Revictimizada una y otra vez: el infierno judicial y mediático que sufrió la víctima de la Manada
La Justicia, hasta en dos ocasiones, no vio agresión sexual. En paralelo, los abogados de los cinco condenados le pusieron un detective, un medio filtró sus datos personales y otro publicó que estaba llevando "una vida normal" tras la violación.

"Follándonos a una entre los cinco. Todo lo que cuente es poco. Puta pasada de viaje. Hay vídeo". (Mensaje que envió uno de los condenados por la violación a una joven en Pamplona el día después de los hechos a un chat grupal que los integrantes tenían en común y que se llamaba "Manada").
Hace diez años, en la madrugada del 7 de julio de 2016, una chica de 18 años se encontró en una calle de Pamplona con un grupo de cinco jóvenes. Era el primer día de Sanfermines y en la capital navarra había un ambiente efervescente y de jolgorio. Todo se torció cuando la joven fue rodeada por los cinco hombres y conducida hacia el interior de portal. Allí, fue presionada a mantener relaciones sexuales con todos ellos sin su consentimiento. Ante su imposibilidad de pedir ayuda o de salir huyendo, la víctima adoptó una actitud de sometimiento y pasividad, haciendo todo lo que los cinco hombres le pedían con los ojos cerrados.
Durante el desarrollo de la agresión sexual, uno de los hombres grabó con un teléfono móvil varios vídeos y tomó dos fotografías. Y, tras terminar los abusos, todos ellos la abandonaron en el cubículo del portal en el que ocurrieron los hechos y le robaron el teléfono móvil.
Todavía bajo el shock por lo que acababa de ocurrir, la chica salió a la calle y se sentó a llorar en un banco. La escena llamó la atención de una pareja que justo pasaba por ahí en ese momento y que inmediatamente llamó a la policía local.

Así ocurrió la denominada violación de 'La Manada', la agresión sexual que cinco hombres de 26 a 29 años infligieron a una chica de sólo 18 hace exactamente una década. Una violación continuada y en grupo “especialmente humillante, degradante y vejatoria”, como así la definió el Tribunal Supremo en su sentencia, y que provocó un antes y un después en la actitud de la sociedad española hacia la violencia sexual e introdujo el debate sobre el consentimiento.
Pero no fue fácil. Pese a contar con las grabaciones que hicieron los propios agresores de la violación, los mensajes que enviaron en un chat de mensajería instantánea al día siguiente y el testimonio claro y sin contradicciones de la víctima, la Justicia y parte de la opinión pública y publicada pusieron en duda de forma reiterada el relato de la chica e intentaron rebajar la gravedad de lo ocurrido.
De hecho, la primera sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra, condenó a los cinco hombres a un delito continuado de abuso sexual, pero no de agresión sexual. Así, su pena se redujo a nueve años de prisión en lugar de dieciocho años, pues el tribunal no observó violencia ni intimidación cuando sucedieron los hechos.
La repulsa de la sentencia fue casi unánime en todos los ámbitos y la mayoría de los partidos políticos pusieron en entredicho la pena. Incluso, el Ministro de Justicia de aquel momento, Rafael Catalá, planteó una revisión del Código Penal para este tipo de delitos.
Pero esa decisión de los jueces navarros no fue casualidad. La credibilidad del testimonio de la víctima fue puesta en tela de juicio en numerosas ocasiones, ya no solo por parte del abogado de los agresores, quienes contrataron un detective para que la siguiera y diera parte de su vida y actitudes las semanas después de los hechos; sino también por algunos medios de comunicación y usuarios en redes sociales camuflados bajo la posición ventajosa del anonimato.

