Drones para fumigar pinares: el plan de Álava para combatir la plaga de procesionaria que ya ha invadido 1.700 hectáreas
Pequeña, pero matona.

La procesionaria del pino vuelve a convertirse en una preocupación en varias zonas de Álava. Esta conocida oruga, que puede provocar importantes daños en los árboles y reacciones alérgicas tanto en personas como en animales, se ha extendido por distintos pinares del territorio hasta el punto de obligar a la Diputación Foral a declarar oficialmente la situación de plaga en varios municipios.
La medida afecta por ahora a Ayala, Artziniega y Okondo, aunque la institución no descarta ampliarla a otras zonas donde se detecten niveles similares de afección durante los próximos meses.
Un problema para los bosques y para la salud
La procesionaria es una de las principales plagas que afectan a los pinares de la península ibérica. Sus larvas se alimentan de las acículas de los árboles, debilitándolos y reduciendo su capacidad de crecimiento.
Además, los pelos urticantes de estas orugas pueden provocar reacciones alérgicas, irritaciones cutáneas y problemas respiratorios tanto en personas como en animales domésticos y ganado.
No es un problema menor en un territorio como Álava, donde aproximadamente un tercio de toda la superficie forestal está ocupada por pinares. Su presencia es especialmente importante en comarcas como Añana, Ayala y Gorbeialdea, precisamente algunas de las zonas donde la plaga está mostrando una mayor expansión.
Casi 1.700 hectáreas afectadas
Así, la declaración de plaga abre la puerta a la fumigación aérea de los pinares afectados. En una primera fase, los trabajos se centrarán en tres municipios del norte alavés donde se han identificado un total de 1.687 hectáreas afectadas por la procesionaria.
La Diputación también contempla intervenir en otros puntos del territorio si durante las próximas inspecciones se detectan nuevas poblaciones de la oruga con niveles de afección similares a los ya observados.
La novedad es que la respuesta llegará desde el aire. Pero no mediante aviones, como ocurría tradicionalmente, sino con drones equipados para realizar tratamientos fitosanitarios sobre grandes extensiones forestales.
Por qué se recurrirá a los drones
La institución foral defiende que los tratamientos desde tierra resultan poco eficaces en este tipo de situaciones. La gran extensión de los pinares afectados, la dificultad de acceso a determinadas zonas forestales y las características del terreno hacen que las actuaciones terrestres sean más lentas y menos eficientes.
Por ello, la Diputación considera que "la ejecución óptima del tratamiento se debe hacer por medios aéreos". La tecnología de drones, cada vez más utilizada en agricultura y gestión forestal, permite cubrir amplias superficies con una mayor precisión y sin necesidad de recurrir a aeronaves convencionales.
