De acaparar hamacas al amanecer a vengarse con picapica: la 'guerra de las tumbonas' que envenena las vacaciones en los hoteles de Mallorca
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De acaparar hamacas al amanecer a vengarse con picapica: la 'guerra de las tumbonas' que envenena las vacaciones en los hoteles de Mallorca

"La pequeña irritación pareció convertirse en un picor por todo el cuerpo".

Un hombre relajándose en una tumbonaGetty Images

Un año más, la 'guerra de las tumbonas' ha llegado a los hoteles de Mallorca. Es así como se define a la costumbre de muchos huéspedes (especialmente extranjeros) de levantarse al amanecer para para dejar sus toallas encima de las tumbonas de las piscinas y así tenerlas 'adjudicadas' durante todo el día.

Aunque hay muchos hoteles que han prohibido expresamente esas prácticas, hay otros en los que existe cierta permisividad. Uno de esos establecimientos en los que la 'guerra de las tumbonas' continúa librándose es en el que se ha alojado un hombre de 31 años llamado Tom Caunce.

El turista, cansado de que otras personas se hicieran con los mejores sitios de la piscina del hotel y los dejaran sin utilizar durante muchas horas, ha decidido darles una reprimenda en forma de picores a quienes se despiertan a primerísima hora con el único objetivo de quedarse con una tumbona para el resto de la jornada.

"Creo que todos hemos experimentado la frustración de intentar conseguir una tumbona durante las vacaciones (…) Muchos de nosotros hemos aceptado levantarnos a las 6 de la mañana solo para tener la oportunidad de conseguir un sitio decente", ha justificado Caunce.

Tal y como ha mostrado él mismo en un vídeo publicado en redes sociales que acumula más de 850.000 visualizaciones, el individuo ha estudiado a los "reincidentes" en el acaparamiento de tumbonas y les ha dejado un regalo en sus toallas: polvos picapica.

La mayor víctima de la venganza de Tom Caunce fue un hombre al que, a escondidas, le frotó polvos picapica en una de las toallas blancas del hotel. Tras empezar los picores y los arañazos, el individuo se metió en la piscina. Al salir del agua, "cogió la toalla blanca y la utilizó para secarse, y la pequeña irritación pareció convertirse en un picor por todo el cuerpo", ha contado Caunce. Finalmente, el afectado por los polvos picapica optó por abandonar la tumbona y pasar el resto de la tarde resguardándose del sol bajo una sombrilla.

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