por la Comunidad de Madrid y Vox (cuya suspensión cautelar ya fue denegada), en La Moncloa se muestran "cautos pero optimistas".

El Gobierno de PSOE y Sumar insiste en el beneficio puramente económico. Estudios académicos estiman un beneficio fiscal neto de 4.000 euros por cada extranjero regularizado, dinero que pasará directamente de la economía sumergida a las arcas públicas a través de las cotizaciones.

Un grupo de migrantes, arropados en la cubierta del barco de rescate recién atracado al puerto de Málaga, en una imagen de archivo.Jon Nazca / REUTERS

La España real: No llegan en patera, viajan en avión

El aluvión de solicitudes ha vuelto a desmontar el mantra de la derecha sobre las fronteras marítimas. La inmensa mayoría de los inmigrantes en situación irregular no entran en cayuco, sino en avión, con visado de turista y procedentes de América Latina. Frente a los escasos 36.775 que llegaron por mar y tierra el año pasado, el grueso de la inmigración ya vive y trabaja entre nosotros.

Mientas la Unión Europea endurece sus fronteras con la entrada en vigor del nuevo Pacto de Migración y Asilo (repleto de devoluciones exprés), la realidad a pie de calle en España es otra. Las 900.000 personas que hacen cola por un papel son las que ya cuidan a los ancianos, limpian los hogares, construyen los edificios y recogen la fruta.

No piden ayudas; piden dejar de estar a merced de jefes sin escrúpulos. Para las ONG es una cuestión de humanidad; para el ala materialista del Gobierno, una necesidad económica. Para casi un millón de personas, es, simplemente, la oportunidad de empezar a existir legalmente.

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