Delfín, dueño de un mesón en Villa del Prado, relata en el 24H los estragos del incendio: "Esto es un caos, hija"
Estuvo hasta las 4:00 preparando comida para los forestales y vecinos que necesiten y hoy volverá a hacer lo mismo.
Villa del Prado, en la Comunidad de Madrid, es uno de los municipios afectados por los incendios forestales que este jueves llevaron a la declaración de la emergencia nacional en esa región y en Ávila.
El fuego continúa fuera de control y esta misma mañana se ha ordenado la evacuación de otros municipios cercanos, como son Chapinería, Navas del Rey y Colmenar del Arroyo.
Delfín, vecino de Villa del Prado y propietario de un mesón, en el que estuvo hasta las cuatro de la madrugada preparando comida, ha detallado en el Canal 24H a de RTVE a la periodista Cristina Pampín cómo se han vivido estas últimas horas.
"Estuve preparando comida para los forestales, que me pidieron 300 bocadillos. Y se los hice", contó antes de opinar que es una "vergüenza" que tengan que llamar a restaurantes para tener alimento.
"Yo hice todo lo que puede, pero 300 bocadillos se los llevaron a las diez de la noche", agregó.
Pese al poco descanso, este viernes señaló que tenía que abrir de nuevo su negocio "porque hay mucha gente del Encinar del Alberche que no tienen casa, aunque en el polideportivo dan comida". "Hay que abrir, esto es un establecimiento público y hay que atender. Voy a hacer todo lo que pueda", apostilló.
Así, este viernes, tras hablar con la alcaldesa, tiene previsto hacer espaguetis para los niños "y ellos van a hacer comida, porque aquí no manda nadie nada, creo que van a hacer paella para 300 o 400 personas".
Preguntado por qué es lo que podía ver desde dónde estaba, señaló que ahora estaba todo "tranquilito", pero "hace un rato se conoce que venía el humo desde San Martín [de Valdeiglesias] y esto es un caos, hija", dijo a la periodista. "En Villa del Prado se ha quemado un taller de motos, tres o cuatro casas...", empezó a enumerar antes de dirigirse al ministro Grande-Marlaska para lamentar que no hubiera habido una mayor previsión.
"Es la situación de un pueblo, que estamos sin internet, que estamos sin luz, sin comida... hay gente a diez kilómetros parada en la carretera porque no les dejan venir", añadió. No sin añadir, antes de despedirse, que iba a seguir haciendo todo lo que pudiera para ayudar: "Lo que esté en mi mano".