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Una pareja holandesa resucita un pueblo de la España vaciada que lleva 45 años abandonado: "Tenemos nuestra propia red eléctrica y filtramos agua del río"

Una pareja holandesa resucita un pueblo de la España vaciada que lleva 45 años abandonado: "Tenemos nuestra propia red eléctrica y filtramos agua del río"

Por más sorprendente que parezca, dos extranjeros se han convertido en los propietarios de una aldea en Burgos y están en pleno proceso de reconstruirla física y socialmente.

Maaike Geurts y Tibor Strausz, pareja holandesa viviendo en Bárcena de Bureba.
Maaike Geurts y Tibor Strausz, pareja holandesa viviendo en Bárcena de Bureba.youtube

Comprar un pueblo entero parece una excentricidad reservada únicamente a personas multimillonarias o una idea completamente absurda para el ciudadano de a pie. Sin embargo, la realidad demuestra que recuperar el patrimonio olvidado no es imposible. Una pareja de holandeses ha desafiado esta lógica al adquirir Bárcena de Bureba, un municipio en la provincia de Burgos que, según los registros, cuenta con una población reducida a la mínima expresión.

El lugar había permanecido en silencio durante aproximadamente 45 años. El paso del tiempo y el abandono convirtieron sus calles en ruinas, hasta que en 2024 Maaike Geurts y Tibor Strausz compraron este terreno desierto con un único objetivo: devolverle la vida a una zona olvidada de la denominada "España vacía". 

La conocida youtuber Kirsten Dirksen recorrió recientemente el pueblo junto a la pareja, documentando en un vídeo el ambicioso proyecto que estos dos foráneos han iniciado en tierras castellanas.

El proyecto Ardbol: más que ladrillos

La visión de Geurts y Strausz va mucho más allá de la mera restauración arquitectónica. Su intención es resucitar el alma del pueblo a través de la creación de una comunidad que comparta valores fundamentales como la sostenibilidad, la cooperación y la creatividad

Lejos de querer convertir el lugar en un refugio privado y exclusivo, los holandeses están invitando a otras personas a comprar y reconstruir sus propias ruinas. Gracias a esta iniciativa, ciudadanos europeos e incluso estadounidenses han comenzado a llegar a Burgos, motivados por la búsqueda de conexiones humanas significativas y la oportunidad de levantar un hogar juntos.

Un pueblo con servicios totalmente funcionales 

A pesar del aislamiento inicial, la aldea ya cuenta con su propia red eléctrica y servicio de agua potable, fruto del ingenio y el trabajo realizado por la pareja. "Tenemos nuestra propia red eléctrica y filtramos agua del río. Compramos un contenedor marítimo, le instalamos unos paneles solares con una batería en su interior, y ya está funcionando", comenta uno de ellos con naturalidad.

De hecho, Geurts ya había destacado la eficiencia de su infraestructura en una entrevista previa para un medio de su país natal. Según explicó el neerlandés, el sistema solar está rindiendo a la perfección y las baterías les permiten mantener la calefacción encendida incluso durante los duros inviernos burgaleses.

"Es increíble ver cómo el lugar va tomando vida nuevamente. Realmente estamos construyendo algo nuevo y diferente", concluyó Geurts, orgulloso de ver cómo las ruinas se transforman poco a poco en un hogar vibrante.

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Soy redactor de actualidad en el HuffPost, escribo sobre acontecimientos de interés público que van surgiendo semanalmente.

  

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Me apasiona el ámbito deportivo, aunque mi contenido es totalmente variado y va girando en torno a la coyuntura nacional e internacional.

 

Mi trayectoria

Nací en Bogotá, Colombia y estudié comunicación social en la Pontificia Universidad Javeriana. Realicé un máster de marketing deportivo en la Escuela Universitaria Real Madrid. Antes de incorporarme al El Huffpost, trabajé como redactor en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia

 


 

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