Juan tiene a su madre de 85 años en una residencia de Lanzarote por 2.600 euros al mes: "La dejaron desnuda en la ducha y le dijeron que esperara, pero nunca volvieron"
La mujer, de 85 años, se encuentra viviendo en un centro de Lanzarote por el que paga 2.600 euros al mes.

"Nos llamó mi madre por WhatsApp y nos contó que la dejaron en la ducha. Le dijeron que se secara y que ahora volvían, pero nunca volvieron", "mi madre, con 85 años, tuvo que salir sola, desnuda, hasta su habitación", relata Juan Alonso, quien tiene a su madre ingresada en una residencia de Tías, Lanzarote, desde junio del año pasado, según ha publicado la Cadena Ser. Esto acabó ya con su paciencia, después de todo lo ocurrido antes allí, y decidieron presentar una denuncia formal.
Juan ha explicado que decidieron trasladarla a esta residencia tras tener un problema de salud que hizo imposible seguir atendiéndola en casa sin ayuda profesional. "Después de una infección que la llevó tres semanas al hospital vimos que necesitaba más cuidados, intentamos buscar asistencia domiciliaria, pero era imposible cubrir todas las horas con personal. Por eso optamos por una residencia", relata.
Esta familia también ha denunciado otros incidentes ocurridos en esta residencia, como la rotura de su audífono durante otra ducha, del que nadie se responsabilizó, o la falta de sábanas en algún momento. "Nos dijeron que había un problema de stock y tuvo que dormir sobre el colchón", afirma su hijo, quien asegura que estos problemas se repiten desde hace meses y señala también un problema estructural, "hay falta de personal".
La polémica sobre esta residencia de mayores de Tías no es nueva. Tras las denuncias públicas y el debate político sobre ello en Canarias, ahora, como en el caso de Juan, son los propios familiares los que han empezado a relatar sus experiencias dentro del centro.
La familia de esta mujer mayor eligió el centro de Tías por cercanía y confiando en que sería el lugar adecuado. Sin embargo, apenas unos meses después empezaron a detectar problemas. Entre ellas, Juan menciona cuestiones básicas como la comida o la limpieza. Según relata, "mi madre tiene dificultades para masticar porque no tiene dientes, pero en ocasiones le sirven alimentos que no puede comer y no le ofrecen alternativas", "muchas veces nos decía que la comida estaba fría o que no podía comerla", afirma.
Ahora, esta familia asegura haber presentado varias reclamaciones formales a la empresa gestora, que han sido respondidas por correo electrónico, pero consideran que no se han tomado medidas efectivas. "Nos contestan, pero no vemos cambios", afirma. Además, asegura que tras hacerse pública la situación en medios de comunicación, nadie del centro se había puesto en contacto directo con ellos.
En la actualidad, Juan y sus familiares están buscando alternativas para trasladar a su madre a otro centro, aunque reconoce que la situación es complicada debido a las listas de espera. "Estamos pagando entre 2.500 y 2.600 euros al mes", explica. Y es que este hombre asegura que el problema de esta residencia va más allá de su caso individual y afecta a cómo se cuida a las personas mayores.
