Ángel (27 años) dejó los atunes de 300 kilos en Mercamadrid por el camión y pasó de 1.270 a más de 2.000 euros: "Me decían que estaba loco"
El joven madrileño confiesa que, aunque su entorno intentó disuadirle, el drástico cambio de profesión le ha hecho ganar calidad de vida.
¿A qué te vas a dedicar el resto de tu vida? Esta es, sin duda, la gran pregunta existencial a la que casi todos nos enfrentamos. Al fin y al cabo, somos seres humanos. En muchas ocasiones, empezamos nuestra trayectoria laboral en un sector y, con el paso del tiempo, nos damos cuenta de que nuestras prioridades o pasiones han cambiado por completo.
Un ejemplo de capacidad para reinventarse es el caso de Ángel, un joven madrileño de 27 años que empezó ganándose la vida como pescadero, lidiando con atunes de hasta 300 kilos en Mercamadrid. Sin embargo, al darse cuenta de que aquella dura rutina no le llenaba, decidió dar un volantazo radical a su vida y lanzarse al sector del transporte.
En una reciente entrevista con el medio digital Rutas del Éxito, Ángel ha querido sincerarse sobre esta drástica decisión profesional. El joven hace hincapié en que, si bien gran parte de su entorno tachó el cambio de auténtica locura, hoy en día siente una plenitud absoluta al volante y ha visto cómo su nómina pasaba de los 1.270 euros a superar holgadamente la barrera de los 2.000.
El miedo inicial y la tremenda presión del entorno
Dar el paso no fue nada fácil. A pesar de que el madrileño tenía entre ceja y ceja la idea de cambiar de ocupación, las dudas y los cuestionamientos externos no tardaron en aparecer para intentar frenarle. “Dedicarme al mundo del transporte es una cosa que siempre me ha llamado muchísimo la atención. Varias veces he decidido sacarme el carnet de camión; no daba el paso por miedo”, confiesa.
Su círculo social más cercano le sugería encarecidamente que se quedara en el mundo de la pescadería ya que, a sus ojos, ser camionero era una vida excesivamente sacrificada y solitaria. “La mayoría de la gente que me informaba o que preguntaba, me decía que estaba loco, que no se me ocurriera meterme en el mundo del transporte”, complementa.
"El camión se ha convertido en mi vida"
Lejos de arrepentirse tras haber ignorado los consejos de los más agoreros, Ángel ratifica su inmensa felicidad. El transportista manifiesta que, subido a la cabina, ha encontrado su verdadera vocación y no se cambia por nadie. “Me encanta; al día de hoy se ha convertido en mi día a día, en mi vida. El camión es una de las cosas que es de verdad increíble”, apunta.
Para terminar, el joven no olvida sus duros comienzos y se muestra profundamente agradecido con la empresa que apostó por él cuando su currículum en el sector estaba totalmente en blanco. “Muy agradecido, desde luego, porque no todo el mundo da una oportunidad a una persona que no sabe de ese trabajo”, concluye.