Bruno, 89 años, construye a mano el único parque de atracciones sin electricidad de Europa: "Lo hice porque me divertía, pero cuando veo a la gente feliz, yo también soy feliz"
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Bruno, 89 años, construye a mano el único parque de atracciones sin electricidad de Europa: "Lo hice porque me divertía, pero cuando veo a la gente feliz, yo también soy feliz"

Un parque donde la fuerza la ponen las personas y el viento, no los motores

Osteria ai Pioppi y Bruno Ferrin@aipioppi

Imagínate estar en un parque de atracciones. Seguramente pienses en enormes montañas rusas impulsadas por motores, luces de neón, música a todo volumen acompañada de los gritos de los niños y enormes sistemas eléctricos funcionando sin descanso. 

Sin embargo, en un rincón del norte de Italia existe un lugar que desafía esa idea. Allí no hay enchufes, ni motores, ni botones que pulsar para que funcione. Todo se mueve gracias a la física, la inercia, el viento y la fuerza de quienes se suben a las atracciones.

El responsable de esta singular obra es Bruno Ferrin, un italiano de 89 años que lleva más de medio siglo construyendo, una a una y completamente a mano, las 40 atracciones del parque infantil de Osteria ai Pioppi, en la provincia de Treviso. 

Se trata del único parque de atracciones completamente mecánico de Europa y, probablemente, el único del mundo creado íntegramente por una sola persona. Bruno asegura que no lo hace por negocio, que todo empezó por pura diversión: "Lo hice porque me divertía, pero cuando veo a la gente feliz, yo también soy feliz", comenta a un medio italiano.

De una pequeña taberna nació un parque único

La historia comenzó en 1969, cuando Bruno y su esposa, Marisa, abrieron una modesta taberna junto al río Piave. Él trabajaba vendiendo levadura a panaderos y terminaba su jornada a mediodía, con muchas horas libres por delante.

Fue entonces cuando decidió instalar un columpio para entretener a los hijos de las familias que acudían a comer. Cuando lo montó, la experiencia le gustó tanto que decidió instalar también un tobogán y después llegó otro más grande. Más tarde hizo un tiovivo, ruedas giratorias, tirolinas, rodillos y decenas de ingenios mecánicos construidos con materiales reciclados. Sin darse cuenta, Bruno había comenzado una obra que hoy atrae a miles de visitantes de todo el mundo. 

Osteria ai Pioppi@aipioppi

Física convertida en diversión

No hay electricidad en ninguna de las atracciones. Cada una funciona mediante principios físicos básicos como la gravedad, el equilibrio, la inercia o el impulso generado por las propias personas.

El resultado es un parque donde los niños participan activamente en cada juego: empujan, pedalean, balancean o aprovechan la fuerza del viento para poner en marcha las estructuras. Para Bruno, esa es precisamente la magia del lugar.

Su taller sigue siendo el corazón del parque. Rodeado de martillos, limas, soldadores y piezas de hierro, continúa diseñando nuevas atracciones casi a diario. A pesar de su edad, todavía acude cada mañana con su bata azul para cortar, soldar y dar forma a nuevas ideas.

Bruno Ferrin@aipioppi

Un autodidacta 

Bruno apenas cursó estudios. Repitió dos veces la escuela primaria y comenzó a trabajar con solo 12 años. Nunca estudió ingeniería ni diseño industrial. Por eso aún recuerda con orgullo el día en que un profesor de Física, durante una excursión escolar, le preguntó dónde había estudiado ingeniería mecánica después de ver el funcionamiento de sus atracciones. Lo más impactante fue su respuesta al afirmar que "Solo terminé quinto de primaria".

Aun así, ha sido capaz de construir complejos mecanismos que requieren cientos de piezas, miles de tornillos y un conocimiento práctico adquirido únicamente mediante la experiencia y la observación. . "No hago maquetas", explica con naturalidad. "Miro los árboles, huelo el aire y poco el hierro. Siempre me ha funcionado".

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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