Eric H. Cline, historiador, sobre el colapso de la civilización: "Creo que la historia está a punto de repetirse y no veo a mucha gente intentando detener esta tendencia"
"No somos demasiado grandes para caer: todo el mundo ha fracasado en la historia de la humanidad".

A lo largo de la historia, las civilizaciones han vivido ciclos de auge y caída que, en muchos casos, parecían inevitables. Desde el Imperio romano hasta las culturas del Mediterráneo en la Edad de Bronce, el colapso ha sido una constante. La pregunta que sobrevuela hoy, en pleno siglo XXI, es inquietante: ¿estamos acercándonos a uno de esos momentos?
El historiador y antropólogo Eric H. Cline cree que no es una idea descabellada. En una entrevista concedida a El Confidencial, lanza una advertencia tan directa como preocupante: "Creo que la historia podría estar a punto de repetirse en cuanto a ese colapso y no veo a mucha gente intentando detener esta tendencia".
El espejo de la Edad de Bronce
El debate no es nuevo. Ya en 1918, el pensador alemán Oswald Spengler planteó en La decadencia de Occidente que las civilizaciones siguen un ciclo vital: nacen, crecen y acaban muriendo.
Sin embargo, la historia reciente parecía contradecir esa teoría. Tras dos guerras mundiales y varias décadas de Guerra Fría, Occidente no solo ha sobrevivido, sino que además se ha consolidado. Sin embargo, Cline ha apuntado un matiz clave: "La realidad es que hay algunas civilizaciones que se derrumban y otras que simplemente se transforman".
Para entender el presente, Cline mira al pasado. En concreto, al colapso del mundo mediterráneo hacia el 1177 a. C., cuando varias grandes civilizaciones, como los egipcios, los hititas o los micénicos, sufrieron un derrumbe simultáneo.
"No todas las sociedades se vieron afectadas de la misma forma", ha expuesto el historiador, quien ha recordado que mientras que algunas desaparecieron, otras lograron adaptarse.
"Los cananeos no solo se reponen rápidamente, sino que se transforman en la cultura fenicia", ha subrayado Cline como ejemplo, haciendo hincapié en que el colapso no siempre implica desaparición total, sino transformación.
Una "tormenta perfecta"
Cuando Cline escribió el prólogo de su libro en 2021, ya detectaba paralelismos inquietantes con la actualidad: pandemia, conflictos bélicos, crisis climática… Sin embargo, hoy su diagnóstico es aún más pesimista.
"Había factores como para pensar que había una tormenta perfecta. Ahora es sencillamente peor: todo parece ir cada vez más rápido", ha apuntado el investigador con preocupación.
Además, el historiador ha subrayado que no se trata de alarmismo, sino de observar patrones históricos: "Lo que sucedió hace 3.000 años es probablemente muy relevante para el análisis de la actualidad. No somos demasiado grandes para caer: todo el mundo ha fracasado en la historia de la humanidad".
Además, Cline ha recordado que el colapso de la Edad de Bronce no fue causado por un único factor, sino por una combinación de crisis: "Hubo disminución de la población, abandono de ciudades, aumento de la violencia, migraciones y colapso de las rutas comerciales".
La clave: adaptarse o desaparecer
Pero no todo fue destrucción. Algunas sociedades lograron sobrevivir gracias a su capacidad de adaptación. "Lo más importante de todo es probablemente la innovación", ha expuesto Cline.
Como ejemplo de adaptación, el historiador ha recordado lo que se empezó a hacer con las estatuas cuando escaseó el estaño necesario para fabricar bronce: "Se da la vuelta y se empieza a fabricar hierro".
Una flexibilidad que, según el investigador, marcó la diferencia entre sobrevivir o desaparecer. "Además de la resiliencia estaba la capacidad de adaptarse a los cambios", ha asegurado.
Por su parte, Cline ve un paralelismo claro del ejemplo del estaño con los recursos del mundo moderno, señalando que, por ejemplo, hoy en día el mundo que conocemos depende de recursos estratégicos como el litio o los chips.
"Esto es el equivalente al estaño en el mundo antiguo", ha advertido. "Si tenemos problemas en la cadena de suministro… estaremos expuestos a procesos traumáticos como en la antigüedad", ha alertado.
El riesgo de la globalización
Sin embargo, hay un factor que, para Cline, resulta especialmente crítico: la interdependencia global. "Lo que permitió prosperar a aquellas civilizaciones fue la red comercial… que es lo que se derrumbó entonces", ha explicado.
"¿Se imaginan qué pasaría si nuestra red globalizada colapsara por completo?", ha planteado el investigador, recordando además un episodio reciente: "Como cuando un barco bloqueó el Canal de Suez durante seis días y causó problemas a nivel mundial". El debate está servido.
