Constantino, alcalde de 80 años de un pueblo de Guadalajara: "Me presenté a las elecciones porque veía que si no íbamos a desaparecer"
“Yo me dedico a tener el pueblo como hay que tenerlo, limpio”, asegura.
En el mapa de la llamada España vaciada hay lugares que resisten casi en silencio. Uno de ellos es Torremochuela, una pequeña localidad de la provincia de Guadalajara donde el paso del tiempo se mide más por las ausencias que por las llegadas. Allí vive Constantino Martínez, un alcalde de 80 años que se presentó a las elecciones con el objetivo de mantener con vida un pueblo que, sin vecinos ni relevo generacional, corre el riesgo de desaparecer.
Este municipio, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), figura hoy como el pueblo más pequeño de España, con apenas seis habitantes empadronados, desbancando a Illan de Vacas (Toledo) que hasta hace poco tenía ese título. El único vecino que vive de forma estable en el pueblo es Constantino, quien afronta ya su segunda legislatura al frente del ayuntamiento.
El alcalde, que pronto cumplirá 81, decidió dar el paso a la política local movido por la preocupación por el futuro del pueblo. “Me presenté a las elecciones porque veía que si no íbamos a desaparecer”, recuerda en declaraciones recogidas por ENCLM. Desde entonces, su labor va mucho más allá de la gestión administrativa y se ha convertido, prácticamente, en el encargado de cuidar y mantener vivo un municipio que lucha por no quedar vacío.
“Aquí no hay nada ya”
El hombre realiza las tareas de mantenimiento, limpia las calles y mantiene abierto y cuidado el centro social, el cual sirve como bar y punto de encuentro, para que Torremochuela no dé pasos hacia la desaparición. “Yo me dedico a tener el pueblo como hay que tenerlo, limpio. Si hay un montón de hojas en una esquina, cojo mi cubo, mi cepillo, lo barro y lo quito”, cuenta Constantino con orgullo.
El hombre reclama desde hace años mejoras básicas en accesos, como “una carretera asfaltada de 6 kilómetros sin miedo a quedarse atascado con un coche en un camino”. Esta se trata de una petición que llevó a las instituciones acompañada de unas 700 firmas recogidas en temporada alta, pero “no me han hecho caso”. Para conseguir servicios básicos como el médico, la farmacia o hacer la compra, es necesario desplazarse hasta municipios cercanos como Molina de Aragón, lo que dificulta cualquier oferta real para atraer a nuevas familias.
Aunque la conexión a Internet en el pueblo no es mala, el teletrabajo no termina de convertirse en un reclamo eficaz. “Lo que pasa es que aquí no hay nada ya, aquí viene un chico, una semana, se cansa y se va”, resume Constantino. Los que pasan por Torremochuela con cierta regularidad son los agricultores que labran las tierras y quienes vuelven en verano para las fiestas, el resto del año las calles están en silencio.