Joke, 81 años, atrapada en su casa alquilada por no poder pagar 20.000 euros: "No quiero endeudarme"
La comunidad de propietarios le exige para irse que haga reformas para quitar el suelo radiante y numerosas modificaciones que ha hecho en la vivienda.
"Si quiero mudarme de casa, tengo que quitar la calefacción por suelo radiante que funciona, ¡y todas las baldosas en perfecto estado! El cobertizo de afuera, todas las plantas, etcétera, también tienen que quitarse. Eso significa que no puedo mudarme". Esto es lo que dice una nota pidiendo ayuda pegada en la ventana de la casa de Joke Nootenboom-Lotte, que vive en la localidad de Veeluststraat, en Holanda, según ha publicado de Gelderlander.
La mujer se quiere mudar de esa vivienda pero, para ello, la comunidad de propietarios le exige que primero retire todas las adaptaciones que ha realizado en su vivienda de alquiler. Pero esos gastos, que ascienden a unos 20.000 euros, según inquilina, están fuera de su alcance, por lo que está atrapada en un callejón del que no ve la salida.
Nootenboom-Lotte, de 81 años está profundamente frustrada porque, en este tiempo, ha perdido, además, la oportunidad de conseguir un apartamento perfecto en planta baja para personas mayores con ascensor, justo enfrente de su casa actual. "Un jardinero que trabaja para Woonstad (una de las mayores y más conocidas corporaciones de vivienda social de Róterdam) me puso en contacto con ese apartamento", cuenta Nootenboom-Lotte, quien vive en su casa actual de alquiler desde 1994.
Le pedí consejo porque no puedo seguir con el jardín que mi marido creó y mantuvo. Era su principal afición, pero debido al Alzhéimer, vive en una residencia de ancianos desde 2023. Contratar a alguien cuesta cientos de euros. El jardinero me indicó la casa disponible porque parecía más adecuada para una mujer mayor sola: "Mi casa actual es demasiado grande para mí sola. Todavía puedo subir las escaleras hasta el dormitorio, pero no sé hasta cuándo y la otra casa que tiene ascensor y no tiene jardín", explica.
Al surgir esa opción, Woonstad inició de inmediato el proceso de reubicación. Pero un inspector vino a evaluar el estado de la vivienda actual y fue entonces, según relata la mujer, cuando se enteró de que tenía que quitar, financiándolo ella, la calefacción por suelo radiante, las baldosas, el cobertizo y las plantas y árboles del jardín, los techos de la cocina y del dormitorio, las persianas venecianas y las mosquiteras de las ventanas.
"Nunca me lo puedo permitir y no quiero endeudarme. Además, Woonstad nunca hizo ninguna mejora cuando algo estaba deteriorado, y nosotros gastamos 30.000 euros en reformas. En azulejos nuevos y un lavabo en el inodoro, puertas con vidrieras preciosas...", explica.
Por su parte, el hijo de esta mujer denuncia que lo que le piden a su madre supone un desperdicio de capital: "Según la normativa, los inquilinos deben devolver sus viviendas en su estado original, y lo sabemos. Pero ¿por qué Woonstad no es flexible hoy en día, cuando la sostenibilidad es tan importante? ¿Por qué no se esfuerzan por acomodar a mi madre? ¿No se dan cuenta de que están intentando demoler algo realmente hermoso?", se pregunta el hombre.
Un portavoz de Woonstad declaró que la asociación de vivienda es indulgente con las reubicaciones. "Hay que quitar la calefacción por suelo radiante porque está anticuada y podría causar fugas". Y añade que esta residente de Róterdam, de 81 años, solo tiene que pagar el coste total de la retirada del suelo radiante y las baldosas, estimado por la asociación de vivienda en 3.200 euros. "El resto se puede hacer por menos", afirma el portavoz. "Las personas mayores reciben un mes de alquiler gratis en su nueva vivienda. Si alguien no puede pagarlo todo de una vez, se acordará un plan de pagos en consulta con la agencia de vivienda para personas mayores", añade.