Adèle, 29 años, dentista en Francia: "Mis ingresos oscilan entre 6.000 y 8.000 euros netos por treinta y cinco horas a la semana"
Esta odontóloga no solo presume de su alto salario mensual; también de "tener el control" de su propia vida. Cuenta su historia.

Adèle puede disfrutar de algo con lo que millones de personas sueñan: tener el control de su propia vida. Lo hace, además y en parte gracias a eso mismo, con un sueldo mensual que oscila entre los 6.000 y 8.000 euros. El dinero, dicen, no da la felicidad. Pero de que da la tranquilidad no hay duda alguna.
Esta ciudadana francesa de 29 años es dentista titulada en 2021. Entonces tenía 25 años y comenzó a realizar sus primeras tareas en el oficio, como odontóloga suplente en un centro. Recuerda de entonces su primera vez a solas con un paciente. "Sentía tensión y no podía mostrar estrés. Y era aún más complicado porque era un puesto de suplente y quería que todo fuera perfecto", rememora en un testimonio recogido por Le Monde.
Para Adèle todo aquello "formaba parte del aprendizaje". Por la situación de suplencia, admite que le pagaba al titular de la plaza el 50% de sus honorarios. "Ganaba unos 4000 euros netos al mes por 27 horas de trabajo a la semana", añade.
Poco a poco fue labrando su carrera profesional, incluidas varias mudanzas hasta que ella y su pareja encontraron su propio lugar, en Chavenay, una población pegada a Versalles y unos kilómetros al oeste de París.
Con los años, aquellos primeros sueldos fueron multiplicándose y hoy se mueve en un abanico de entre 6.000 y 8.000 euros al mes, como socia de una empresa. Todo ello, con una jornada laboral de 35 horas a la semana, aunque fluctuante en momentos de mayor carga de trabajo.
Dinero aparte, Adèle es feliz en su profesión y en su día a día como dentista. Presume de tener una "relación personal" con los pacientes, hasta el punto de contar que "por la mañana atiendo a una abuela y por la tarde a sus nietos". "Conozco a las familias; hay un vínculo especial". Y por si fuera poco, huye del prejuicio de que el trabajo de un odontólogo es repetitivo. "Yo ofrezco tratamientos variados; hago diez cosas diferentes cada día, no hay rutina", culmina.
