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20/05/2013 20:39 CEST | Actualizado 20/07/2013 11:12 CEST

Mou, el entrenador que revolucionó al Madrid

El éxito de Mourinho en todos y cada uno de los clubes en los que ha estado no es pura casualidad. Su método se basa en el trabajo diario y en una disciplina férrea. No admite favoritismos ni indisciplinas. Sólo él puede liderar un proyecto serio y exitoso.

Llevo días queriendo escribir un post sobre Mourinho y el sábado me animé a ponerme delante del ordenador y escribir lo que verdaderamente pienso sobre este técnico y su labor en el Real Madrid y en el fútbol en general. Y ya advierto al lector que si es casillista o antimouriñista deje de leer.

Hoy sería como otro día cualquiera sino fuera porque el viernes se resolvió el último título al que podía acceder el Real Madrid en su tercera temporada bajo los mandos de Mou. Temporada en blanco (la Supercopa de España se ganó, pero la considero un trofeo menor).

No sé si será que me gusta llevar la contraria en general o que veo en los futbolistas y entrenadores más que lo que la prensa se empeña en resaltar. Me pasa con muchos personajes relacionados con el mundo del fútbol, cuanto más adorados peor me caen, y al revés, cuanto más odiados mejor me caen, pero éste no es el principal argumento para mi defensa a Mourinho y su labor en el Real Madrid.

Mourinho ha supuesto una revolución en el Madrid desde el momento de su fichaje. Tiene una forma muy british de entender el funcionamiento de un club. Parte de la premisa (muy lógica a mi entender) de que si un entrenador es el responsable de los resultados, debe ser también el responsable de elegir y planificar la plantilla que va a conseguirlos (o no). Con este razonamiento, en lugar de ser únicamente el entrenador, pasó a convertirse en un mánager (estilo Wenger o Ferguson) con la carga extra de responsabilidad que esto supone.

Aquí empezaron los problemas, uno no puede hacer una revolución del estilo que sea sin ganarse algún que otro enemigo, y cuando estos enemigos son la prensa o colaboradores cercanos a ella, pues pasa lo que pasa, Mourinho se convierte en el anticristo y es el blanco de las iras de todo aquel que se siente desplazado. Y hay muchos que se sienten desplazados... Mourinho prohibió a la prensa viajar en el mismo avión que el equipo, también expulsó a los periodistas de los entrenamientos, prohibió entrevistas personales a medios que no fueran los propios del Real Madrid y puso patas arriba la sala de prensa enviando a su segundo en numerosas ocasiones.

De estas medidas viene la inquina que la mayoría de la prensa tiene a Mourinho. Muchos medios afilan su pluma contra él ya que ha dificultado mucho la labor de la prensa que solía campar a sus anchas ejerciendo en el club (y jactándose de ello en círculos más o menos íntimos) un poder impropio de la profesión (en el cole aprendí que la prensa forma, informa y entretiene, de mandar y manipular no decían nada...).

Explicado lo de la prensa, paso a contar lo que le ha pasado con la plantilla (o con algunos miembros de ésta). Partimos de la base que a nadie le gusta que le quiten poder. Siempre ha habido y habrá futbolistas que se creen más importantes que sus clubes, compañeros y entrenadores y que gozan de un status especial ya que son adorados por la afición y la prensa. Muchos presidentes y entrenadores tragan con esto, lo admiten como parte del mundo del fútbol, pero Mourinho no es como la mayoría y no tolera este tipo de comportamientos. En otros clubes en los que ha estado, las vacas sagradas del vestuario han entendido a la perfección el papel de Mou en su club y han hecho piña con él para el buen funcionamiento del equipo. Ha sido el caso de Materazzi, Lampard o Terry. Tres pesos pesados que entendieron que su papel no podía estar por encima del de su entrenador. Pero no todo el mundo es igual, y en el vestuario del Real Madrid hay una vaca sagrada que no ha querido doblegarse a las exigencias del entrenador: Casillas.

El portero es adorado en toda España, da igual de qué equipo sean, la mayoría de la gente apoya a Casillas, le respeta y le admira. Arropado por este apoyo popular y por el de la prensa (no recuerdo ni un sólo artículo criticando en los últimos años a Casillas en ningún periódico deportivo, ni siquiera en los pro Barça), Casillas se ha atrincherado en su actitud y esta indisciplina a ojos de Mourinho le ha llevado a su suplencia. Podíamos estar debatiendo horas sobre la valía deportiva de Casillas, podíamos hacer comparaciones entre Diego López y él, pero no es una razón deportiva lo que le ha llevado a chupar banquillo. Los motivos por los que es y será suplente mientras Mourinho sea técnico del Real Madrid son puramente disciplinarios.

El éxito de Mourinho en todos y cada uno de los clubes en los que ha estado no es pura casualidad. Su método se basa en el trabajo diario y en una disciplina férrea. No admite favoritismos ni indisciplinas. Es lo que más admiro, alguien con la personalidad suficiente como para exigir trabajo, disciplina y dedicación a cada uno de los estamentos del club (no voy a entrar, pero ha tenido "toques" de atención para directivos demasiado blanditos ante los medios).

Nadie entiende mi defensa a ultranza a Mou y menos hoy que nos hemos quedado sin título que festejar este año pero sigo siendo mouriñista y no quiero que se vaya del club. Creo que sólo él puede liderar un proyecto serio y exitoso que vuelva a hacer que el Real Madrid sea el equipo más laureado de Europa y el mundo. Nadie puede conseguir esto sin trabajo, esfuerzo y disciplina y éso y sólo éso es lo que promete Mourinho.

¡Ups! Por cierto, para todos los que dirán que sí pero que Mou no es madridista... ni falta que hace que lo sea, ¡menos colores y más trabajo!

Cesar Bellido Oliva, 6cero.com