Óscar, joven con altas capacidades de 12 años, puede dar la clase igual que su profesora de historia: "Lees algo y lo recuerdas"
El joven es también amante de la literatura y la economía.

Alrededor del 2% de la población mundial tiene altas capacidades. La Administración española, en la mayoría de comunidades autónomas, cifra en 130 el coeficiente intelectual necesario para ser diagnosticado como superdotado, de acuerdo a unos test estandarizados. Grandes figuras de la historia y celebridades han pertenecido a este grupo: Johann Wolfgang Goethe, Albert Einstein, Simone de Beauvoir, Leibniz, John Stuart Mill, Mozart o Picasso son algunos de los calificados como genios.
En España, famosos como Carlos Blanco o el presentador Miki Nadal han dado cuenta públicamente de esta condición, al igual que la cantante Shakira.
Desde niños, experimentan ciertas diferencias que inquietan a los padres: una gran memoria, un vocabulario no acorde a su edad, aburrimiento o fobia por ir a la escuela son algunos de los síntomas comunes que presentan los pequeños que, tras las correspondientes pruebas, acaban siendo diagnosticados como superdotados.
Las soluciones comunes pasan por la aceleración académica o incluirlos en centros especializados en superdotación donde puedan desarrollar todo su potencial. El colegio Georges Gusdorf de París es un ejemplo de ello. A él solo acuden alumnos superdotados que, en su mayoría, han tenido que pasar por burlas e insultos por ser más inteligentes que la media.
Una escuela hecha a medida para ellos
Abierto desde 2008, actualmente son 230 los alumnos matriculados. Nelly Dussausse, directora, y su esposo, profesor de matemáticas, lo fundaron por una situación personal. Su hijo, Pierre, quien iba dos cursos por delante de lo que le correspondía dada su superdotación, estaba siendo víctima de acoso escolar: "Creo que había soluciones, pero no eran adecuadas para nosotros. Porque eran soluciones que le habrían obligado a borrar su identidad", manifiesta, tal y como recoge TF1 Info.
La educación que imparten se escapa en cierta medida de la norma para poder alimentar esas mentes inquietas y deseosas de conocer. En un día en el aula, la Sra. Jarry, doctora en historia contemporánea, da la lección en la pizarra, pero es Óscar quien la acompaña, pudiendo, sin ninguna duda, poder dar la clase él mismo. Su conocimiento y curiosidad por la materia es tal que no hay momento en que interrumpa a la docente para ampliar información sobre el hecho histórico tratado.
Jarry no ve en ello un problema. Es consciente de que el amor por la historia, la literatura y la economía de Óscar es tal a sus escasos 12 años que mira con orgullo sus destrezas intelectuales. "Óscar es quien da la clase. Es increíble lo mucho que sabe", afirma para después dirigirse a él y decirle: "Lees algo y lo recuerdas. Es incomprensible".
El pequeño llegó a la escuela en quinto de primaria después de manifestar en reiteradas ocasiones que se aburría en clase en su colegio anterior. Callado e hipersensible al ruido y al calor, tiene su sitio asignado al lado de la ventana, desde donde observa al docente y a un aula en la que hay alumnos dispares: desde los que tienen dislexia o disgrafía, pasando por los diagnosticados con trastornos del espectro autista, hasta los que sufren hipertensión arterial.
Las disparidades entre el alumnado también se reflejan en sus aficiones. Óscar es más que un aficionado a la lectura. Su amor hacia las letras le lleva a desarrollar incluso episodios de ansiedad y ataques de pánico si no lleva un libro consigo. Su librero favorito se ha quedado sin material que entregarle después de que haya devorado la mayoría de ejemplares de los que dispone. "El problema es que Óscar ya ha leído muchísimo. Hay que alimentarlo. Es un poco complicado. Creo que nunca está satisfecho. A veces nos preguntamos si no ha leído más que nosotros", subraya.
Cómo detectar a una persona con altas capacidades
En el imaginario colectivo, la superdotación se ha considerado un privilegio. La rapidez mental para la comprensión de temas complejos se relaciona como un lujo al alcance de unos pocos. No obstante, esta mayor capacidad intelectual viene asociada a otras problemáticas sociales, como la adaptación y la comprensión de sus iguales, lo que conduce al aislamiento, el estrés e incluso la depresión. En el entorno escolar, etapas de aburrimiento, fracaso escolar y episodios de bullying son más que frecuentes.
"Un niño o niña con un CI de 120 a los 10 años tiene una edad mental de 12 años", afirma la psicóloga y fundadora de 'El Mundo del Superdotado', Carmen Sanz Chacón, en una entrevista en el diario Magisnet. En su libro Destacar o callar, narra que son precisamente las niñas las que más ocultan su condición de superdotadas como un mecanismo de protección, llegando incluso a bajar su rendimiento por miedo a ser acosadas. No obstante, subraya que el diagnóstico es siempre la mejor medicina.
De este modo, se recomienda a los padres prestar atención a estas características si sospechan que su hijo/a podría tener altas capacidades:
- Aprendizaje rápido.
- Memoria elevada y curiosidad insaciable.
- Capacidad para comprender conceptos abstractos a temprana edad.
- Creatividad.
- Alta concentración si el tema está resultando de su interés.
- Perfeccionismo y autoexigente.
- Sensibilidad extrema e intensidad: Tienen un gran sentido de la justicia.
- Madurez impropia de una persona de su edad.
- Cierto desdén por las normas: se les complica aceptar instrucciones sin que se les aporte una justificación lógica.
- Enérgicos y activos, si se les proponen temas que despiertan su curiosidad
- Independencia: Prefieren trabajar solos o en compañía de adultos.
