Multitudinario funeral de Jameneí: Irán convierte el adiós a su líder en una demostración de fuerza frente a EEUU e Israel
Teherán reúne a millones de personas en el inicio de unas exequias que recorrerán cinco ciudades hasta el 9 de julio.

El régimen iraní ha transformado el funeral del ayatolá Ali Jameneí en una gigantesca demostración de poder político, religioso y simbólico. Cientos de miles de personas abarrotaron este sábado las calles de Teherán y la explanada de la Gran Mosalá para despedir al líder supremo, fallecido a los 86 años en un bombardeo conjunto de Israel y Estados Unidos el pasado 28 de febrero, al inicio de la guerra entre ambos países.
Las autoridades esperan que entre 10 y 20 millones de personas participen en las ceremonias fúnebres a lo largo de la próxima semana. El recorrido llevará los restos de Jameneí por cinco ciudades sagradas para el chiismo antes de su entierro definitivo en Mashhad, donde nació en 1939 y donde descansará en el santuario del imán Reza, uno de los principales lugares de peregrinación del islam chií.
Un funeral convertido en un mensaje político
Aunque la tradición islámica establece que el entierro debe celebrarse en menos de 24 horas, la guerra obligó a aplazar las exequias durante más de cuatro meses. Ahora, el régimen utiliza este funeral para transmitir una imagen de estabilidad y continuidad tras el conflicto.
El objetivo es proyectar que la República Islámica, instaurada en 1979, mantiene intacta su estructura de poder y sigue contando con un importante respaldo popular pese al asesinato de su máximo dirigente.
Durante la jornada, numerosos asistentes expresaron su emoción. "Aún no puedo creer su muerte", aseguró Mehdi a la agencia Efe, un empleado de 51 años que acudió con su hijo adolescente. "Es como si hubiera perdido a mi padre. La tristeza es inmensa". Otro asistente, el jubilado Mohamad Hosein, definió a Jameneí como "la personalidad más grande del mundo" entre lágrimas.
La elección de las fechas tampoco parece casual. Las ceremonias coinciden con el mes de Muharram, asociado en el islam chií al martirio, el sacrificio y la resistencia, y comenzaron precisamente el 4 de julio, cuando Estados Unidos celebra el 250 aniversario de su independencia.
Consignas contra Estados Unidos e Israel
Las imágenes difundidas por la televisión estatal mostraban el féretro cubierto con la bandera iraní y coronado por el característico turbante negro que identifica a los descendientes del profeta Mahoma. Junto a él descansaban los ataúdes de los cuatro familiares fallecidos en el mismo ataque, incluido el de una nieta de apenas 14 meses.
El conjunto se instaló sobre una gran estructura negra inspirada en la Kaaba de La Meca, reforzando el componente religioso de unas ceremonias cargadas de simbolismo.
Durante toda la jornada se sucedieron las consignas contra los enemigos del régimen. "Muerte a Estados Unidos" o "Nuestro lema es una palabra: venganza" fueron algunos de los gritos coreados por los asistentes.
Como gesto paralelo de firmeza militar, Irán anunció además el nombramiento del almirante Ali Ozmaei como nuevo jefe de la Armada de la Guardia Revolucionaria, un cargo vacante desde que su anterior responsable muriera también en un ataque israelí.
Movilización masiva y fuertes medidas de seguridad
La asistencia al funeral no ha sido completamente espontánea. Según testimonios recogidos por distintos medios, numerosos empleados públicos y altos cargos recibieron instrucciones para acudir a los actos.
Además, el Gobierno organizó una amplia operación logística para garantizar la participación, ofreciendo transporte, alojamiento y comida gratuitos. También instaló panaderías móviles para repartir alimentos y sistemas de aspersión de agua para aliviar las altas temperaturas que soportaban los asistentes.
La capital permanece fuertemente blindada. Numerosas calles del centro permanecen cerradas al tráfico y el espacio aéreo seguirá restringido hasta el lunes para prevenir posibles ataques israelíes o acciones terroristas.
La incógnita del nuevo líder y la presencia internacional
Uno de los aspectos más observados es el papel de Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido y actual líder supremo de Irán. Hasta el momento no ha participado en las ceremonias públicas y, según medios opositores iraníes, tampoco figura entre los clérigos encargados de dirigir las oraciones oficiales.
El funeral sí cuenta con una importante presencia internacional. Según el Ministerio de Exteriores iraní, representantes de más de un centenar de países asistirán a las exequias, aunque sin participación de líderes occidentales.
Entre los asistentes destacan el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif; el jefe del Gobierno de Armenia, Nikol Pashinián; los presidentes de Irak y Tayikistán; además de representantes de Rusia y China, aliados estratégicos de Teherán.
También ha llamado la atención la presencia de una delegación de Arabia Saudí, aunque de perfil bajo, un gesto diplomático significativo tras la reciente escalada militar que enfrentó a Irán con Israel y Estados Unidos.
