Elena, profesora española en China, sobre los gestos que allí no se entienden: "Mi novio me dijo: ¿qué crees que estás haciendo?"
Sociedad
Sociedad

Elena, profesora española en China, sobre los gestos que allí no se entienden: "Mi novio me dijo: ¿qué crees que estás haciendo?"

La docente detalla las insólitas barreras de comunicación a las que se enfrenta en su día a día.

Elena, profesora española, quien reside en China.

Desde que somos muy pequeños, siempre nos han inculcado la importancia de aprender inglés, considerado el idioma universal por excelencia. Sin embargo, al cruzar las fronteras del gigante asiático, la realidad da un bofetón de realidad: en China, el inglés brilla por su ausencia y el mandarín lo domina absolutamente todo.

Bien lo sabe Elena, una profesora española que reside en el país asiático que utiliza su cuenta de TikTok para compartir los entresijos de su nueva vida. La docente no ha dudado en confesar su absoluto asombro al descubrir que, al contrario de lo que ocurre en Europa, la población local no está familiarizada ni con las palabras anglófonas más básicas.

“Realmente no hablan inglés, porque en España yo creo que la gente está más o menos familiarizada con algunas palabras, pero aquí no”, afirma. Pero el verdadero problema no es solo verbal; Elena ha descubierto que la comunicación no verbal y los gestos que en Occidente damos por sentados allí difieren por completo.

El lío de pedir en un restaurante y los números con las manos

La profesora relata una divertida anécdota que vivió en un restaurante, donde el camarero era incapaz de entender los gestos que ella hacía con las manos para intentar pedir un plato adicional. Al ver la escena, su novio, que es de origen asiático, tuvo que intervenir de inmediato para sacarla del apuro. “Mi novio me dijo: ‘¿Qué crees que estás haciendo?’, recuerda entre risas la española, consciente de que sus aspavientos resultaban totalmente incomprensibles e incluso extraños para los locales.

Y es que en China hasta la forma de contar con los dedos es radicalmente distinta a la nuestra. Mientras que en España levantamos los dedos de forma sucesiva para indicar números del uno al diez, la sociedad china utiliza un sistema de señas completamente diferente para los números a partir del cinco, lo que genera un sinfín de malentendidos para los extranjeros.

El salvavidas en el bolsillo

Para no acabar completamente aislada, la maestra ha hecho de la tecnología su mejor aliada. En su día a día, se apoya constantemente en dos aplicaciones móviles que le permiten traducir de forma instantánea del mandarín al castellano.

Además, revela que ha aprendido un par de frases de supervivencia en el idioma local para salir del paso en cualquier interacción: "no entiendo" y "dame un momento". De este modo, gana el tiempo necesario para sacar el teléfono del bolsillo, encender las plataformas digitales y descifrar el mensaje que le están intentando transmitir.

A pesar de las dificultades iniciales, Elena reconoce que la modernización del país pone las cosas muy fáciles a los expatriados. “También ayuda que todo está digitalizado y que casi todo se puede traducir”, concluye. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

Más de Sociedad

Comentar:
comentar / ver comentarios