En China, el 90% de los padres confía en la IA para educar a sus hijos: "Es un profesor disponible las 24 horas, con amplios conocimientos y muy paciente"
Los profesores no opinan lo mismo, pero esa es otra historia...

Hemos pasado del 'Alexa, ponme música de rock suave' a 'Chat GPT explica la Revolución Francesa en cínco líneas'. Que dicho así suena a progreso técnico, pero como todo lo tecnológico, tiene sus pros y sus contras. Bien lo saben (y lo sufren) los profesores, conocedores de cómo sus alumnos están recurriendo a la inteligencia artificial para aprenderse (o directamente copiar) los contenidos.
El fenómeno es global. Ocurre en España, en EEUU, en Reino Unido y, por supuesto, en China, a pesar de ser un 'mundo' diferente en muchos otros aspectos. El gigante asiático es conocido por su estricto régimen de enseñanza y en ese contexto, la IA aparece como un recurso para alumnos... y para sus padres, muchas veces frente al criterio de los profesores.
Un reportaje de The New York Times profundiza en cómo los mismos padres recurren a las herramientas de IA para educar a sus hijos y para, incluso, hacer las veces de profesor particular. Desde la creación de juegos de aprendizaje a la corrección de deberes, pasando por ayudas en la adaptación con los idiomas.
Los padres lo admiten, sabedores incluso de que muchos docentes han dado la voz de alarma por los fallos más o menos groseros de las herramientas de IA en 'labores de docente'. Una reciente encuesta de la auditora KPMG recoge que más del 90% de la población china es favorable y propensa al uso de IA, frente al poco más del 50% que lo admite en EEUU.
En China, el mercado de la tecnología educativa ya supera un valor de unos 37.000 millones en euros, con un desarrollo "a menudo descontrolado", admite The New York Times tras hablar con algunos padres chinos. Ellos no niegan que la IA es imperfecta, pero la reciben como un "alivio" y una "ayuda" en la crianza.
Para Zheng Wenqi es clave a la hora de practicar inglés en casa. Por falta de tiempo, esta mujer lamenta no "poder hablarlo" bien, por lo que optó por la IA. “Decimos: ‘Ahora es la hora del inglés, hablemos todos en inglés', y pongo ese dispositivo". Y arreglado, deja caer.
Su compatriota Li Linyun es una madre ama de casa con una hija de 10 años. Últimamente cuenta con la ayuda de un chatbot de IA para corregir los deberes de su pequeña. "Tienes un profesor en línea disponible las 24 horas, con amplios conocimientos y mucha paciencia", celebra de inicio.
Li reconoce que hay un problema de cierta privacidad al compartir imágenes de algo tan personal como el cuaderno de tareas de su hija. Pero, admite, en la era de las redes sociales, "de todas formas, no tenemos mucha privacidad". Y dado que consigue ahorrarse un buen dinero en profesores particulares, lo celebra porque considera que "hace que los recursos educativos sean más equitativos para la gente común". Remata con una reflexión familiar, porque cree que "para aliviar las tensiones en la relación padres-hijos, no se puede dedicar demasiado tiempo a las tareas [...] basta con animarla", concluye Li Linyun.