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Alemania gastó 3.500 millones en un reactor nuclear que nunca llegó a encenderse: hoy es un parque de atracciones con un carrusel dentro de la chimenea

Alemania gastó 3.500 millones en un reactor nuclear que nunca llegó a encenderse: hoy es un parque de atracciones con un carrusel dentro de la chimenea

Cada año atrae a unos 600.000 visitantes.

El empresario neerlandés Hennie van der Most junto al proyecto del parque de atracciones Wunderland Kalkar Freizeitpark
El empresario neerlandés Hennie van der Most junto al proyecto del parque de atracciones Wunderland Kalkar FreizeitparkHartmut Reeh / picture alliance vía Getty Images

En la década de los 70, coincidiendo con la primera crisis del petróleo, Alemania (con una participación mayoritaria del 68,5%), Reino Unido, Países Bajos y Bélgica impulsaron la construcción de un reactor nuclear junto al río Rin en la ciudad alemana de Kalkar.

Pese a invertirse 3.500 millones de euros en su fabricación, que duró 12 años, el reactor nuclear nunca llegó a encenderse. El motivo es que se produjeron manifestaciones masivas contra la planta. En 1977, una de esas movilizaciones llegó a reunir a 40.000 personas en las calles de Kalkar.

La presión social y la coincidencia de que, cuando en 1986 finalizaron las obras, se produjera el desastre de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania) acabaron provocando que las autoridades decidieran no poner en marcha el reactor pese a haber llevado a cabo la costosa construcción.

En el año 1991, el entonces ministro de Investigación de Alemania, Heinz Riesenhuber, anunció el cierre definitivo del reactor nuclear de Kalkar. Sin embargo, cuatro años más tarde, en 1995, el empresario neerlandés Hennie van der Most compró el complejo y lo transformó en un parque de atracciones bautizado como Wunderland Kalkar Freizeitpark que a día de hoy atrae a unos 600.000 visitantes al año.

En ese sentido, desde la revista francesa de divulgación científica Sciencepost.fr detallan que "la torre de refrigeración de 42,30 metros de altura está cubierta con un mural de un paisaje alpino y su fachada de hormigón sirve como rocódromo. Dentro de la chimenea, ahora gira un carrusel gigante donde antes fluía el vapor para generar electricidad".

Y eso no es todo. Los edificios de la turbina y el reactor albergan habitaciones de hotel, restaurantes y bares que suelen estar llenos de personas que, más allá de querer disfrutar de las atracciones, buscan comprobar con sus propios ojos cómo un complejo nuclear puede haberse convertido en un parque de atracciones.

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Redactor de Hard News en El HuffPost. Graduado en Periodismo y Comunicación Audiovisual por la Universidad Rey Juan Carlos y Máster en Periodismo Económico por la misma universidad. Pasó por Capital Radio, La Información y la sección de Actualidad del Diario AS. En El HuffPost escribe sobre temas SEO de toda clase y temas económicos de información de servicio como Declaración de la Renta, prestaciones o pensiones.

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