Fabrice deja el autobús y se dedica al paisajismo: "Por primera vez, me sentía feliz de trabajar"
Se apuntó a un curso de formación en su localidad y ya ha creado una empresa en la que también ofrece a sus clientes el reciclaje de sus residuos.

Ha nacido una nueva empresa en la ciudad de Péaule, situada en el departamento francés de Morbihan, situado en la región de Bretaña. Se trata de Jardinier Multiservices (JMS), dedicada al ciudado de las plantas. Pero lo más interesante de esta iniciativa es que es fruto de la decisión de un conductor de autobús, Fabrice Loyer, que no estaba contento con su trabajo y decidió dar un giro a su vida, cambiarla por la de paisajista, según ha contado a Ouest France.
Durante muchos años, este hombre recorrió Europa de un lado a otro como conductor de autobús turístico. Este exigente trabajo le hizo querer bajar el ritmo y establecerse en algún lugar con su familia. Y la de comprar una casa en la localidad de Péaule, rodeada de un amplio terreno, marcó un antes y un después en su tipo de vida. "Cuidando este jardín, descubrí algo nuevo: por primera vez, me sentía realmente feliz de trabajar", confiesa.
Poco a poco, el jardín se convirtió en un lugar de aprendizaje, observación y bienestar. Gracias al apoyo de su esposa y su suegra, Fabrice Loyer decidió cambiar de profesión. Se matriculó en la Maison Familiale et Rurale (MFR) de Questembert, para cursar un diploma de educación para adultos de nueve meses de duración en esta especialidad.
"La formación alterna entre cursos teóricos y proyectos prácticos, varios de los cuales se realiza en Limerzel. Un periodo intenso, formativo y, sobre todo, revelador. "Esta formación me ayudó a crecer. Me hizo descubrir muchas cosas", explica. Incluso participó en un concurso de identificación de plantas y quedó entre los diez primeros, lo que prueba de su seriedad y compromiso.
A través de su aprendizaje, Fabrice también redescubrió técnicas ancestrales transmitidas por su abuelo: la poda y el injerto de árboles frutales. Esta historia familiar ahora influye en su práctica profesional. "Redescubrí técnicas que aprendí de niño. Me trajo muchos recuerdos positivos", enfatiza.
Ahora este paisajista es particularmente aficionado a las variedades tradicionales, especialmente los árboles frutales, como la Reina de Armórica, la Mouche Creuse y la Garde. También practica el injerto de rosas. Equipado con una trituradora, ofrece a sus clientes la opción de reciclar residuos verdes para convertirlos en mantillo, promoviendo así un enfoque ecológico y sostenible. "Mi mayor orgullo es transmitir lo que he aprendido", concluye feliz.
