En Budapest ya cobran 11 euros por un cappuccino mientras en Madrid el cortado sigue costando entre 1,50 y 2,50 euros: el mapa europeo del café que convierte la taza en artículo de lujo
Existe otra capital europea en la que el precio del café alcanza las dos cifras.
Tomar un café se ha convertido en un auténtico lujo en algunas capitales europeas. Mientras que en Madrid un cortado tiene un coste de entre 1,50 y 2,50 euros, el coste de un cappuccino en Budapest (Hungría) asciende a nada más y nada menos que 11 euros.
El medio de comunicación alemán Der Spiegel ha elaborado un reportaje analizando el precio del café (un producto tradicionalmente asequible) a lo largo y ancho del continente europeo.
Más allá de Budapest, existe otra capital europea en la que el coste de disfrutar de un café alcanza las dos cifras. Se trata de Copenhague (Dinamarca). "De media, un capuchino en la capital cuesta unos seis euros, pero puede llegar a costar ocho euros en zonas exclusivas o muy turísticas. Sin embargo, la famosa pastelería de Copenhague, La Glace, solo sirve café de filtro, a un precio elevado de unos 10,50 euros", se asegura en el texto.
No obstante, cabe destacar que el salario medio en Dinamarca es de 6.000 euros mensuales, por lo que sí que pueden permitirse pagar ese alto precio por el café.
Café por siete euros en Suiza
Suiza es otro país europeo en el que los sueldos son elevados (el salario mínimo para los trabajadores no cualificados equivale a unos 5.000 euros brutos al mes). Ello hace que en ciudades como Zúrich o Ginebra tomarse un café valga unos siete euros.
Ya más cerca de España, en París (Francia), el reportaje señala que "los precios van desde dos euros por un café sencillo en la barra de un bistró de barrio hasta más de cinco euros por un capuchino en el centro. El alquiler influye significativamente en estos precios".
En Italia, el coste de consumir un café es mucho más asequible. La taza cuesta 1,20 euros. No obstante, la cifra puede llegar a multiplicarse si se acude a zonas turísticas del país.
En el caso de Reino Unido, y concretamente de su capital, Londres, los ciudadanos pagan, en las cadenas de cafeterías más populares, aproximadamente cinco euros por beberse un cappuccino.
Finalmente, en Alemania, el coste de un cappuccino es ligeramente superior a los tres euros, siendo algo más caro en los estados del sur que en los del norte.