Jarit, 19 años, espera a la indemnización después de que unos contenedores destruyeran su coche: "Tampoco hacía mucho viento esa mañana"
A día de hoy, siguen esperando compensación.

El suceso se produjo el pasado septiembre. Como piezas de dominó, y por culpa de la fuerza del viento, varios contenedores salieron disparados con un destino fatal: el Seat León de Jarit y otros cuatro vehículos. Según ha podido confirmar el diario Rijnmond, el joven compró el coche dos días antes de los hechos, y a día de hoy, sigue esperando su compensación.
"No había oído nada sobre una advertencia sobre el viento. Tampoco hacía tanto viento por la mañana", asegura el joven holandés en declaraciones al medio de comunicación. Aquella tarde se registraron frentes tormentosos y vientos de más de 75 kilómetros por hora en Rotterdam, donde se produjo el suceso.
Tras el aplastamiento de su vehículo, los agentes de lugar le aseguraron que "todo va a salir bien", pero aún no se ha solucionado nada. De este modo, sus padres siguen siendo los propietarios del coche dañado, y han iniciado una solicitud judicial para recuperar al menos 18.000 euros por los daños.
La respuesta de la empresa: "Esperamos que se haya recuperado del impacto causado por el incidente en el que los contenedores cayeron de nuestro depósito a la vía pública. Nos alivia que no haya heridos y queremos ofrecer nuestras sinceras disculpas por el hecho de que esto haya podido ocurrir".
Asimismo, la compañía de transporte maritimo ha contratado un experto para que investigue los hechos, cuya conclusión no contenta del todo a los afectados. Los vehículos, aseguran, quedaron "a merced de la velocidad del viento".
"Esta forma de tratar es injusta", asegura, claramente indignada, la madre de Jarit en declaraciones al medio de comunicación. "Si algo que te pertenece causa daños a la propiedad de otra persona, entonces lo solucionas, ¿verdad?", cuestiona.
"Hace viento, no pudimos hacer nada al respecto"
El medio de comunicación ha contactado con un especialista en seguros, Rembrandt Groenewegen, que cree que "existe un deber de diligencia" por parte de la empresa de contenedores. "La gente entonces dice: 'Hace viento, así que no pude hacer nada al respecto.' Pero solo gritar no es suficiente", dice.
"Así que, si dejas tu coche junto a un aparcamiento donde se permite aparcar a los coches, y ya se sabe que el pronóstico del tiempo es negativo, tiene que ser consciente", dice. Sobre todo si "sabes que en caso de ráfaga de viento, esos contenedores pueden volar. Especialmente si ha ocurrido más a menudo en el puerto", asegura. Si las partes no llegan a un acuerdo, acabarán en los tribunales.