Carlos Correa, repartidor de Glovo en Madrid: "Tengo que mandar capturas para que vean que estamos a 38 grados y me estoy asando"
UGT ha denunciado a Glovo ante la Inspección de Trabajo por la falta de medidas eficaces frente a las temperaturas extremas.

Las olas de calor que cada verano baten récords en España tienen un impacto directo sobre miles de trabajadores que desarrollan su jornada al aire libre. Entre ellos están los repartidores de plataformas digitales, que continúan recorriendo las calles incluso cuando los termómetros superan los 35 o 40 grados. Carlos Correa, repartidor de Glovo en Madrid, conoce bien esa realidad. "Tengo que mandar capturas para que vean que estamos a 38 grados y me estoy asando", denuncia en declaraciones a El País.
El venezolano, de 41 años, lleva ocho viviendo en Madrid. Aficionado al ciclismo, encontró en el reparto de comida una forma de ganarse la vida haciendo lo que más le gustaba. Sin embargo, asegura que trabajar durante los veranos españoles se ha convertido en un desafío cada vez más peligroso. "Cada año es peor que el anterior. O te desconectas y pierdes dinero o sigues trabajando con el riesgo de sufrir un golpe de calor", explica.
"Busco sombra porque, si no, no llego al final del turno"
Carlos trabaja habitualmente turnos de unas seis horas. En los días más calurosos, intenta adaptar su recorrido para sobrevivir a las altas temperaturas. "Busco un parque, un centro comercial o cualquier sitio donde haya sombra y corra algo de aire. Si no, no llego al final del turno", relata.
Su experiencia no es una excepción. Los sindicatos estiman que en España trabajan alrededor de 30.000 repartidores para plataformas digitales. Aunque muchos ya están contratados como asalariados tras la entrada en vigor de la Ley Rider, denuncian que la protección frente al calor extremo sigue siendo insuficiente.
En grupos de repartidores en redes sociales abundan testimonios similares. Algunos trabajadores describen jornadas en las que terminan con dolores de cabeza, agotamiento extremo o síntomas compatibles con un golpe de calor tras pasar horas pedaleando o circulando en moto bajo temperaturas que rozan los 40 grados.
Una normativa difícil de aplicar cuando decide un algoritmo
España cuenta desde 2023 con una normativa que obliga a adaptar o incluso suspender determinados trabajos cuando existen avisos por fenómenos meteorológicos adversos y no puede garantizarse la seguridad del trabajador. Sin embargo, Carlos sostiene que esa protección apenas existe en la práctica para quienes trabajan mediante aplicaciones móviles.
"La app permite comunicar una incidencia por calor extremo, pero acabas hablando en un chat donde no sabes si responde una persona o un robot. Las veces que lo he intentado, me dicen que no tienen constancia de calor extremo. Tengo que enviar capturas del móvil para demostrar que estamos a 38 grados y me estoy asando", afirma.
También denuncia que solicitar una pausa puede tener consecuencias económicas. Según explica, mientras espera una respuesta, continúa perdiendo pedidos y el algoritmo puede penalizar posteriormente su cuenta reduciendo el volumen de trabajo disponible.
Los sindicatos denuncian que los riders son "los grandes olvidados"
La secretaria de Salud Laboral de UGT, Patricia Ruiz Martínez, considera que los repartidores de plataformas digitales siguen siendo "los grandes olvidados" en materia de prevención de riesgos laborales.
El sindicato presentó durante la primera ola de calor del verano una denuncia ante la Inspección de Trabajo contra Glovo por considerar insuficientes las medidas de protección frente a las altas temperaturas. El expediente deberá determinar ahora si existen incumplimientos de la normativa de prevención de riesgos laborales.
Según explica Fernando García Pallas, delegado sindical de UGT, existe además una diferencia entre los propios repartidores de la compañía. Los trabajadores de Glovo Groceries, dedicados al reparto desde supermercados, disponen de protocolos específicos para interrumpir la actividad durante episodios de calor extremo, mientras que quienes entregan comida de restaurantes no cuentan con esa misma protección.
Europa acumula cada vez más trabajadores expuestos al calor
El problema va mucho más allá de España. Un informe del Instituto Sindical Europeo calcula que 130 millones de trabajadores europeos están expuestos al estrés térmico durante su jornada laboral. La investigación identifica más de una treintena de sectores especialmente vulnerables, entre ellos la agricultura, el transporte, el turismo, la recogida de residuos y el reparto a domicilio.
Los expertos reclaman una normativa europea específica que establezca límites claros de exposición al calor, protocolos obligatorios de actuación y medidas adaptadas a cada profesión.
Mientras tanto, Carlos sigue pedaleando por las calles de Madrid con la esperanza de que la situación cambie antes de que ocurra una tragedia. Recuerda que la muerte de un repartidor en Barcelona en 2019 aceleró la aprobación de la Ley Rider y teme que solo un episodio similar vuelva a impulsar nuevas medidas. "Espero que no tenga que morir nadie para que entiendan que esto también es un riesgo laboral", concluye.
