En Francia activan un nuevo radar que no solo multa por exceso de velocidad, sino que también caza a quienes conducen sin seguro
El dilema y discusión entre seguridad y control gana fuerza en el país galo tras esta medida.

Habrá quien lo vea como otro paso más hacia la vigilancia total en carretera. Pero el Gobierno francés defiende que el nuevo sistema no busca recaudar más, sino cerrar una grieta que lleva años abierta: la de los conductores que circulan sin seguro y que, cuando provocan un accidente grave, dejan a sus víctimas en un limbo económico.
Desde este año, Francia ha comenzado a cruzar los datos de los radares automáticos con el archivo nacional de vehículos asegurados. El resultado es un dispositivo doble: no solo sanciona grandes excesos de velocidad, sino que detecta también si el coche fotografiado carece de póliza en vigor.
Cómo funciona el nuevo control
La medida se apoya en la red ya existente de radares fijos y móviles desplegados por todo el país. De momento, el sistema se activa únicamente en infracciones especialmente graves: aquellas en las que el conductor supera el límite en más de 50 km/h.
Cuando el radar capta la matrícula, esta no solo sirve para tramitar la multa por velocidad. También se coteja automáticamente con la base de datos de vehículos asegurados. Si el sistema detecta que el automóvil no figura como asegurado, se inicia un procedimiento sancionador adicional.
Según la administración, el objetivo es doble:
- Reducir la siniestralidad grave, actuando sobre perfiles de alto riesgo
- Evitar que las víctimas queden desprotegidas cuando el responsable no tiene cobertura
- Limitar el coste colectivo, ya que los daños causados por conductores sin seguro terminan repercutiendo en aseguradoras y contribuyentes
Un problema que no deja de crecer
Las cifras que maneja el Observatorio Nacional Interministerial de Seguridad Vial (ONISR) explican la preocupación del Ejecutivo. En 2024, 216 personas murieron en accidentes en los que estaba implicado al menos un vehículo sin seguro, lo que supone alrededor del 7% del total de fallecidos en carretera. De ellas, 156 viajaban en vehículos que directamente carecían de cobertura.
El organismo estima que unas 515.000 personas circulan sin seguro en Francia. Además, el 4,8% de los vehículos implicados en accidentes con heridos no estaban asegurados. Lo más inquietante es la tendencia: el fenómeno no se reduce, sino que ha ido aumentando en los últimos años.
Las estadísticas apuntan también a un mayor nivel de riesgo asociado a este perfil de conductor:
- Un automovilista sin seguro tiene cuatro veces más probabilidades de ser responsable de un accidente mortal
- En el caso de los motoristas, el riesgo es 2,5 veces superior
- Los menores de 35 años aparecen sobrerrepresentados en este tipo de infracciones
Para el Ministerio del Interior estos datos justifican el endurecimiento del control. La ministra delegada Marie-Pierre Vedrenne subrayó recientemente que conducir sin seguro "es una infracción grave que pone en peligro vidas y afecta a toda la comunidad".
Más allá de la multa
En Francia, el seguro de responsabilidad civil es obligatorio para cualquier vehículo a motor. Cuando un conductor no asegurado provoca un siniestro, interviene un fondo de garantía que indemniza a las víctimas, pero ese dinero procede, en última instancia, del conjunto del sistema asegurador y, por extensión, de los ciudadanos.
El nuevo radar pretende romper esa dinámica: detectar antes de que ocurra el accidente, no después. La lógica es sencilla: si quien ya comete una infracción muy grave por velocidad además no tiene seguro, el riesgo potencial se multiplica.
La medida, no obstante, abre un debate clásico en Francia: el equilibrio entre seguridad y control. Los radares han sido objeto de protestas en el pasado -basta recordar los sabotajes durante el movimiento de los "chalecos amarillos"- y cada ampliación de sus funciones suele generar polémica.
Seguridad vial en el punto de mira
Francia lleva años intentando reducir su tasa de mortalidad en carretera mediante límites más estrictos, campañas de concienciación y controles automatizados. El cruce entre radar y seguro supone un paso más en esa estrategia integral.
La apuesta es clara: si la tecnología ya puede identificar a quien pisa el acelerador más de la cuenta, también puede comprobar si cumple con la obligación básica de estar asegurado. Para el Gobierno, no es solo una cuestión administrativa, sino de justicia con las víctimas.
Queda por ver si la medida logrará reducir el número de conductores sin póliza o si, como temen algunos críticos, alimentará la percepción de un Estado cada vez más vigilante. Lo que sí parece indiscutible es el mensaje que lanza París: en la carretera, la impunidad —ya sea por exceso de velocidad o por circular sin seguro— tiene cada vez menos espacio.