El 9 de noviembre de 2017, por ejemplo, el diario El Español publicó la siguiente noticia: "La vida 'normal' de la chica violada en San Fermín: universidad, viajes y amigas". En el cuerpo de la información se decía que la joven había vuelto a usar las redes sociales, había retomado los estudios tras un parón de unos meses, había viajado a las playas del Levante, se había disfrazado en los Carnavales y salía con sus amigas... Una vida "normal" tras sufrir la brutal violación, como reiteraba el reportero.
En ese mismo artículo, también se hablaba de los "duros" momentos que estaban pasando los entonces presuntos agresores. "Jesús Escudero ha perdido su empleo como peluquero; el soldado Alfonso Jesús Cabezuelo ha sido apartado de la Unidad Militar de Emergencia (UME) en la que trabajaba; Ángel Boza recibe 'cabizbajo y deprimido' las visitas que sus familiares le hacen al penal de Pamplona, y José Ángel Prenda ha perdido una veintena de kilos y se ha centrado en el deporte", señalaba el texto. Algo que muchos vieron como una forma de victimizar a los agresores y de situarles en el mismo nivel que la propia afectada por los hechos.
En mayo de 2018, el medio 'La Tribuna de Cartagena' fue más allá y publicó un escandaloso artículo sobre la víctima de 'La Manada'. Bajo el título de 'Yo no te creo', el redactor jefe de este medio expuso todo tipo de datos personales sobre la joven: el nombre y sus apellidos, la universidad donde había estudiado y hasta una fotografía. "No echaste a correr ni pediste auxilio porque ibas a lo que ibas, a pegarte una pasada de orgía y desenfreno con cinco desconocidos (...) No es que no crea que fuiste violada, tampoco creo que sufrieras abuso y también estoy convencido de que disfrutaste con la orgía", se podía leer en el artículo.
Como consecuencia de la filtración, la joven "recibió numerosos mensajes anónimos a través de Internet, insultos, amenazas, montajes fotográficos" que afectaron a su estado de ánimo y a su situación psicológica, según recoge la sentencia que condenó a tres años de prisión al responsable de este pseudomedio. De hecho, la difusión de sus datos llegó a provocar en la víctima "ansiedad generalizada ante la posibilidad de ser reconocida, con lo que se vio obligada a abandonar su lugar de residencia, trasladándose al extranjero y a interrumpir sus estudios universitarios".
En 2019, el Tribunal Supremo elevó a 15 años la pena de prisión por considerar que sí existió agresión sexual y condenó a los acusados por un delito continuado de violación con trato vejatorio. Los miembros de La Manada fueron inmediatamente detenidos por la policía ante el riesgo de fuga.
Una revocación de las dos sentencias anteriores de los tribunales navarros que probablemente no se habría dado sin las movilizaciones y los gritos de 'Yo sí te creo' que inundaron las calles de España como consecuencia de este caso. "Dio respuesta a esa falta de credibilidad de las mujeres y a ayudarlas a avanzar con el trauma que supone una agresión sexual. Lo más civilizador que ha ocurrido en el siglo XXI ha sido el movimiento feminista", señalaba hace unos días la socióloga feminista Rosa Cobo en unas jornadas celebradas precisamente por los diez años de esta violación.
La indignación social también fue uno de los detonantes de la aprobación en el Congreso de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, conocida como la ley del 'solo sí es sí', donde se recogía por primera vez la figura del consentimiento. Una norma "para dejar atrás la cultura de la violación", según palabras de la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero, y que eliminó el delito de abuso. Todo quedó unificado en agresión con una horquilla de penas para calibrar la gravedad. Pero esa nueva horquilla conllevó más de un millar de rebajas de pena, como por ejemplo a tres de los miembros de 'La Manada'. Por este motivo tuvo que reformarse de nuevo el Código Penal.
Tras la sentencia del Supremo, la víctima de la Manada se pronunció una primera y última vez sobre todo lo ocurrido. A través de una carta, admitió que lo peor no fue la situación vivida esa noche del 7 de julio de 2016, "sino todo lo que vino después". "Pero llegado este momento, puedo asegurar que valió la pena y poco a poco voy recuperando el timón de mi vida", dijo. Y lanzó un mensaje a todas las mujeres que han podido vivir una situación similar a la suya o tal vez se conviertan en víctimas en un futuro: "Recordad, contadlo, no les dejéis ganar a ellos".
