El oficio de moda entre los jóvenes paga entre 1.000 y 1.500 euros al mes: el boom del tatuaje en España esconde sobreoferta, intrusismo y cursos exprés
En 2006, había 55 locales dedicados al tatuaje en la Comunidad de Madrid. Ahora, hay más de 700.

Las cosas han cambiado. En décadas, la pecepción de tatuarse ha cambiado. Ya no solo está reservado para un grupo social, sino para toda la sociedad. El auge no solo se ve en los números, sino a pie de calle. Eso sí, el marketing juega cada vez un papel más fundamental en un sector, que en los últimos tiempos se ha convertido en un negocio con competencia feroz, expuesto a la precariedad y al intrusismo.
Es datos, recogidos por Cinco Días, cada comunidad autónoma fija sus requisitos legales para tatuar. Tampoco hay un registro central de estos negocios, y solo la Comunidad de Madrid lleva un censo público. En 2006, cuando lo instauraron, había 55 establecimientos dedicados a ello. En 2023, alrededor de 500. En la actualidad, la capital y el resto de ciudades de la comunidad dan cobijo a 753 salones de tatuaje
Este aumento exacebado de locales y la escasez de formación han dado paso al intrusismo. "Todos los chavales quieren ser tatuadores", señala Fidel Prieto, secretario de la Unión Nacional de Tatuadores y Anilladores Profesionales (Untap). El problema, según Prieto, es que no todas las formaciones en el arte de tatuar la piel son buenas.
"Hay mucha oferta formativa. A mí me parece bien, pero hay gente que vende humo. Les dicen que se van a hacer ricos y que van a trabajar cuando quieran. Les dan 20 o 30 horas de formación y hay cursos que son solo online. Es como si quieres ser mecánico, te mandan las instrucciones del motor y sales diciendo que eres mecánico. No es así como va", advierte el secretario de Untap en declaraciones al medio de comunicación.
Precariedad salarial
Por su parte, Berta Madueño, CEO y cofundadora de Tattoox, una academia de tatuaje, explica que en solo tres años han formado a más de 6.000 alumnos. Eso sí, advierte que en el sector se trabaja mucho y se gana poco.
La empresaria cuenta, en conversación con el diario económico que, aunque es cierto que hay tatuadores estrella que ganan 20.000 euros al mes y que son auténticas celebridades, el grueso de ellos en España se mueven con unos ingresos de entre 1.000 y 1.500 euros.
Cuando son buenos, según ella, pueden rondar entre 2.000 y 3.000 euros. "Todos ellos, independientemente de lo que cobren, comparten en común muchas horas de trabajo", asegura.
"Tatuar realmente es el 50% del trabajo"
El periódico ha contactado con Xenia Ortí, una tatuadora profesional, que cuenta cómo es la vida de un tatuador. "Es muy libre y eso es una cosa que disfruto mucho, pero también hay mucha inestabilidad porque yo no sé cuánto voy a cobrar el mes siguiente", describe.
Pero la clave de todo no solo está en dibujar sobre la piel, también en las redes sociales. "Un factor superimportante es tener una marca personal y una visión propia. Si no publicas lo que tatúas, no tatúas. Tatuar realmente es el 50% del trabajo. El otro es hacer los diseños, crear la marca personal, llevar las redes, gestionar las citas, hablar con los clientes, hacer gestiones", asegura en su entrevista.
