La desigualdad urbana se mide en sombra: los barrios sin árboles sufren hasta un 40% más de calor extremo y una diferencia de 2,2 °C respecto a los arbolados
El efecto isla de calor hace que las ciudades apenas se enfríen por las noches. Sin embargo, los árboles desempeñan un papel fundamental para que las temperaturas bajen.
El cambio climático está provocando que las temperaturas sean cada vez más extremas. Por ejemplo, en el caso de Europa, el último informe Lancet Countdown señala que en el año 2024 se registraron en el viejo continente 62.000 muertes por el calor extremo.
La situación es especialmente complicada en las ciudades, ya que las temperaturas se disparan aún más debido al efecto 'isla de calor', en el que, al llegar la noche, los materiales como el asfalto o el hormigón liberan el calor retenido durante el día.
El gran problema del fenómeno de la 'isla de calor' es que al anochecer, cuando el sol ya no calienta, es el momento en el que debería experimentarse un enfriamiento. Sin embargo, la temperatura en las ciudades apenas desciende durante las noches.
Una de las formas de hacer que el ambiente en las ciudades sea más fresco durante el verano es la plantación de árboles con el objetivo de que den sombra. La diferencia de temperatura entre una zona con sombra y otra sin sombra es considerable.
Tal y como recoge la revista estadounidense Mother Jones, recientemente se ha publicado un estudio científico en el que se han comparado las temperaturas de barrios de 65 ciudades estadounidenses teniendo en cuenta su cobertura arbórea.
Y el resultado habla por sí solo. Los investigadores han concluido que las zonas con poca vegetación sufren hasta un 40% más de calor que las zonas en las que los árboles son abundantes.
"Es fundamental utilizar los árboles como una infraestructura viva"
En concreto, en el estudio se han identificado "beneficios de enfriamiento" (es decir, diferencias de temperaturas entre las islas de calor con poca y mucha cobertura arbórea) de hasta 2,2 °C.
En ese sentido, Edith de Guzmán, investigadora de la Universidad de California en Los Ángeles experta en calor urbano, ha destacado, en declaraciones a Mother Jones, que "es fundamental que utilicemos los árboles como una especie de infraestructura viva que pueda contrarrestar el aumento de las temperaturas".