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Europa se calienta el doble que el resto del planeta: en España hubo 50 días más con sensación térmica de 32 grados en 2025

Europa se calienta el doble que el resto del planeta: en España hubo 50 días más con sensación térmica de 32 grados en 2025

El dato que confirma lo que muchos ya notan en la calle: el calor ya no es lo de antes.

Mapa de Europa en la ola de calorCLIMATE CHANGE INSTITUTE COMPARTIDO POR GONZÁLEZ ALEMÁN

Europa ya no se calienta como el resto del mundo. Lo hace prácticamente al doble de velocidad. Y España está entre los países donde más claramente se está notando ese cambio. No es solo una percepción: es una realidad respaldada por los datos. El último informe conjunto del servicio climático Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial dibuja un escenario que ya no admite demasiadas dudas ni matices.

"Europa es el continente que se calienta más rápidamente, y los efectos ya son graves", resume Florian Pappenberger, director del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio. Lo que antes se consideraba una advertencia a futuro, ahora se ha convertido en una fotografía bastante precisa del presente.

España, en el epicentro: 50 días más de calor extremo

Uno de los datos más contundentes del informe tiene nombre propio: España. En concreto, el sur y el este del país registraron hasta 50 días más de lo habitual con sensación térmica superior a los 32 grados. No hablamos de picos aislados de calor ni de olas concretas, sino de una acumulación de días que cambia por completo la percepción del clima y, sobre todo, la forma de vivirlo.

Este aumento no solo afecta al confort o al ocio. Tiene consecuencias directas en la salud, en la productividad y en la propia organización de la vida cotidiana. Dormir peor, trabajar con más dificultad o ver cómo los espacios urbanos se vuelven prácticamente inhabitables en determinados momentos del día empieza a ser parte de una nueva normalidad.

Además, el informe deja claro que no es un fenómeno localizado. El 95% del continente europeo registró temperaturas por encima de la media en 2025, lo que confirma que el calentamiento no entiende de fronteras ni de regiones concretas: es generalizado.

Del Mediterráneo al Ártico: el calor ya no entiende de zonas

Si algo preocupa especialmente a los expertos es que el aumento de temperaturas ya no se limita a las zonas tradicionalmente cálidas. El calentamiento se está extendiendo desde el Mediterráneo hasta el Ártico, rompiendo patrones que durante décadas parecían estables.

En el norte de Europa, en regiones cercanas al círculo polar ártico, se vivió en 2025 una ola de calor histórica que se prolongó durante tres semanas. Durante ese periodo, las temperaturas superaron los 30 grados en zonas donde hasta hace no tanto era difícil imaginar registros similares. En Noruega, por ejemplo, se alcanzaron los 34,9 grados, cifras completamente excepcionales para esas latitudes.

Este fenómeno responde a lo que los científicos denominan "amplificación ártica", un proceso por el cual el Ártico se calienta a un ritmo mucho mayor que la media global. Y ese desequilibrio tiene efectos en cadena que acaban afectando a todo el planeta.

El hielo desaparece… y el problema se acelera

El calentamiento no solo se mide en grados. También se mide en lo que desaparece. Y en Europa, lo que está desapareciendo a gran velocidad es el hielo y la nieve. En marzo de 2025, la superficie cubierta de nieve fue un 31% inferior a la media histórica, una reducción equivalente a la suma de varios grandes países europeos.

Este dato no es solo simbólico. El hielo y la nieve actúan como un espejo natural que refleja la radiación solar de vuelta al espacio. Cuando desaparecen, esa energía se queda en la Tierra, intensificando aún más el calentamiento. Es un círculo vicioso que acelera el problema.

A esto se suma la pérdida de masa glaciar. Groenlandia, por ejemplo, perdió 139 gigatoneladas de hielo en un solo año. Para hacerse una idea de la magnitud, esa cifra equivale aproximadamente a una vez y media el volumen total de los glaciares de los Alpes europeos. Y cada centímetro que sube el nivel del mar expone a millones de personas a riesgos de inundación.

Incendios sin precedentes y un verano fuera de control

El aumento de temperaturas tiene consecuencias directas sobre el terreno. Y una de las más visibles -y devastadoras- son los incendios forestales. En 2025, Europa vivió una temporada sin precedentes, con más de un millón de hectáreas arrasadas por el fuego, una superficie superior a la de países enteros.

España fue uno de los países más afectados, con incendios especialmente intensos en el noroeste y episodios que batieron récords históricos. En apenas una semana, los fuegos registrados en la península ibérica generaron las mayores emisiones por incendios forestales de los últimos 23 años en Europa.

"El cambio climático no es una amenaza futura, sino nuestra realidad actual", advierte Samantha Burgess, responsable estratégica de clima de Copernicus. Y lo cierto es que cada verano parece confirmar esa afirmación con más contundencia.

El mar también arde: el Mediterráneo, en máximos históricos

El calor no se queda en tierra firme. Los océanos y mares están absorbiendo gran parte del exceso de temperatura generado por el cambio climático. Y el Mediterráneo es uno de los ejemplos más claros.

En 2025 registró su temperatura más alta desde que hay registros, con una media de 21,5 grados en la superficie. Este aumento no es solo un dato estadístico: tiene consecuencias directas sobre la biodiversidad marina, que se ve sometida a un estrés cada vez mayor.

Las olas de calor marinas, que antes eran fenómenos puntuales, se han convertido en episodios recurrentes que afectan a prácticamente toda la cuenca mediterránea. Especies sensibles como la posidonia oceánica, clave para el equilibrio del ecosistema, están viendo reducida su extensión de forma preocupante.

Un problema que va a más (y rápido)

Los científicos coinciden en que lo más preocupante no es solo la magnitud de los datos, sino la velocidad a la que están cambiando. El periodo comprendido entre 2023 y 2025 ha superado ya el umbral de 1,5 grados de calentamiento respecto a la era preindustrial, una referencia que durante años se consideró el límite a no cruzar.

Europa, además, va por delante en ese proceso. Mientras la media global se sitúa en torno a los 0,6 grados por encima de los niveles de referencia, el continente europeo alcanza anomalías térmicas que duplican esa cifra.

Esto implica que los impactos se notan antes, con más intensidad y con menos margen de adaptación.

La advertencia final: adaptarse o ir por detrás

El informe no se limita a describir la situación, también lanza una advertencia clara. La velocidad del cambio climático exige respuestas igual de rápidas en términos de adaptación y mitigación. No basta con medidas a largo plazo: el problema ya está aquí.

"Debemos mantener y acelerar los esfuerzos", insisten los expertos, que subrayan la importancia de basar las decisiones políticas en datos científicos sólidos.

Mientras tanto, los ciudadanos ya lo perciben en su día a día: noches más calurosas, veranos más largos, incendios más frecuentes y una sensación creciente de que el clima ha cambiado para siempre.

Y, según los datos, solo acaba de empezar.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

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