En Francia definen la nueva estrategia turística de España en estos términos
Un intento de equilibrar crecimiento y sostenibilidad.
En un contexto marcado por la saturación de destinos emblemáticos, el malestar ciudadano por los efectos del turismo masivo y el creciente impacto del cambio climático sobre el litoral mediterráneo, España trata de redefinir el modelo que durante décadas la convirtió en potencia mundial del sector. Sin renunciar a su liderazgo, el país busca ahora equilibrar crecimiento y sostenibilidad, así como diversificar su oferta turística.
El tradicional modelo de “Sol y playa”, impulsado desde los años 50, sigue siendo el gran motor de un sector que atrajo a 97 millones de turistas internacionales al país en 2025, una cifra récord aunque con un crecimiento más reducido que en ejercicios anteriores: fue solo del 2% el año pasado, en comparación con el 10% en 2024 y casi el 19% en 2023. Desde Francia, donde medios económicos comparan ambos mercados, se interpreta este momento como un punto de inflexión.
Francia recibe cada año más visitantes internacionales que España, pero el gasto turístico total es sensiblemente menor, unos 126.000 millones de euros solamente entre enero y noviembre de 2025 en territorio español, frente a 71.000 millones de euros de ingresos durante todo 2024 en suelo galo. Por ello, la prensa francesa sostiene que España busca mantener su potencia de atracción, pero apostando cada vez más, por un turismo de mayor gasto y menor presión sobre los destinos saturados, según recoge BFM Business.
Reconducir el flujo turístico
El gobierno está en una situación delicada, ya que la economía española depende en gran medida del sector turístico, que representa el 15% del PIB, por lo que renunciar al turismo masivo es una idea irreal. Por ello, la estrategia pasa no por cerrar la puerta a los grandes flujos, sino por reconducirlos: repartir mejor a los visitantes en el territorio, aliviar la presión sobre enclaves como Barcelona, Canarias o Baleares y reforzar el atractivo de destinos de interior y zonas rurales.
El objetivo es gestionar los picos de temporada, fomentar las estancias en meses intermedios y diversificar las experiencias (culturales, gastronómicas, naturales) para que el crecimiento no se concentre siempre en los mismos lugares ni en las mismas semanas del año. El propio Ministerio de Industria y Turismo ha impulsado campañas que promueven el ‘slow travel’ y la redistribución territorial de visitantes como parte de una estrategia de “calidad sobre cantidad”.
Según recogen expertos franceses, algunos de los riesgos que empujan este cambio son el enfado ciudadano ante la subida de precios y la gentrificación en barrios históricos, la proliferación de alojamientos turísticos que expulsan a residentes, y la creciente vulnerabilidad por el cambio climático. No obstante, reconvertir un modelo construido desde los años 50 no es algo inmediato, sino que es un proceso a largo plazo.
Desde Francia se reconoce la dificultad: reconducir la demanda exige nueva normativa, coordinación territorial y tiempo. Los analistas franceses admiten que España no puede permitirse un cambio brusco en el sector turístico, pero valoran que la priorización del gasto por visitante y la promoción de una oferta menos concentrada aportan una hoja de ruta razonable para un país que intenta equilibrar prosperidad y sostenibilidad.