La nueva ofensiva de Mallorca contra el turismo de borrachera: drones, controles de acceso a la playa y más personal de vigilancia
Las nuevas medidas buscan frenar el consumo abusivo de alcohol, las fiestas ilegales en la playa y conductas de riesgo como el balconing.

Olas de calor y olas de turistas, el pan de cada día en el verano español. Mallorca vuelve a prepararse para una de las temporadas turísticas más intensas del año con un importante refuerzo de las medidas de seguridad en sus principales zonas de ocio nocturno.
Las autoridades locales han puesto en marcha una nueva estrategia para combatir el llamado turismo de borrachera, que incluye más presencia policial, el uso de drones y controles de acceso en determinadas playas durante la noche.
El operativo se concentra especialmente en El Arenal y Playa de Palma, dos de los enclaves más frecuentados por jóvenes turistas durante el verano y donde cada año se registran numerosos incidentes relacionados con el consumo excesivo de alcohol y comportamientos incívicos.
Más policías para reforzar la seguridad
El Ayuntamiento de Llucmajor ha creado un dispositivo especial para la temporada estival con el despliegue de 14 agentes adicionales, destinados exclusivamente a vigilar las zonas de mayor afluencia turística.
El objetivo es responder con mayor rapidez ante posibles altercados y reforzar la presencia policial en momentos de máxima concentración de visitantes.
Las autoridades esperan una llegada masiva de jóvenes durante las próximas semanas, especialmente coincidiendo con los tradicionales viajes de fin de curso de estudiantes españoles. En algunos días se prevé la presencia de hasta 900 jóvenes diarios en la zona.
Drones para vigilar las playas desde el aire
Una de las principales novedades de este verano será el empleo de drones policiales, manejados por personal especializado, para supervisar grandes concentraciones de personas y detectar posibles incidentes con mayor rapidez.
Esta vigilancia aérea se complementará con un incremento de las patrullas nocturnas sobre el terreno, especialmente en los arenales donde suelen celebrarse fiestas improvisadas.
Además, dos agentes especializados en protección de menores centrarán parte de su trabajo en prevenir el consumo de alcohol entre adolescentes.
Controles de acceso nocturnos a determinadas playas
Otra de las medidas adoptadas consiste en limitar el acceso a algunas zonas de playa durante determinadas franjas horarias.
Entre el 5 y el 28 de junio, algunas áreas solo permitirán la entrada después de las 21:00 horas tras realizar controles específicos, una iniciativa orientada a evitar reuniones multitudinarias con consumo ilegal de alcohol junto al mar.
Con ello, las autoridades buscan reducir los denominados botellones y minimizar las molestias para residentes y turistas.
Vigilancia también sobre hoteles y balconing
La campaña no se limita al espacio público. Algunos establecimientos hoteleros han sido objeto de inspecciones por considerar las autoridades que no adoptan suficientes medidas para impedir prácticas peligrosas como el balconing, consistente en saltar desde balcones hacia piscinas o intentar pasar de un balcón a otro.
Esta conducta ha provocado numerosos accidentes graves e incluso fallecimientos en Baleares durante los últimos años, por lo que continúa siendo uno de los principales focos de atención de las administraciones locales.
Un modelo turístico bajo mayor control
Según los primeros datos difundidos por las autoridades, el endurecimiento de la vigilancia ya ha dado lugar a decenas de actuaciones policiales por accesos no autorizados y otras infracciones registradas en las zonas de ocio.
Con esta combinación de más efectivos, tecnología de vigilancia y controles reforzados, Mallorca mantiene su estrategia para intentar compatibilizar la llegada masiva de visitantes con un turismo más seguro y respetuoso con la convivencia, en un contexto en el que la isla busca reducir los excesos asociados al ocio nocturno sin renunciar a uno de sus principales motores económicos.
